Néboa, Antes Da Tormenta: cuando arriesgar es el premio

Néboa, Antes Da Tormenta: cuando arriesgar es el premio
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Néboa, Antes Da Tormenta: cuando arriesgar es el premio

Por · 4 Junio, 2015
Néboa, Antes Da Tormenta: cuando arriesgar es el premio

Antes Da Tormenta, ese momento mágico tan común en tierras gallegas, la calma y la tensión que preceden al estallido. Néboa se presenta en sociedad con un inusual (y arriesgado) primer EP en el que las raíces se mezclan con influencias varias y que les promete un lugar privilegiado en el imaginario musical español.

Si por algo se caracteriza la producción cultural española es por su fobia a arriesgar. Las series de televisión tienen un amplio abanico de personajes cuya finalidad es complacer a todos los miembros de la familia, de cualquier edad y género. Las novelas recurren una y otra vez a las mismas tramas arquetípicas en que el cambio de lugares y nombres casi nos hace creer que no estamos releyendo constantemente las mismas historias. Y las bandas… las bandas siguen siendo un grupo de jovenzuelos atractivos con guitarras que repiten una y otra vez la estructura estrofa-estrofa-estribillo-estrofa-estrofa-estribillo-puente-estribillo-estribillo.

Sin embargo, en ocasiones nos alumbra una rara avis que nos hace conscientes de que somos perfectamente capaces de crear algo nuevo, original, con personalidad propia: una serie que despierta la esperanza de los cientos de licenciados en Comunicación Audiovisual parados; una novela que agota existencias sin tener que recurrir a grandes misterios eclesiásticos ni romances simplones; o una banda que consiga, con un sonido inconfundible, romper cualquier esquema pop anticipable.

Hablamos de Néboa, cuatro jóvenes que apuestan por las canciones sin estribillo, por el protagonismo de instrumentos tan poco comunes como el vibráfono -una suerte de enorme xilófono de acero-, por una voz entre angelical y rota, y por la improvisación en directo. Y no hace falta irse a Estocolmo o a Berlín para escuchar tal excentricidad, basta con acercarse a Catoira, un pequeño y tranquilo pueblo mecido por las mareas de Arousa.

 Néboa, palabra tan exótica, viene a significar niebla en gallego, una lengua plagada de abstracciones en femenino y alergia a los hiatos que acaricia el oído en sus temas. Temas que beben del jazz, del reggae, del pop convencional a veces, y hasta de las tradicionales muiñeiras. Temas que exceden ampliamente los 2 minutos y medio o 3 minutos ideales para sonar en una discoteca o en la radiofórmula. Y, lo mejor de todo, temas con pequeños anclajes bocales sueltos aquí y allá, pero con largos puentes que se improvisan en cada actuación, proporcionando al público una experiencia única en esta sociedad gobernada por la hiper reproducción cultural.

Su primer proyecto, Antes da tormenta, ha sido producido enteramente gracias a la ayuda voluntaria y a los propios bolsillos de sus componentes. La auto edición como otra forma de reivindicar la tormenta que llega, y que es cada vez más común. Grabar en estudio es una pequeña traición a sí mismos, un pellizco doloroso y necesario que, sin embargo, queda esfumado cuando descubrimos que sus canciones no volverán a ser interpretadas como lo fueron en el estudio. Interpretaciones irrepetibles como la niebla deshilándose al amanecer sobre la ría.

En sus seis temas podemos escuchar desde riffs de guitarra hasta el sonido ambiente de algún rincón de Lisboa, desde platos y la dulce voz de Aloia hasta distorsiones y relámpagos, ritmos sobre una tabla de lavandera, conversaciones de fondo, sonidos aleatorios, la magia de lo casual. Todo puede ser música, aunque sea arriesgado, todo lo efímero y, a la vez, eterno. Y es que, en casos como el de Neboa, no importa si para ganar hay que arriesgar o no, arriesgar es el premio.

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