Dorian: "el arte está para hacernos sentir vivos"

Dorian: "el arte está para hacernos sentir vivos"
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Dorian: “el arte está para hacernos sentir vivos”

Por · 11 Mayo, 2015
Dorian: “el arte está para hacernos sentir vivos”
Fotografías: Eva San Juan
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Ha pasado ya una década desde que Dorian se formó en Barcelona. Diez años de éxitos, de carrera coherente (y a la vez difícil), de ir recorriendo su camino sin prisa por llegar a la meta, con la premisa de disfrutar y aprender de cada pequeño paso, de cada error y acierto.

Aprovechamos la efeméride y la reciente publicación de su disco de celebración para encontrarnos en el centro de Madrid con Marc y Belly, dos de los fundadores de la banda. La tarde se presenta soleada y, en medio del tumulto de la ciudad, conversamos en un pequeño rincón de la plaza de Santa Ana, ganando tiempo y descanso en unas jornadas de promoción maratonianas. Sentarnos en una terraza de Madrid, delante de un café, a una hora de poco tránsito por la zona, nos parece una manera ideal de hablar sobre esta última década. Y lo hacemos casi de manera cronológica, desde el origen del grupo; como ellos mismos señalan “fue la crónica de un encuentro anunciado“.

Nos situamos en Barcelona a principios de los 2000, allí se encontraron Bart, Belly y Marc, los tres miembros originales de Dorian. “Nos conocimos en un contexto underground de la ciudad, en una época muy activa desde el punto de vista cultural y musical, una escena en la que grupos como Sidonie o Love of Lesbian estaban dando sus primeros pasos, la prensa musical gratuita estallaba, la actividad de clubes como el Nitsa o el Razzmatazz… Todo un caldo de cultivo musical que hizo que nos juntáramos“. Aquellos primeros cuatro o cinco años fueron muy duros. “Nos íbamos hasta la otra punta de España para tocar ante cuatro gatos y después volver a casa un domingo por la noche para levantarnos al día siguiente y currar“. Pero todo empezó a cambiar a partir de la salida de El futuro no es de nadie, su segundo larga duración. “La cosa adquirió otra velocidad y tuvimos la suerte de empezar a ganarnos la vida con la música. Varias canciones de ese disco, sobre todo Cualquier otra parte, llegaron a un público muy amplio y eso cambió completamente la trayectoria de la banda“.

Fue a partir de entonces cuando comenzó la que Marc define como la segunda etapa de Dorian, con la publicación de La ciudad subterránea, con la que salieron fuera de España y empezaron a hacer las cosas realmente en serio. “Es, posiblemente, la época que más hemos disfrutado, por varios motivos. En primer lugar, porque como músicos conocíamos más nuestros instrumentos, el arte de producir y grabar discos y directos. Y por otro lado, el hecho de poder combinar giras en nuestro país y fuera de él, nos enriqueció mucho como personas“. El crecimiento personal (además del profesional) es algo que tanto Marc como Belly valoran muy positivamente de estos diez años de trayectoria. “Hemos conocido gente interesantísima, viajado un montón y tenido la oportunidad de querer, aún más si cabe, nuestra profesión“.

A lo largo de su carrera, la banda barcelonesa ha ido consiguiendo algunos hitos que ellos recuerdan como claves a la hora de entender la historia del grupo y las razones por las que han llegado hasta donde están. Haciendo una cronología, Marc señala los momentos que para él han sido determinantes: “una canción de nuestro primer disco, Te echamos de menos, que tenía una letra muy bonita y hablaba de una persona que se me murió, fue la primera que tuvo cierto eco, aunque a nivel muy underground. Fue el primer tema de Dorian en el que empezó a cuajar esa mezcla de electrónica e indie que caracterizaba el sonido de la banda, sobre todo al principio“. Después de esta toma inicial de contacto con el público y los pequeños reconocimientos que les iban llegando, aparecía en escena Cualquier otra parte: “coincidió además con el estallido de Myspace en España y fue aquel tema el que consiguió una viralización brutal a través de esa página“. Al recordar aquella etapa, Belly señala como un punto clave “cuando empezamos a llenar salas. Llevábamos dos años girando para tocar delante de muy pocas personas y, de la noche a la mañana, empezó a venir mucha gente a vernos. Ahí fue cuando todo esto empezó a salirse de nuestras manos y nos dimos cuenta de que comenzaba a tener sentido“.

