The Magic Whip: inesperado (y satisfactorio) regreso de Blur

The Magic Whip: inesperado (y satisfactorio) regreso de Blur
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The Magic Whip: el inesperado (y satisfactorio) regreso de Blur

Blur

The Magic Whip

Discográfica:

Parlophone Spain

Año:

2015

7.5

· 6 Mayo, 2015

Hacía 12 años que los británicos Blur no editaban nuevo material, y en este tiempo sus miembros han hecho casi de todo: formar nuevas bandas, iniciar carreras en solitario y hasta meterse en política; un periodo que ha servido para que cada uno de ellos busque un camino nuevo pero, por fortuna para nosotros, han encontrado un final común titulado The Magic Whip.

Después de las diversas giras de reunión, empezaba a parecer casi imposible que compusieran música juntos, pero el tiempo libre entre concierto y concierto en Hong Kong hizo que entraran en el estudio. Unas sesiones que la banda prefirió mantener en secreto hasta un año después, cuando Graham Coxon decidió, junto a Stephen Street, retomar la producción.

El resultado es notable. Blur ha conseguido algo muy difícil en las bandas que sobreviven a una separación: mantener la magia de antaño y no sonar anticuados. En estos casos, suelen ocurrir dos cosas, o dejan de tener chispa, de entenderse como antes y eso se percibe en grabaciones irregulares y sin brillo, o se repiten una y otra vez, remitiendo a sus anteriores trabajos pero sin fuerza, siendo un mero cliché de lo que fueron. Blur han conseguido romper ese estigma, y nos presentan un disco que suena a Blur pero sin ser una nostálgica grabación de uno de los mayores exponentes del britpop. Suenan exactamente como sonaría Blur si hubieran evolucionado juntos.

¿Pero hasta qué punto esa separación de más de una década no ha sido la causante de unas canciones tan frescas? En todo este tiempo, cada uno de los miembros del grupo ha seguido su camino, experimentando, colaborando y creciendo como artistas, lo que les ha llevado a tener una visión actual de la música, sin quedarse anclados en lo que consiguieron en 1995. En ocasiones, parar es bueno para volver con más fuerza y, en su caso, se confirma.

The Magic Whip abre con Lonesome Street y, desde el primer acorde, ya los reconocemos, la melodía, la cadencia, el sonido, han vuelto. Le sigue un tema más sosegado, New World TowerGo Out, donde los coros son marca de la casa Albarn y los sintetizadores se abren paso. Ice Cream Man, que puede recordar al debut en solitario de Damon Albarn, pero que no pierde esa inocente alegría que suelen tener las melodías de la banda. En Thought I Was a Spaceman descubrimos el laborioso trabajo de sintetizadores, mientras I Broadcast vuelve a declarar que son la gran banda del britpop. My Terracotta Heart y There Are Too Many of Us, dos baladas de melodías dulces. O Ghost Ship, donde se dejan llevar por una calma que por momentos roza el reggae.

Ya encarando la recta final de un álbum de placentera escucha, encontramos Pyongyang, otro tema tranquilo con deliciosas armonías vocales que tan bien han trabajado a lo largo de su carrera. Ong Ong, por su parte, recupera la esencia que los hizo triunfar en la segunda mitad de los 90, y cierran con Mirrorball, un momento trascendental de Albarn que nos permite escuchar todo lo que han sido y lo que han aprendido en este tiempo.

El cuarteto inglés mantiene la llama creativa, siguen siendo capaces de crear música en mayúsculas. No podemos afirmar que sea el mejor trabajo que han firmado, pero después de tanto tiempo han logrado estar a la altura de su discografía, y eso, en cualquier caso, es todo un logro.

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