Layne Staley, el gran olvidado de los 90

Layne Staley, el gran olvidado de los 90
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Layne Staley, el gran olvidado de los 90

Por · 10 Abril, 2015
Layne Staley, el gran olvidado de los 90

El 5 abril es un día señalado para todos los amantes del rock, ese día, en 1994, fallecía Kurt Cobain, pero son pocos los que recuerdan que esa misma jornada, 8 años después, también nos dejaría otro de los vocalistas más brillantes de la década, Layne Staley, posiblemente uno de los grandes olvidados de este género.

El cantante, original de Kirkland, formó Alice in Chains alrededor de 1987, y tres años más tarde editarían su primer álbum de estudio Facelift. Por aquel entonces el grunge empezaba a despuntar pero no había alcanzado su punto máximo -todavía faltaban algunos meses para la publicación del archi laureado Nevermind– y la irrupción de la banda ayudó a popularizar el movimiento.

Una voz única

Una de las grandezas de Alice In Chains es que se trataba de una banda de grunge sin ser una auténtica banda grunge. Su sonido iba mucho más allá, con un estilo pesado pero plagado de melodías que convertían sus canciones en temas llevables, con los que se desmarcaban del más puro estilo metal y que acompañaban con letras que expresaban angustia y desesperación, canciones que se quedaban a caballo entre los dos estilos.

Layne Stayle (Alice In Chains)Staley poseía una voz inconfundible. Grave y moldeable, con sentimiento, rasgada, oscura y personal, capaz de cambiar de registros y de intensidad en cada canción. Una voz que no ha encontrado rival, que nadie ha podido asemejar, no solo por su tono sino también por su carisma y personalidad. Staley transmitía dolor. Y eso se escucha en los discos de la banda. En 1991 editaron Dirt, el mayor éxito del grupo con el que Layne Staley se consagró como uno de los mejores cantantes de su generación, un disco que trata temas como las drogas, la gran perdición del cantante.

Su vida estuvo siempre marcada por la drogodependencia, desde el divorcio de sus padres, causado por las relaciones con el tráfico de estupefacientes de su progenitor, hasta su carrera musical, donde sus adicciones le sirvieron de inspiración y a la vez se convirtieron en su verdugo. Fue esa relación la que le acompañó siempre, la que hizo que su vida se convirtiera en un continuo descenso en picado y sin freno. El deterioro físico y anímico fue tal que dejó de ser él para acabar siendo una mera caricatura. Sus problemas de adicción se convirtieron en el eje central de Alice In Chains, hasta tal punto que en 1995 no pudieron realizar la gira de promoción de su tercer álbum, de nombre homónimo.

Uno de los últimos directos que ofreció la banda tuvo lugar para la grabación del MTV Unplugged, un concierto que ha pasado a la historia del rock en parte por el estado del cantante. En esa, una de sus últimas apariciones públicas, se puede ver cómo estas sustancias carcomen a una persona y lo despojan de toda vida. Con un aspecto demacrado, con lapsus y sin apenas poder moverse, paradójicamente mantenía toda la intensidad de su voz intacta. Ese fue el principio del fin. A partir de aquel momento, Staley cayó en una espiral de autodestrucción que ya no se pudo remediar. En 1999 grabó las voces para una versión del clásico de Pink Floyd Another Brick In The Wall con miembros de Rage Against the Machine y Jane’s Addiction y ese cover significó su última grabación, la última vez en que posiblemente el mejor cantante del grunge desprendió su magia.

El olvido y final de Layne

Los últimos años de su vida estuvieron marcados por la soledad. Se despidió completamente de la vida pública, refugiándose en su apartamento, del que apenas salía. Años enteros perdidos en su propio mundo sin dejarse ver y que significaron su olvido. Layne Staley murió el 5 de abril de 2002, solo en su apartamento de Seattle, a causa de una sobredosis provocada por speedball, un cóctel de cocaína y heroína. Su cuerpo no fue encontrado hasta el día 20 en un avanzado estado de descomposición. Murió 12 años después de alcanzar la fama con Alice in Chains, después de pasarse años desaparecido, cuando ya apenas nadie lo recordaba, convirtiéndose así en uno de los grandes olvidados del rock.

Y es inevitable hacer la pregunta: ¿Qué habría pasado si aquel 5 de abril de 1994 hubiera sido Layne y no Kurt? Kurt Cobain murió en su zenit, Layne Staley cuando ya el mundo le había dado la espalda, pero ambos eran brillantes, ambos consiguieron brillar. Si se hubieran intercambiado los años de sus muertes, ¿Quién sería ahora el rey del grunge?

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