Los Secretos: "este es un homenaje a las canciones"

Los Secretos: "este es un homenaje a las canciones"
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Los Secretos: “este es un homenaje a las canciones”

Por · 19 Junio, 2015
Los Secretos: “este es un homenaje a las canciones”

Con más de 35 años de carrera a sus espaldas, Los Secretos siguen en primera línea de fuego, resistiendo el envite del tiempo, manteniendo el tipo y la calidad en cada uno de los trabajos que editan y sobreponiéndose a los golpes. Un ejemplo para las nuevas generaciones que dignifica el oficio.

Tras numerosos proyectos, discos en directo, colaboraciones, giras en diferentes formatos, y un sinfín de canciones propias que son patrimonio cultural de nuestro país y que permanecerán en la memoria colectiva por mucho que pasen los años, la banda formada actualmente por Álvaro Urquijo (voz y guitarras), Ramón Arroyo (guitarras), Jesús Redondo (teclados), Juanjo Ramos (bajo) y Santi Fernández (batería) publica un disco en el que rescatan algunas de las canciones ajenas que más les han influido a lo largo de su trayectoria. Adaptaciones al castellano de temas de Jackson Browne, Peter Gabriel, Ron Sexsmith o Nick Lowe, pasados por el filtro de Los Secretos, llevadas a su terreno e interpretadas con una credibilidad apabullante, como si de composiciones propias se tratara.

Aprovechando la publicación de Algo prestado, que así se llama el nuevo álbum de la veterana formación, charlamos con su líder, un Álvaro Urquijo que se muestra especialmente satisfecho con el resultado. Este es un proyecto que llevaba rondando por sus cabezas desde hace mucho tiempo, probablemente desde que arrancaron su andadura musical. “Empezamos en 1980 y en nuestra primera gira hicimos casi cien conciertos en un año, con un presupuesto ridículo. Nuestro primer disco no llegaba a media hora, porque canciones como ‘Ojos de perdida’, ‘Déjame’ o ‘Sobre un vidrio mojado’, no pasaban de dos minutos y medio de duración. Entonces tocábamos una hora y cuarto, dejábamos las canciones más famosas para el final y necesitábamos tres cuartos de hora más de música que no teníamos compuesta”. Surgió así la idea de realizar versiones, como cualquier grupo del mundo cuando empieza. “Nuestra intención era seguir la estela de artistas como Aute o Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, gente que ponía en España un universo de música de calidad con principios nuestros, sin limitarse a imitar lo que se hacía fuera“. Así, las ganas de plasmar todo esto en estudio, vienen de lejos. “Hacía mil años que queríamos embarcarnos en esto, ya que siempre hemos envidiado a los grandes artistas que hacían sus discos de covers, como James Taylor o Dylan“.

Entrevista Los Secretos Algo PrestadoPero hay otra cuestión, además de las ganas, que hizo que Los Secretos se animaran a emprender una tarea que finalmente resultaría más complicada de lo esperado. “No estábamos en la mejor situación para hacer canciones nuevas, porque hará cosa de dos años yo me encontraba haciendo temas y letras que no podía incluirlos en ningún disco, ya que eran producto del enfado y de la rabia que teníamos muchos por dos crisis, una tecnológica y otra financiera“, explica Álvaro, a lo que añade sin dilación, “Veía la poca ayuda que tenemos en este país, en comparación con otros como Francia, Inglaterra o EEUU, donde protegen de verdad su propia música. Es curioso que aquí Apple o Spotify no paguen impuestos, porque al final estamos pagando y consumiendo música extranjera. Yo adoro la música de fuera, pero es cuestionable que en los 90 éramos un país exportador de música, con una parte importante del PIB que venía de la cultura y generaba riqueza; y sin embargo ahora tenemos productores y músicos de altísimo nivel sin trabajo, estudios de grabación cerrados“. Si hablamos de cifras, el cantante lo tiene claro, “Mientras Adele vendía tres millones y pico de copias, aquí el que más vendía eran ciento y pico mil“. Según él, la diferencia radica, sobre todo, en lo poco que los gobiernos de nuestro país protegen la cultura en general y la música en particular. “Llevamos 37 años con las guitarras colgadas y ni la Transición, ni el UCD, ni el PSOE, ni el PP… nunca se ha hecho una ley que defienda la cultura española frente a otras“. Ahora que está tan en boca de todos la famosa Marca España, lo tiene claro, “como miembro de una comunidad preferiría que se nos identificara por nuestra cultura antes que por el choricismo, el ladrillo, los bancos, los políticos, etc“.

