Primavera Sound 2015: con altibajos, volvió a brillar

Primavera Sound 2015: con altibajos, volvió a brillar
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Primavera Sound 2015: con altibajos, volvió a brillar

Por · 6 Junio, 2015
Primavera Sound 2015: con altibajos, volvió a brillar
Fotografías: © Miki Hernández / B-side Magazine
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Hablar de Primavera Sound es hablar de un éxito sostenido en el tiempo, de calidad consolidada y, sobre todo, de la ciudad de Barcelona. Aunque algunos auguraban una de sus peores ediciones, el festival sigue demostrando una salud de hierro en su 15 aniversario, una celebración con sus más y sus menos protagonizada por destacados artistas de la vanguardia independiente actual y leyendas vivas de la música.

Un milagro para los asistentes habituales. Después de la adversidad climatológica que supuso la llegada de junio en 2013, marcada por inusuales estados hipotérmicos, y de la desagradable tormenta que nos dejó calados hasta los huesos durante las mismas fechas en 2014, Barcelona estuvo radiante entre los días 27 y 30 de mayo de este año, quizás a sabiendas de que se trataba de una edición bastante especial: la decimoquinta. Y es que Primavera Sound es hoy algo más que un festival; con el paso de los años se ha convertido en una marca muy potente asociada a la ciudad que ofrece múltiples experiencias: actividades profesionales que reúnen a los nombres más importantes de la industria musical, ciclos de conciertos que aprovechan los espacios urbanos para experimentar distintos conceptos, su versión portuguesa o incluso un sello y una tienda propios.

Primavera Sound 2015 público

Las cifras se mantuvieron para el que ya es uno de los festivales de referencia más sólidos, no sólo de nuestra península, sino también de Europa y el globo: alrededor de 175.000 personas de nacionalidades muy diversas abarrotaron el Parc del Fórum atraídos por un cartel de infarto, formado tanto por artistas encumbrados durante décadas remotas como por propuestas más recientes pero de avalada proyección. En total, actuaron casi 300 bandas. La mezcla de consistencia y expectación suele estar servida meses antes del evento, pero hay que decir, en honor a la verdad, que no siempre el más consagrado sobresale. Este año lo hemos corroborado.

Envejecer con dignidad: cuestión de clase

Preguntadle a quien sea que haya presenciado uno de sus directos. Nadie es capaz de infundir la energía y la vitalidad de Patti Smith, quien a sus 68 años presentó su legendario álbum Horses, transportándonos a 1975 con un apoteósico atardecer de fondo. En el escenario Heineken la acompañaron, entre otros músicos, Lenny Kaye (guitarra) y Jay Dee Daugherty (batería); ambos tocaban ya con ella cuarenta años atrás, cuando su recuperado debut irradiaba aún sus primeros destellos. ¿De verdad ha pasado tanto tiempo? Derrochando crudeza y emotividad, sin fachadas, la poetisa del punk recitó sus gloriosas composiciones y reivindicó la memoria de quienes nos han dejado, así como contundentes postulados idealistas sobre la libertad que, de tan embelesados como nos dejó su interpretación, incluso llegamos a interiorizar durante las horas posteriores del festival. Si lo dice Patti, todo es posible.

Primavera Sound 2015 Patti Smith

En este Primavera Sound hemos visto cómo mientras unos rescatan clásicos y los cargan de vigenciaotros los desentierran para no perder la dignidad.

Pero no todas las cabezas de cartel pasaron el examen: la gran decepción la protagonizó la última noche un desmejorado Julian Casablancas en el Primavera, el otro gran escenario. Ataviado con una camiseta del Barça fosforita y habiéndose excedido con el tinte rojo, protagonizó una de las interpretaciones más desganadas del festival. Antaño reyes indiscutibles de la escena indie rock, The Strokes fueron sin duda uno de los grandes reclamos de la cita catalana. Sin embargo, su aburrida puesta en escena dejó mucho que desear y sólo al final, a golpe de hits de principios del milenio de los que aún hoy viven, como Reptilia o Last Nite, lograron contentar a las masas sedientas de baile desenfrenado. Eso sí, sin interactuar con ellas lo más mínimo. En este Primavera Sound hemos visto como mientras unos rescatan clásicos y los cargan de vigencia, haciéndolos más creíbles que en su momento si cabe, otros simplemente los desentierran para no perder la dignidad.