La escalada entonces fue gradual e imparable. “La segunda vez que actuamos en Benicassim fue muy emocionante. Después llegó nuestro primer Sonar. Es uno de mis festivales favoritos y recuerdo que ese día estaba muy emocionado“, apostilla Marc. Más tarde, las primeras giras y viajes por México y el Cono Sur de Latinoamérica. “Cada país es un mundo y ese descubrimiento de un continente habitado por gente que son hermanos nuestros y que tienen muchísimo que ver con nosotros, ha sido maravilloso y nos ha abierto mucho la cabeza“. La relación entre Dorian y Latinoamérica (sobre todo México) es muy intensa desde entonces. “Nos sentimos con el corazón expandido“, señala Belly al hablar sobre ello. “Cuando llevamos seis meses sin ir a México, lo echamos mucho de menos. Tenemos muchísimos amigos allí y, sobre todo en la Ciudad de México, nos sentimos como en casa“. Recurren a la comparación con Madrid, otra urbe que, en muchos aspectos, les fascina. “Aquí, si vienes con la mente abierta, la ciudad te va a dar mucho, pero si vienes con la cabeza cerrada, te va a expulsar. México es un país que es todo luz, energía, empatía… y acaba enganchando de verdad si lo sabes entender“.

Entrevista Dorian - Diez años y un día 3

Ahora tenemos la madurez necesaria para poder afrontar un proyecto de esta envergadura.

De esta manera, con sacrifico y buenas canciones, llegamos al día de hoy cuando, con Diez años y un día, celebramos que la carrera de Dorian está en su punto más álgido, con un repertorio irrefutable y un directo verdaderamente compacto y enérgico. Para dicho aniversario, han querido publicar un trabajo que no es un recopilatorio al uso, sino que es mucho más. Un proyecto que, en realidad, planeaba por sus cabezas desde hace años. “Ya teníamos ganas de hacer algo así desde el 2009. Queríamos dar un enfoque muy acústico a los temas, saliendo un poco de nuestra zona de confort, de todo el sonido que nos caracteriza, y jugar con instrumentos con los que no solemos trabajar. La idea era exprimir la esencia más pura de las canciones“. Pero, por aquel entonces, el repertorio con que contaba Dorian no era tan amplio como lo es en la actualidad, apenas tenían dos discos y estaban pensando en el tercero. “Ahora tenemos la madurez necesaria para poder afrontar un proyecto de esta envergadura. Han sido 10 meses de trabajo y más de 20 personas implicadas en el proceso de producción y creación. Eso, cuando estás empezando, es inviable“.

En este nuevo trabajo se rescatan algunas de las canciones más emblemáticas del quinteto, como Verte amanecer, La tormenta de arena, Solar o El temblor, además de dos composiciones inéditas. La que abre el álbum, Arrecife, “es una canción que habíamos trabajado anteriormente, que teníamos guardada en la recámara pero que no habíamos editado porque no acababa de encajar en La velocidad del vacío“. También nos encontramos Ara, que es la primera canción que hacen en catalán. Según Marc, encargado de todas las letras de Dorian, “habla sobre el profundo divorcio que estamos viviendo actualmente entre la ciudadanía y la clase política. Es una lista de todas las cosas que nos tocan las pelotas de los políticos de España y de todos los parásitos que hay alrededor de ellos y que en los últimos años han estado construyendo urbanizaciones, campos de golf y demás mierda que ahora estamos pagando, y por culpa de lo cual no tenemos dinero para pagar quirófanos“. Así de drástico y directo se muestra, pero no caigamos en la crítica fácil en cuanto al posible oportunismo de una canción como esta porque, como él mismo rememora, “esta temática ya la habíamos tocado mucho en El futuro no es de nadie, un año antes de que estallara la crisis. Recuerdo que en ese año (2007) encendía la tele y solo se decía que este país iba de puta madre, que estábamos lanzados, que crecían dólares en los árboles de los parques, pero luego bajabas a la calle y veías lo contrario, que por ejemplo la gente de tu generación ni siquiera podía soñar con comprarse una vivienda o con compartir piso de alquiler con su pareja“. Todo esto explica que en su día decidieran poner un título tan gráfico a aquel álbum. Y cuando le preguntamos por qué Ara está escrita en catalán, su autor no duda, “teníamos una asignatura pendiente con nuestro segundo idioma materno. Esta canción tan bonita, escrita con piano y voz, tan simple, tan desolada, tan minimalista, le encajaba muy bien al catalán“.

