Classical-B: Let It Bleed o la muerte de la nación Woodstock

Classical-B: Let It Bleed o la muerte de la nación Woodstock
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Classical-B: Let It Bleed o la muerte de la nación Woodstock

Por · 30 julio, 2015
Classical-B: Let It Bleed o la muerte de la nación Woodstock

Hablar de los Rolling Stones, en el 2015, es hacer referencia a toda una colección de mitos y leyendas que ya forman parte del imaginario colectivo. Las historias que se han creado alrededor de ellos mezclan la realidad con la fantasía y dificultan un acercamiento inocente a su obra.

A día de hoy, todos tenemos una imagen preestablecida de lo que son y a lo que se dedican. Sin embargo, hubo una época en la que no eran tan famosos, no se reciclaban la sangre después de cada concierto, ni se caían de los cocoteros. Hubo una época en la que hacían música, innovaban y marcaron el devenir de la historia a golpe de riff.

La influencia de grupos como el que nos ocupa, es muy difícil de acotar. En su haber cuentan con un total de 22 discos de estudio, innumerables recopilatorios y otros tantos directos. Aún hoy, y a pesar de que hace 10 años desde su ultima publicación con nuevo material (Bigger Bang 2005), siguen en la brecha. Sin ir más lejos, Keith Richards, guitarrista histórico de los Rolling Stones, publicará un disco en solitario a sus 71 años: Crosseyed Heart, en septiembre de este año.

Llevan en el negocio, casi desde los albores. Se codearon de tú a tú con Los Beatles, con Bob Dylan y con toda la efervescencia pop, de los primeros 60, planteando un sonido característicamente duro y atrevido. Supieron adaptarse al cambio de paradigma de los 70, gracias al empuje de grupos como Led Zepellin, Black Sabbath o Pink Floyd, siendo esta su mejor época creativa, haciendo evolucionar su sonido hacia nuevos paradigmas musicales, aunque siempre muy cercanos al blues.

A día de hoy, muchos coinciden en señalar que algunos de los mejores álbumes de la banda, pertenecen a este periodo. La tetralogía empezada por Beggars Banquet en el año 68, seguida por Let it Bleed en el 69 y Sticky Fingers en el 71 y que culminaría con su obra maestra ya en el 72, Exile on Main St, son el ejemplo más genuino y característico de lo que esta banda es capaz de hacer. En una época en la que la música empezaba a transitar unos caminos llenos de oscuridad, de progresiones y de dureza, los Rolling Stones supieron ser fieles a ellos mismos y caminar con el sentir de los tiempos.

Sin embargo, con el fin de la década, la irrupción del punk, la fuerza del New Wave of British Metal o la influencia del post-punk con grupos como The Clash, Iron Maiden, The Cure, Joy Division o The Smiths supuso un cambio de escena demasiado contundente. Aún a pesar de que posteriormente muchos de estos grupos se han declarado fuertemente influidos por la obra de Mick Jagger y Keith Richards estos no pudieron encontrar su lugar y fueron poco a poco relegados a una posición de grupo de grandes eventos y grandes ventas.

Ahora bien, todo esto, vino después. Hoy toca hablar de una de las obras más imprescindibles de la banda y, en general, de la historia de la música: Let it Bleed.

La transcendencia del momento

Rolling Stones Let It Bleed John Lennon, Mick Jagger

La década de los 60 representó una de las épocas más productivas de la música ligera. Muchos de los grandes grupos de hoy hunden sus raíces en los sonidos de aquella época. Algunas de las bandas más grandes del momento empezaron su andadura fuertemente influenciados por la libertad y los sonidos típicos de la música negra norteamericana y los adaptaron a su cosmovisión, dando lugar a algunos de los fenómenos de masas más característicos del siglo XX. Una visita por sus discos de juventud nos dan una idea clara de todo esto. Sonidos naïves, sencillos y sin demasiadas pretensiones, pero muy resultones y vendibles.

A mediados de los 60, con el auge de la psicodelia, los discos se volvieron cada vez menos accesibles para el gran público.

En este sentido, no fueron pocos los grupos que saltaron a la palestra y empezaron a imitarlos, generando la escena pop de principios y mediados de los sesenta. Ahora bien, hacia la mitad de la década, todo había cambiado y muchos de los componentes de estos grupos se cruzaron con la experimentación sensorial del LSD. Había nacido la psicodelia. Por tanto, los discos se volvieron cada vez más complicados y elevados y cada vez menos accesibles para el gran público. Era la época de los hippies, de la paz y el amor, los movimientos de los derechos civiles y en general de la contracultura. Los Rolling Stones, como buena banda de su época, se encontraban inmersos en todo este proceso y lanzaron su gran disco de corte psicodélico. El resultado fue un fracaso y Their Satanic Majesties Request fue considerado como un burdo intento por parte de Richards y Jagger de emular la gran obra del momento (y editado casi a la vez): Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de The Beatles. Por esta razón, para su siguiente disco, Beggars Banquet (el séptimo de su carrera) decidirían abandonar toda traza de psicodelia y abrazar su sonido de origen. Fue una de las mejores decisiones que pudieron tomar, tanto para ellos, como para todos nosotros. Tras su publicación en el año 68, ya habían demostrado que les resultaba más productivo volver a la esencia que intentar ser como todos los demás.