Quien sí correspondió a las pasiones que innegablemente despierta fue Vernor Winfield McBriare Smith IV: puro divertimento es lo que trajeron a esta edición Mac Demarco y sus músicos, a cuál más canalla. El bajista Pierce McGarry y el guitarra Andy White tomaron vocalmente el relevo en un par de temas –incluso para versionar Yellow de Coldplay con cierta guasa cuando a Demarco se le rompió una cuerda de la guitarra–. Se hace difícil imaginar una atmósfera más apropiada para ensoñaciones musicales como Chamber of Reflection que la que se generó entre el skyline de Barcelona y el mar, donde hasta hubo tiempo para surfear por encima del gentío. Quizá con un inmerecido peso en el cartel, los británicos más esperados, Alt-J, convencieron a las multitudes, aunque sin ofrecer la mejor versión de sí mismos. En su primer concierto en Barcelona, sus ritmos tribales y sus magnéticos teclados nos hicieron vivir ciertos momentos de magia, pero la carismática voz de Joe Newman en ocasiones cayó en el descontrol. Aun así, nada pudo evitar que nos relajaramos, nos contonearamos como abducidos y nos dejáramos arrastrar por unos audiovisuales tan coloridos como sus canciones.

Primavera Sound 2015 Mac Demarco

La sorpresa de los grandes escenarios, sin embargo, vino de la mano de un solitario Damien Rice desaparecido de la faz de la tierra durante los últimos ocho años. Acompañado únicamente de sus dos guitarras, acústica y eléctrica, el irlandés no necesitó nada más para condensar toda la brisa del Fórum y llenar el ambiente con su voz hasta enmudecer a la última persona del público, convirtiendo Mordor –apelativo que recibe la zona más lejana del recinto y más maldecida por nuestras piernas– en un lugar que fue de todo menos hostil. Su voz sonó poderosa y sentida, con reminiscencias a un Thom Yorke vocalmente más privilegiado y a veces distorsionada gracias al uso de otro micrófono. It Takes a Lot to Know a Man, tema escogido para cerrar el concierto, fue absolutamente purificador, alargándose casi hasta el cuarto de hora. A través de un diálogo de pura intrinsicidad entre su instrumento y él mismo, sobreponiendo un sinfín de loops de susurros y gritos, el irlandés siguió erizando el vello de los asistentes y finalizó arrancando miles de aplausos reprimidos por la intensidad del momento.

Solapaciones dolorosas y eclecticismo fundido a negro

Primavera Sound 2015 skyline

Si nos vamos a la letra mediana y pequeña del line up, la primera tarde del festival estuvo marcada por el shoegaze de los londonienses Cheatahs, cuyos himnos exquisitamente producidos naufragan un poco al ser trasladados al directo, y continuó con el synth-pop liviano del trío israelí Garden City Movement, que a pesar de lidiar con importantes problemas de sonido arrancó los primeros bailes del jueves. Una de las decisiones más polémicas entre grupos de amigos, que seguro llevó a más de una discusión, se presentó ese mismo día: Sun Kil Moon, Ought, Battles, The Replacements y The Thruston Moore Band compartieron un horario que la organización del festival nos deberá explicar algún día.

Durante la segunda jornada, asistimos con impotencia a un Tobias Jesso Jr en apuros, ya que su piano y su guitarra acústica tuvieron que competir con las potentes percusiones que llegaban desde el escenario vecino, haciendo evidente que el formato festival no es el más idóneo para la sutileza de su propuesta. El sentido del humor y la profesionalidad fueron la mejor respuesta ante dicha situación y la joven promesa canadiense se esforzó por defender como pudo las magistrales melodías de su debut. Más desafiantes fueron las jovencísimas catalanas Mourn, en el mismo emplazamiento, dejando boquiabierto a más de un guiri y demostrando por qué su música ha trascendido a nuestras fronteras. The New Raemon puede estar más que orgulloso.

Primavera Sound 2015 ForumDIIV, la banda tempranera del sábado, ya hace tiempo que son carne de festival y, tras cancelar hace dos años, nos debían una actuación en Primavera Sound. Sin embargo, hubo poco tiempo para himnos como How Long Have You KnownZachary Cole Smith adelantó hasta ocho nuevas canciones de su próximo trabajo, insuflándonos buena energía pero dejando un regusto agridulce generalizado. Los que ya se mueven con total seguridad encima del escenario son Unknown Mortal Orchestra.  Aunque la psicodelia instrumental tuvo más presencia que la voz de Ruban Nielson, no importó: un público absolutamente entregado cantó y saltó al son de canciones como So Good at Being in Trouble y Can’t Keep Checking My Phone, creando auténticas avalanchas humanas.

