Las series españolas resurgen de sus cenizas


Las series españolas resurgen de sus cenizas

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Las series españolas resurgen de sus cenizas


Por · 4 Junio, 2015
Las series españolas resurgen de sus cenizas


Lejos quedan ya aquellos maravillosos años en que las familias se reunían ante el (único) televisor para disfrutar de series que han pasado a la historia como Verano azul, Médico de Familia, Farmacia de Guardia o Compañeros. Aquella época inocente en la que el nacimiento de las cadenas privadas venía motivado por la necesidad de elaborar contenidos que pudieran llegar al público.

No es necesario extenderse, ni mucho menos hacer un intento de estudio sociológico, para tomar conciencia de que “esto ya no es lo que era“. El crecimiento exponencial de las televisiones, la llegada del cable y plataforma digital, la pérdida de norte del servicio público y, por supuesto, los cambios en el consumo televisivo -concretamente en lo que a ficción respecta- han provocado que frente a la idílica imagen de encontrar en una serie un momento de unión y entretenimiento, seamos títeres de una lucha encarnizada donde porcentajes y beneficios son el premio.

Como resultado, décadas después, nos encontramos ante un panorama desequilibrado, producciones que se guardan en cajones para ser emitidas sin ningún tipo de cuidado mientras otras tantas son realizadas sin mostrar un ápice de compromiso o respeto con el ejercicio audiovisual. Muy seguramente, si nos atreviésemos a lanzar una encuesta para recordar el nombre de alguna buena serie de hace 5 años hasta el día de hoy, muy pocas personas serían capaces de resaltar ningún título. Sin embargo, si preguntásemos por alguna buena serie extranjera, en el mismo marco temporal, nos faltaría artículo para recogerlas todas -las comparaciones, a veces, son tan odiosas como necesarias-. Por el contrario, como el ser humano es autodestructivo per se, si lanzásemos la pregunta contraria, sentiríamos mucha vergüenza ajena y ganas de huir del país, porque muy pocas personas olvidan desastres como Piratas, Cheers, Los Quién, El don de Alba y un largo y preocupante etcétera.

No obstante, parece que productoras y cadenas de televisión por fin han tomado conciencia de que esta situación y descuido del público se hacía ya insostenible, que la parrilla no puede llenarse con magazines de pocas monta y reality shows que, a pesar de incrementar sus beneficios, han provocado la pérdida completa de interés por parte de un sector que estaba a punto o ya había descartado “la caja tonta” para disfrutar de sus momentos de ocio, sintiendo un continuo insulto hacia su inteligencia. Era momento de lanzar los botes salvavidas.

Series españolas - Bajo Sospecha

Y estos salvavidas han llegado en forma de productos muy concretos: El Príncipe, Bajo Sospecha, Sin Identidad, y las más recientes Allí Abajo, El Ministerio del Tiempo y Vis a Vis, han sido la luz al final del túnel. Producciones muy cuidadas, guiones potentes, repartos muy bien escogidos y técnicos dispuestos a dar lo mejor de sí con el limitado presupuesto que contamos en nuestro país han conseguido que por fin, podamos disfrutar en la televisión de una ficción honesta.

Producciones muy cuidadas, guiones potentes, repartos bien escogidos y técnicos que dan lo mejor de sí. Es el principio de una ficción honesta.

Como se puede comprobar, seguimos teniendo mucha tendencia a los argumentos de intriga. El Príncipe, además de contar con un reparto muy atractivo, engancha con una trama que a veces nos desborda por su parecido con la realidad, jugando por otra parte la excelente baza de construir una historia en 2 temporadas, sin permitir que el guion se estire y acabe perdiendo expectación o convertirse en un sinsentido (como ya ocurrió con El Internado u Hospital Central, por ejemplo). Vis a Vis corría el riesgo de convertirse en la versión paleta de Orange Is The New Black, pero ha sorprendido con un argumento completamente diferente y trepidante que poco tiene que envidiar a la producción norteamericana. A aquellas personas que no han visto la original les ha cautivado, y a aquellas que ya estamos esperando su tercera temporada comiéndonos las uñas, nos está sirviendo como muy buen consuelo.

Por otro lado, hemos abierto otras ventanas para dejar que pase aire fresco. Allí Abajo, sustentada por el éxito del film 8 apellidos vascos, ha resultado ser lo suficientemente ágil como para aguantar el tirón en su enfrentamiento con la ya veterana El Príncipe (ambas series, además, producidas por Plano a Plano) y además huir de las comparaciones con la película y atreverse a apostar por la congregación de intérpretes muy consagrados con caras muy nuevas que están a la altura. Puede gustar más o menos, pero lo cierto es que explotar los tópicos desde una perspectiva clown en lugar de caer en el humor zafio, le ha hecho mucho bien.

La otra ventana ha sido nuestra eterna asignatura pendiente, de la que ya hablamos hace unos meses: la ciencia ficción. El Ministerio del Tiempo supone, sin duda, una recuperación de la fe tanto en la ficción española como en la labor de servicio de la televisión pública. Un auténtico “¡bravo!” en todos los sentidos posibles.

Así pues, nos encontramos ante un panorama optimista y favorable que ha vuelto a conseguir que tal día a tal hora estemos plantados ante el televisor -con suerte, en compañía- para disfrutar de buenas historias adaptadas a los tiempos que corren, pero que aguardan la misma esencia: un entretenimiento de calidad. Por fin parece que todos volvemos a salir ganando.

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