Entrevista La M.O.D.A. "no queríamos repetir nuestro debut"

Entrevista La M.O.D.A. "no queríamos repetir nuestro debut"
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Entrevista La M.O.D.A. “no queríamos repetir nuestro debut”

Por · 7 Abril, 2015
Entrevista La M.O.D.A. “no queríamos repetir nuestro debut”
Fotografías: © David Vega
Uso limitado a la difusión del contenido, citando autor y enlazando fuente.

Poca gente hay ya que no conozca a unos chicos de Burgos que, bajo el nombre de La Maravillosa Orquesta del Alcohol, facturan una suerte de folk-rock acústico tremendamente efectivo y personal, con el que en los últimos meses han recorrido todo el país, ataviados con sus características camisetas de tirantes y un puñado de grandes canciones.

Volvemos a encontrarnos con David Ruiz después de un tiempo. Él es el cantante y compositor principal de La M.O.D.A., la cabeza más visible de un combo que se formó de manera casi espontánea y que, en el último año y medio ha ido asentándose más cada día. “Creo que la evolución se nota, porque son muchas horas y kilómetros juntos, intentamos ensayar todos los días para mejorar y eso cada vez nos va haciendo más banda”. Es en estos meses cuando han comenzado a vivir de manera más intensa lo que hasta hace poco no era más que un sueño para ellos. “Publicamos ¿Quién nos va a salvar? en octubre de 2013 y hemos hecho una gira de presentación del disco de casi 100 fechas“. Ese frenético ritmo ha hecho que, casi sin darse cuenta, hayan quemado etapas en tiempo récord: “desde dentro ves que poco a poco va habiendo más interés de medios y más público en tus conciertos, pero como ocurre de manera paulatina, casi no te das cuenta de las cosas de verdad“. Hubo un día en el que estos seis jóvenes músicos (en directo son siete) se miraron a los ojos y, casi pellizcándose por si no era real, percibieron que todo esto iba en serio. “Fue en el BBK Live de este último verano, ya que tocamos delante de 6.000 personas en la carpa, a la vez que los MGMT, cerrando el festival, la peña lo abarrotó, todo el mundo cantando las canciones… Ahí sí que nos dimos cuenta de que realmente estábamos llegando a la gente“. Aunque intentan, como David nos confiesa, mantenerse ajenos a toda la repercusión que su trabajo pueda tener. Este es el breve resumen de cómo una banda de amigos que emprendió un viaje iniciático en la música haciendo una gira por las calles de algunas ciudades francesas, se convierte en uno de los grupos más interesantes del panorama musical español. “La verdad es que nunca nos habíamos llegado a plantear objetivos concretos, pero sí que te van ocurriendo cosas que te dan la gasolina para seguir“. David tiene muy claro las razones por las que se dedica esto: “Lo primero por lo que hago música es para expresarme. Pero en realidad lo que busco no es éxito, ni fama, ni dinero, sino que lo que haga signifique algo para alguien que ni siquiera me conocía. Para nosotros eso es algo mágico“. Y pone ejemplos de lo que realmente le llena, al margen de abarrotar festivales o aparecer en muchos medios y revistas, “si alguien viene al final de un concierto y te dice cosas como: ‘me he hecho 300 kms. para veros y ha sido la hostia’ o ‘me ayudáis en los momentos malos y en los buenos’, al final ves que lo que haces merece la pena”.

Todos los miembros del grupo tienen muy claro que deben seguir el camino con la mayor humildad posible, por eso su vida quizás no haya cambiado tanto a pesar de haber dejado de ser unos desconocidos. “Quizá ahora dedicamos aún más horas a este proyecto“. Algo que para ellos no se basa solo en las canciones. “Autoeditamos el disco y nos encargamos de todo, lo que supone un montón de trabajo añadido“. Asegura que llevan exactamente la misma vida que llevaban antes: “seguimos con la ilusión del primer día, cada vez ves que hay más cosas que hacer y das menos abasto, pero la recompensa es mayor, así que intentamos disfrutarlo todo al máximo“. Para hacer La primavera del invierno surgieron algunas ofertas de multinacionales, incluso planeó por sus cabezas la posibilidad de hacer una campaña de crowdfunding, “pero consideramos que una banda debe autogestionarse y ser responsable de sus ingresos y de sus decisiones. Por eso todo lo que hemos sacado de la gira lo hemos invertido en el disco, en buscar el mejor estudio, grabar un videoclip como creíamos, hacer una sesión de fotos con quien hemos querido, hacer un libreto con un diseño cuidado, etc.. Pero en un grupo formado por tantos miembros, la toma de decisiones y esta manera de trabajar a la que hace mención David, se vuelven tareas bastante duras. “O tienes mucha ilusión y te gusta mucho lo que haces, o es muy complicado, porque poner de acuerdo a tantas personas es muy difícil. Tienes que tener muy claro que vas a muerte y que vas a dedicar todo tu tiempo a esto“.