Déjalos Sangrar

Después del gran colocón que supuso la primera parte de la década de los 60, el velo onírico se desvaneció y no quedó nada. A medida que se terminaban los grandes sesenta se sucedían, uno detrás de otro, grandes y penosos acontecimientos. Todo esto, tendrá una clara influencia durante la composición de Let It Bleed. El título no deja lugar a dudas.

La elección del nombre fue muy controvertida y, aún a día de hoy, presenta reacciones de lo más viscerales. Hay quien dice que es una respuesta, un intento de ridiculizar el buenrollero Let it Be (publicado casi en el mismo momento). Hay quien defiende que esto es completamente falso. Incluso hay quien se atreve a decir que es un claro ejemplo del enfrentamiento existente entre las dos bandas británicas más grandes de todos los tiempos. Es muy difícil decir qué parte es real y cuál no. Por el contrario, no existía ningún enfrentamiento y se pasaban los discos antes de publicarlos para que los oyesen y opinaran. Es muy posible que inspirados por la época, decidieran utilizar el concepto del álbum de Beatles y darle un toque menos optimista. No olvidemos que aquella sociedad se encontraba inmersa en un proceso de cambio e incertidumbre.

Rolling Stones Let It Bleed -Keith Mick Jimmy MillerMuchos de los grandes acontecimientos de la época terminarían por cambiar el rumbo de la historia, y tintaron de oscuro las aspiraciones de toda una generación. La marcha por la lucha de los derechos civiles de los negros, gran referente de concienciación social y lucha pacifica por el reconocimiento y la dignidad terminó con el asesinato, en el año 68, de Martin Luther King. Este fenómeno conmocionó al mundo. Por su parte el enquistamiento y recrudecimiento de la guerra de Vietnam, y las implicaciones de este conflicto bélico para toda la oleada de jóvenes del momento supuso también un vehículo de concienciación de pacifismo que termino en decepción al no conseguir acabar con la guerra. Todo esto, sumado a las grandes revueltas del momento (como el mayo del 68) convirtieron el momento en algo verdaderamente oscuro.

Además, en lo personal los Rolling Stones tampoco atravesaban su mejor racha. Durante la grabación, que abarca de febrero a noviembre del 69, se sucedieron una de serie de acontecimientos que marcaran a fuego esa transición tanto a nivel social, como en el seno del propio grupo. Brian Jones, primer guitarrista y miembro histórico de los Stones, estaba pasando un mal momento personal. Tenia problemas con la justicia británica, el pasaporte embargado y serios problemas con las drogas. todo esto llevó al resto de la banda a despedirlo en junio de 1969 y sustituirlo por Mick Taylor. Murió el día 3 de julio, ahogado en su piscina, habiendo participado solo en la parte de cítara de You got Silver y la percusión de Midnight Rambler. Por otro lado, Mick Jagger se ausentó durante los meses de julio a agosto, porque se fue a Australia a grabar una película. Lo que retrasó la grabación y generó algunas rencillas entre los miembros del grupo.

Además, en diciembre de 1969, poco después de la publicación del álbum, y tras perderse la oportunidad de actuar en Woodstock, decidieron organizar un festival: el Altamont Speedway Free Festival en un autódromo abandonado al norte de California. Los artistas invitados serían lo mejor del momento con nombres de la talla de Santana, Jefferson Airplane, The Flying Burrito Brothers y Crosby, Stills, Nash and Young. Además, Grateful Dead fueron invitados, pero declinaron a causa de la mala organización del evento y no se equivocaron. El festival se saldó con tres muertes accidentales y con un homicidio. Las causas que llevaron a este desenlace no están claras, pero todo apunta a un problema entre un joven afroamericano, Meredith Hunter, y la banda de moteros Ángeles del Infierno, que se encargaban de la seguridad. Este festival marca el final de una era representada por la inocencia y se suele referir a él como La muerte de la nación Woodstock.