Al conversar con Marc Gili acerca de su manera de componer, asegura que tiene el Iphone repleto de notas. “Yo no escribo la letra antes que la música sino con ella y eso te obliga a pasar muchas más horas escribiendo, porque no siempre el verso bueno que se te acaba de ocurrir encaja en la música que estás componiendo“. Nuestro idioma, a pesar de su riqueza (o precisamente por ella), no es el que mejor puede adaptarse a estructuras musicales de pop-rock. “No puedes contraer o expandir como en el inglés o el francés, aquí las tildes y las sílabas van a misa“. La metodología que sigue es laboriosa, casi artesanal. “Es una mezcla de intuición, sentimiento y raciocinio“. Pero hay algo que el propio Marc cree básico, que “para escribir letras interesantes hay que leer bastante“. Y, por otro lado, remarca la importancia de la paciencia en su proceso creativo. “A veces me siento como un cazador esperando a que aparezca esa palabra o ese verso que me da la musicalidad necesaria para abrir una puerta y, que a su vez, me lleva a otro verso donde va encajándose todo“.

Uno de los secretos de Dorian son las letras de sus canciones. Algunas significan tanto para sus seguidores que las han hecho suyas de una manera muy intensa. “La verdad es que no acabo de entender todo esto, porque las letras que escribo son muy personales“, asegura Marc. “Hay un paso fantástico, casi metafísico, que hace que una experiencia muy íntima tuya resulte también muy íntima e importante para los demás y su propia vida. Transmitir sentimientos y experiencias a través de las canciones es algo mágico (que sucede con la música popular y no con otras músicas) y resulta un privilegio que haya personas al otro lado dispuestas a escucharlo“.

El resto de temas que se recogen en Diez años y un día son ya conocidos por sus seguidores, pero en esta ocasión se les quería dar una nueva vuelta de tuerca. Para ello Belly se encargó de los arreglos de cuerda y viento, tan característicos en estas nuevas versiones. “Hacía tiempo que quería incorporar este tipo de arreglos. Ya lo hicimos en nuestro anterior disco, en El temblor y en la intro de Los amigos que perdí. Me han ayudado dos profesionales mexicanos que se dedican a hacer bandas sonoras, con los que trabajamos las cuerdas en aquella ocasión. Yo hacía los arreglos en mi casa con el ordenador y ellos los han adaptado para poder ser tocados por verdaderos instrumentistas. Ha sido una experiencia única, muy estimulante“.

Entrevista Dorian - Diez años y un día 1

Y a partir de ahora, ¿qué? Parece que esta suerte de recopilatorio supondrá un punto de inflexión para la formación de la ciudad condal. “Pienso que la experiencia que hemos vivido con este trabajo, musicalmente hablando, va a afectar a nuestro futuro. Pero eso no quiere decir que vayamos a olvidarnos del lo vivido“, afirma Belly. A lo que Marc matiza, “nuestro futuro sonido va a ser un híbrido entre esa parte más electrónica o sintética y este Diez años y un día, un punto de encuentro entre estos dos mundos“. Aunque advierte: “que la gente no piense que por ir con violines ahora nos vamos a apalancar. En la gira va a haber momentos para las guitarras eléctricas, los sintes y demás“. Dicho queda. Tenemos ante nosotros a los Dorian de toda la vida, pero reconvertidos, evolucionados, incluso mejorados.

Después de una toda una década a sus espaldas, mantienen los pies en el suelo y, al plantearles dónde creen que estarán dentro de otros diez años, lo tienen muy claro. “Conforme vas creciendo, la vida de alguna manera te va agotando y el peso de las cosas se hace cada vez más persistente. Por eso creo que la máxima ambición que debemos tener como banda es no dejarnos aplastar por el paso del tiempo y las malas experiencias“. Hacen clara referencia a recientes pérdidas de gente cercana a ellos, “son este tipo de cosas las que, a veces, hacen que vayas perdiendo la fe en la vida“. Pero hay aspectos que están por encima de todo. “El arte está para hacernos sentir vivos. Por eso, sinceramente creo que el mayor éxito sería que dentro de diez años siguiéramos siendo amigos y siguiéramos disfrutando de hacer canciones juntos como hasta ahora“. Así de sencillos son los deseos de unos músicos que ya casi se podrían considerar veteranos de la escena independiente. !Felicidades Dorian, a por otros diez!

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