Queríamos dejar unos meses de desconexión a la gente y a nosotros mismos. Por eso hemos estado desaparecidos de las redes sociales

De esta manera, apenas concluida una vertiginosa gira en la que actuaban casi cada dos o tres días, vuelven a la carga casi por sorpresa con La primavera del invierno, su segunda referencia discográfica. “Más o menos en marzo o abril nos fuimos dando cuenta de que había algo nuevo, de que iban surgiendo temas, aunque no teníamos muy claro hacia dónde nos iban a llevar. Simplemente había una necesidad de expresar cosas nuevas“. Así que empezaron a trabajar en ello, en silencio. “No queríamos decir nada, sobre todo por dejar unos meses de desconexión a la gente y a nosotros mismos. Preferíamos no estar dando guerra todos los días. Por eso hemos estado desaparecidos de las redes sociales, incluso había gente que pensaba que nos habíamos separado y eso es lo que realmente buscábamos“. Este modus operandi contrasta con la manera de desarrollar sus carreras de muchas bandas de la actualidad. “Actualmente se saca el adelanto del adelanto del adelanto, se dan por supuesto los discos, casi por inercia, como si fuese tan fácil hacerlos y editarlos. Nosotros queríamos que se valorase ese esfuerzo y lo que nos ha costado hacer este nuevo trabajo“. Entrevista La MODA - La primavera del invierno 3

Entrevista La MODA La primavera del invierno 4 En su nuevo larga duración, La Maravillosa Orquesta del Alcohol ha conseguido cierta evolución, manteniendo sus señas de identidad más características, algo que en un estilo musical tan concreto como el suyo parece difícil, con el constante miedo a repetir determinados patrones de éxito. “Intentamos abstraernos, dejando a un lado las expectativas que pudiera haber. Queríamos hacer un disco del que pudiésemos sentirnos orgullosos al escucharlo dentro de diez años y que nos represente“. Pero no todo es tan sencillo y surgen muchas dudas durante un proceso en el que están prácticamente solos. “No queríamos repetir nuestro debut, aunque la fórmula, en mayor o menor medida, había funcionado. Creemos que hay que intentar ir un paso más allá, plasmar todo lo aprendido en los últimos años y a la vez mantener nuestra esencia, que es lo realmente complicado, compaginar todo“. Al preguntarle por la dificultad que supone no repetirse en un género como este y aportar cosas nuevas en cada trabajo, David se muestra bastante cauto: “No sabemos si habrá un disco nuevo de La M.O.D.A. o si habrá diez. Son cosas que van surgiendo y que hay que dejar que sucedan. Esto ha sido como montar en un caballo desbocado que te iba llevando a donde tuviese que ir. Aunque es difícil saber qué haremos en un futuro, sí que tenemos claro que trataremos de no perder la identidad, haciéndonos más reconocibles aún, afinando nuestra personalidad“. Las palabras identidad, esencia o personalidad surgen a menudo en las explicaciones del cantante. Ellos saben de dónde vienen, lo que son, pero no tienen claro el lugar al que llegarán, ni siquiera se preocupan demasiado en planteárselo, simplemente saben que tienen que seguir fieles a sí mismos. “Nos salen canciones de forma más o menos natural. Intentamos hablar con nuestra propia voz, tanto a nivel musical como con las letras, intentando dar nuestra propia versión de las cosas. Creo que eso es lo bonito de un músico, de un escritor o de un pintor, describir la realidad como tú la interpretas“. En esta manera de elaborar su trabajo, cada uno de los miembros de la banda viene de un mundo musical diferente, con influencias distintas, pero aseguran que encuentran su punto de encuentro de una manera natural. “Si hubiese una premeditación o fuéramos gente con experiencia en producción de discos, nunca hubiésemos juntado un acordeón y un saxofón. Si tuviéramos más formación, probablemente el resultado de nuestra música hubiese sido menos fresco, natural y espontáneo“. Puede resultar chocante que algunas de las influencias que tienen sean diametralmente opuestas a la música que ellos mismos hacen, pero para David tiene su explicación: “cuanto menos cerca estén las influencias de un grupo de la música que hace, más interesante y atractivo me resulta como oyente. Si un grupo de punk cita como referencia musical a un músico de blues, me parece la bomba. Nuestras influencias van del folk, al blues, al punk, pasando por el rock & roll clásico y por mil estilos más, eso me parece muy interesante“. Y es que los chicos de La M.O.D.A. se consideran unos enfermos de la música. “Llevamos toda la vida escuchándola, yendo a conciertos, comprando revistas, por eso nos negamos a limitarnos y a entrar en un cajón de etiquetas“. Entrevista La MODA - La primavera del invierno