A pesar de tener cierto aspecto burlón, el titulo representa como pocos el sentir de una época. Una época de descomposición, de transformaciones y de incertidumbre que asustaba e intrigaba a partes iguales. Déjales sangrar, a ver que pasa…

El Blues que sirvió de antesala al punk

Rolling Stones Let It Bleed

Cuando se trata de un disco de la magnitud de Let it Bleed es muy difícil determinar todo lo que ha dado de sí. Muchos de los grandes artistas del momento se dicen herederos de su sonido y muchos de ellos reivindican la genialidad de la famosa tetralogía de los Stones. Desde los grupos más pioneros hasta los más duros, todos coinciden que álbumes como este cambiaron su forma de entender la música. En la época, cuando todo era psicodelia, progresiones y cuestiones verdaderamente densas, los Rolling Stones supieron dar con la tecla y adelantarse casi una década a la eclosión del punk, apostando por ritmos sencillos, claros y directos, siempre con un claro regusto a ellos mismos, pero con una profundidad inusitada.

Si bien es cierto que no destacan por su radicalidad, ni por su fuerza, la actitud que destilan las canciones de este álbum están detrás de algunos de los sonidos que más tarde estarían llamados a cambiarlo todo. Así, la música de los primeros Clash le debe mucho, también la de los Sex Pistols y otros contemporáneos que aprendieron que podían hacer grandes discos con mucho menos y continuar siendo geniales. También influenciaron mucho a grupos como Motorhead, Iron Maiden y los grandes grupos del hard de los setenta, que vieron en el sonido de los Stones la posibilidad de meter riffs más duros y más descarnados, sin dejar de ser accesibles. Sin embargo, uno de los sonidos donde más evidente se hace su influencia lo encontramos en el revival del garaje de principios de siglo, con The White Stripes y Black Keys a la cabeza. La transcendencia de este álbum, y los otros 3 que lo acompañan, es realmente importante para entender el devenir de la música.

El disco abre con Gimme Shelter, uno de los grandes cortes de los Stones y de la música en general. Imprescindible. En él, la guitarra de Keith Richards traza una melodía oscura e inquietante y prepara a la audiencia para lo que viene: muerte y destrucción. El mismo Jagger se refería a este tema como la “canción del fin del mundo, de apocalipsis” en una entrevista en 1995 y reconocía que los incidentes violentos del momento les habían influido muchísimo. De hecho, esta influencia no se limitará solo a este tema y, en general, toda la tónica del álbum se verá marcada por esto. Con todo, a día de hoy Gimme Shelter es un verdadero himno Stone.

Otro de los aspectos más curiosos del álbum es su vocación country, que cuenta con una versión de un tema de Robert Johnson Love in Vain y con una composición claramente influenciada por el sonido de Nashville como Country Honk. La primera no fue atribuida a Johnson en un primer momento sino a un tal Woody Pane, que en realidad no existía, generando así una gran polémica alrededor de este trabajo. La segunda es una versión alternativa de la archiconocida Honky Tonk Women que apareció como single un año antes. Destaca el ya mencionado compromiso con el country y los arreglos de violín realizados por Byron Berline. Como curiosidad, se ha dicho en muchas ocasiones que parte de la responsabilidad de este viraje country de los Stones se debe a la influencia de Gram Parsons (Excantante de The Byrds) y su amistad con Richards.

Del resto de temas, destaca especialmente Midnight Rambler, del que se hicieron muchísimas versiones y que a día de hoy siguen tocando en los directos. Narra la historia del estrangulador de Boston, siguiendo con la tónica violenta y desconcertante del álbum. Por su parte, You got Silver será el primer tema interpretado por la voz de Richards y el último que cuente con la participación del antiguo guitarra Brian jones. Y en cuanto al riff de Monkey Man, representa uno de los mejores ejemplos de lo que es capaz de hacer esta banda. Tremendo, impactante y vibrante, pasará a la posteridad como uno de los mejores ejemplos del saber hacer de Richards.

Cierra el repertorio la increíble y operística You can’t always get what you want. Un cierre majestuoso para una obra maestra. En este tema cuentan con la colaboración del coro del London Bach Choir y muestra unos arreglos sencillos y agradables. La letra, con un Jagger mucho menos irónico y más relajado, narra una historia de lo más optimista y contrasta radicalmente con la tónica general. De ahí que cueste realmente tomárselo en serio y es precisamente en este punto donde radica la verdadera gracia del corte.

Con todo, acercarse y dejarse llevar por la experiencia de Let it Bleed no dejará indiferente a nadie. A pesar de que a día de hoy los Stones parezcan viejos rockeros, no hay que olvidar que un día fueron capaces de darnos obra maestra tras obra maestra en lapsos de menos de un año. Este es uno de los mejores ejemplos y quizá el que más evolución supuso en el sonido de su época. Darle una oportunidad a este álbum es, no solo asomarse a una época increíble, si no transitar uno de los caminos más estimulantes de la música del siglo XX.

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