Tampoco fue fácil decantarse entre Mikal Cronin y Kelela, pero quizá el bajonazo que para algunos ha supuesto el nuevo disco del primero respecto a su debut, así como la curiosidad que despierta la segunda, clarificó las cosas. Atrás quedaron los chirridos de guitarras; fue el momento de adentrarse, ya a oscuras, en los ritmos negros de la noche; poco a poco las aromas del Fórum se tornaron más afroamericanas, más rythm and blues, más trip-hop… La sofisticada voz de Kelela, flotando por encima de bases oscuras e hipnóticas, inyectó una buena dosis de sensualidad nada ostentosa al público del escenario Adidas Originals. El ambiente se caldeó todavía más con el espectáculo que tuvo lugar a pocos metros, en el Pitchfork: el directo del joven rapero Tyler, the Creator, miembro de Odd Future y principal representante del hip-hop de esta edición junto a Run the Jewels y Shabazz Palaces, supuso una auténtica explosión de adrenalina y gamberrismo para un público entusiasta.

Donde tampoco cabía un alma fue en el Ray-Ban durante la demostración de talento y correción de Chet Faker. A pesar de su condición de australiano el artista exhibió negritud a raudales, encandilando la arena y las gradas del “anfiteatro” del Fórum con su característico soul electrónico y sus guiños al jazz. Revolucionando el ambiente con su single más redondo y potente, Gold, no se fue sin antes deleitarnos con una delicada versión deTalk is Cheap a las teclas. Y mientras unos optaron por dejarse seducir por el mago James Blake, un habitual del festival, otros prefirieron descubrir cómo es un directo de Jungle, quienes a pesar de desbordar mucho funk y aún más euforia con hits como Time o Busy Earnin’, conformaron un repertorio donde todas las canciones sonaron casi idénticas.

“Sónar, let me introduce you”

Primavera Sound 2015 fuegos

Durante las primeras horas del jueves, Noah Lennox a.k.a. Panda Bear desgranó su material más reciente en el Auditori Rockdelux. Potenciados por las desagradables alucinaciones de sus fantasmagóricos audiovisuales, los cantos letánicos del integrante de Animal Collective –mención especial merece el viaje musical Tropic of Cancer– nos sumieron en un trance lisérgico con densas reverberaciones eléctricas absolutamente memorable, mal que les pese a quienes hubieran preferido bailar sus temas a las tres de la mañana. Eso sí fue posible con Caribou, que junto a su banda y habiendo pinchado ya como Daphni horas antes, enloqueció a su multitudinaria audiencia en el escenario Ray-Ban con hits como Can’t Do Without You, esperando hasta el cierre para desmadrarnos con Sun, tema que alargó hasta los doce minutazos. La experiencia de su directo fue uno de los puntos álgidos más rotundos de este Primavera Sound, pero hubo muchos otros momentos en los que la electrónica reclamó su lugar.

Con excepciones como la de un decepcionante Richie Hawtin, que fue incapaz de situar el techno en el punto de mira de esta edición, durante tres días consecutivos la mayoría de propuestas electrónicas se acomodaron sobre todo en la carpa Bowers & Wilkins, una auténtica fábrica de sonidos para oídos adiestrados donde más de un clubber se quedaría a vivir para siempre. Como aperitivo preliminar al Sónar, que se celebrará en la ciudad dentro de dos semanas, propuestas como Maceo Plex, Tale of Us, Dixon, Objekt y nuestro orgullo patrio, John Talabot, nos hicieron bailar hasta la extenuación durante tres días seguidos. Sin olvidar el showcase de los artistas del sello del anteriormente citado, Hivern Discs, que como colofón fue colosal y extraordinario. Con fuegos artificiales y el habitual cierre del barcelonés DJ Coco con Don’t Stop Believin’ se despidió un Primavera Sound en el que por fin hemos vuelto a ver la luz del sol. Pese a sus altibajos, la quinceava edición del festival brilló contra todo pronóstico y nos regaló momentos que aún hoy, escribiendo esta crónica tardía, recordamos con absoluta intensidad. Difícilmente los olvidaremos en años.

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