Es incomprensible que tengamos más conciertos, que nuestra música se oiga más que nunca y, sin embargo, vendamos menos discos que nunca.

La conversación fluye por unos derroteros que, a priori, se alejan un poco de la promoción del nuevo disco en su más estricto sentido. La concienciación de Álvaro con los temas culturales y con la manera tan absurda en que se ha ido denostando este ámbito de la sociedad, es enorme. “Solo pedíamos algo de lógica, como no permitir que durante 15 años todo el mundo campara libremente por internet bajándose cosas sin pagar un duro a cambio y haciendo que una generación entera deje de comprar música“. Esa es una de las raíces del problema cuando se habla de la crisis de la industria musical, según el cantante. “Es incomprensible que tengamos más conciertos que nunca, que nuestra música se oiga más que nunca y sin embargo vendamos menos discos que nunca“. A lo que añade, sin titubear que “el problema es que no estamos concienciados de que esto es robar y no se puede hacer, igual que sabemos que no podemos entrar en una tienda y robar una botella de leche“. El problema social que tanto preocupa al menor de los Urquijo es de una envergadura brutal, algo que se percibe con solo pasear por las calles de Madrid. “En los 90 había más de treinta estudios de grabación en Madrid, de los cuales actualmente queda uno o ninguno. Por cada tienda de discos que ha desaparecido, hay un operador de telefonía, por cada galería de arte que no hay, ha abierto un nuevo negocio de compra-venta de casas, además de que hay sucursales de bancos por todos lados, etc.“. Le resulta incomprensible, como a la gran mayoría, algo tan básico como que dejen que se hunda el barco de la cultura pero haya que costear un perpetuo agasajo a la banca, con la promesa de una ayuda que revierta en compromiso con la sociedad. Nada más lejos de la realidad.

Así, retomamos el hilo de nuestra conversación. “Me ponía a escribir canciones y solo me salían cosas muy antipáticas, muy de mala baba“. Fue entonces, cuando teniendo en mente la elaboración de un disco doble que incluyera una primera parte de composiciones nuevas y otra de versiones, decidieron tirar hacia delante solo con el segundo de los discos. Y lo que pensaban que sería un trabajo sencillo, resultó ser todo lo contrario. “Al principio empecé muy felizmente a hacer las adaptaciones y tenía mucha satisfacción porque veía que las canciones funcionaban y el proyecto en sí, que era una incógnita, nos empezó a encantar. Pero resulta que al final nos ha supuesto más esfuerzo deshacer una letra y volverla a montar diciendo lo mismo con distintas palabras, que hacer canciones nuevas“. Así ha sido el proceso creativo de Algo prestado, coger un tema ajeno, hacer la adaptación y meterse de lleno en un proceso repleto de trabas y dificultades hasta que por fin se puede grabar la versión. “Nuestra sorpresa ha sido ver que la complejidad que tenía este proyecto y la ambición que teníamos, nos han llevado a estar casi dos años con él. Primero reuniendo información, después haciendo las adaptaciones, luego pidiendo los permisos necesarios y viendo hasta el último momento si esto salía o no“.

Para escoger los doce cortes que componen este álbum, la banda madrileña se ha centrado “sobre todo en artistas y canciones que, sin haber tenido una repercusión tremenda, han influido mucho en la historia de nuestro grupo. Lo importante no era hacer una versión de una canción famosa para tener mucho éxito, sino que queríamos hacer un disco de lujo (para mí es un lujo tener la oportunidad de hacer algo así, con el trabajo que conlleva y los pocos beneficios que reporta) como un ejercicio de humildad“. Pero el problema ha sido tener que dejar fuera mucha gente a la que les habría encantado versionar. “Una canción de Supertramp que teníamos ya grabada y mezclada, se ha tenido que quedar fuera porque no nos han dado permiso para sacarla. Nos han dicho que no con muchas canciones y hemos tenido que pelear la vida con las que teníamos ya hechas. También nos dijeron que hacer una adaptación de los Beatles era imposible si esta no estaba aceptada antes del año 70“. Multitud de dificultades que también se han traducido en respuestas positivas. “Gente como Ron Sexsmith o los Fountains of Wayne nos contestaron dando las gracias y dejándonos libertad para hacer nuestra versión como quisiéramos“.

Lo importante de estas canciones es que cada uno de los cortes suena a Los Secretos al 100%, como si de temas propios se tratase. El resultado se debe, entre otras cosas, a que las influencias del grupo han permanecido inalterables a lo largo de toda su carrera. “The Byrds representa mucho lo que a nosotros gustaba, porque la forma de cantar de Gram Parsons a mi hermano Enrique y a mí nos impactaba. Era un chaval que cantaba poesía country-pop-rock o como quieras llamarlo, con mucha sensibilidad, de una forma muy sencilla y sin grandes alardes vocales“. Por otro lado, el propio Álvaro exalta la figura de Roger McGuinn, “su guitarra me tenía loco por cómo sonaba, hasta que me enteré de que existía una guitarra que se llamaba Rickenbacker, que tiene doce cuerdas y que suena así“. De hecho, esa fue la primera guitarra que se compró: “era una imitación de tercera mano que conseguí arreglar y resultó ser una joya. Es más, estas canciones están grabadas con ella“. Así, de manera muy rápida, Los Secretos alcanzaron su propio estilo, “influenciados por los discos de rancheras que escuchaban nuestros padres y, sobre todo, por la música de los 70 de la Costa Oeste. Nos cautivó mucho la tímbrica y el sonido que se conseguía en los discos de Estados Unidos, más que los sonidos británicos, que siempre nos parecieron algo más fríos“.

De todas las adaptaciones que han llevado a cabo para este proyecto, nuestro invitado destaca una, con la que más satisfecho ha quedado. Se trata de Calle Compasión, la revisión de Mercy Street de Peter Gabriel. “Confieso que yo no era muy fan de él y por culpa de Jesús (Redondo), que me ha intoxicado con Peter Gabriel a lo largo de los años, al final terminé comprándome varios discos suyos y esta canción en concreto me encantaba“. Fue la segunda que grabaron, tras Cuando todo iba bien (correspondiente al Hickory Wind de The Byrds), en una maqueta con dos guitarras acústicas, un banjo, el bajo -tocado por el propio Álvaro- y su voz. “Creo que es una de las mejores versiones, en el sentido que una canción que en principio es totalmente opuesta a lo que nosotros hacemos, la hemos convertido en un tema country-pop que seguro que incluso a Peter Gabriel le agrada escucharla“. Esta ciudad, la adaptación de Hackensack de Fountains of Wayne, es otro de los temas de los que se siente especialmente orgulloso. “Al principio fue la que más problemas nos dio, ya que tiene una letra muy sencilla y era difícil que la adaptación al castellano sonara igualmente bonita y natural“.

Lo que sí tiene claro es que a su hermano Enrique le habría encantado la versión de Hickory Wind, ya que el gusto por los Byrds y por su autor era compartido por ambos. “En el primer disco de la vuelta de Los Secretos después de la muerte de nuestro segundo batería, ya hicimos una canción de Gram Parsons que se llamaba ‘Close Up The Honky Tonks’ y que nosotros llamamos ‘Cerrar los bares’. Además, en directo versionamos ‘Six Days on the Road’, que no es de Parsons pero la tocaron los Flying Burrito Brothers y a mi hermano le encantaba. Así que creo que el espíritu de Enrique o el homenaje pequeñito y disimulado al recuerdo de mi hermano y a la influencia que todavía perdura en nosotros, está en ‘Cuando todo iba bien’.

Algo prestado, en palabras de su creador, es un homenaje a las canciones y a los autores, no hay ninguna otra pretensión detrás. “Simplemente queríamos mostrar lo que escuchábamos de jóvenes y lo escuchamos a día de hoy, haciéndolo nuestro y mostrando todo el respeto del mundo”. Esto resume, a fin de cuentas, el espíritu de este proyecto, amor por la música, pasión y dedicación a una profesión como forma de vida y mucha humildad. En el panorama musical español hacía falta un disco de versiones de este calibre y han tenido que ser ellos los que nos lo regalen, ¿quién si no?

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