Entrevista La MODA, La primavera del invierno 2 En La primavera del invierno encontramos pequeñas novedades y una de las que más llama la atención es la manera de cantar del propio David, con fraseos que no le habíamos escuchado hasta ahora, como ocurre en Amanecederos donde casi se acerca a géneros como el rap. “Nunca acabas de estar satisfecho de lo que has hecho y siempre estás buscando algo más, pero no por el hecho de escalar picos que nunca haya escalado nadie“. Reconoce que esto no es una competición y que no pretende demostrar nada a nadie. “Si acaso, compites contigo mismo por llegar más allá, por conseguir cosas con los temas que creas que te representan y que no hubieras sido capaz de hacerlas hace dos años. Igual lo más fácil habría sido copiar los mismos fraseos y las mismas fórmulas de nuestro primer disco, pero también hay una labor de artesano, de estar todos los días en tu taller intentando que cada vez quede todo mejor“. Ahora está más que satisfecho con el resultado de esa búsqueda de nuevas maneras de expresión. “La verdad es que cuando escucho esta manera de cantar mía, me flipa. He llegado a eso después de muchos meses de curro y todos vemos que el resultado es nuestro, que no se lo hemos fusilado a nadie“. A nivel musical, el álbum en el que nos centramos parece más reposado, quizás menos evidente que el anterior, se percibe más elaborado, como si estuviera cocinado a fuego lento, una pequeña evolución que ha surgido de manera muy natural. “Eso no se puede premeditar o planear porque quedaría impostado y eso, el público, a la larga lo nota. Esa madurez que se puede percibir quizás es fruto de estar mucho tiempo tocando juntos y conociéndonos, sabiendo cómo nos expresamos cada uno con el instrumento“. También se percibe un sonido más compacto, más de banda, algo que desde el principio tenían claro. “Con ¿Quién nos va a salvar? la gente nos decía que les encantaba pero que en directo dábamos muchísima más cera“. La labor de Santi García en la producción ha sido fundamental para llegar al resultado final. “Él nos estuvo viendo en el festival Cruïlla de Barcelona y nos dijo exactamente lo mismo, que esa energía y sudor del directo había que intentar capturarlo“. El propio Santi ha hecho crecer de manera exponencial al grupo, influyendo de manera decisiva en que este trabajo suene como suena. “Hemos probado cosas que jamás habíamos hecho, como pasar las guitarras acústicas por un ampli, grabar con diferentes baterías según la canción, poner micros diferentes según el tema, probar nuevos registros en voces y coros, etc.“. Ruiz es el creador de las letras, donde se sigue percibiendo esa madurez. Asegura que no es una tarea sencilla y que no escribe con tanta facilidad como pudiera dar la impresión. “En el fondo todo es muy complicado, esto hay que sangrarlo, hay que sacarlo de dentro. Si tú tienes algo que contar, te va a salir, pero hay que estar todos los días apuntando ideas. Es un trabajo muy largo y duro pero, de alguna manera, es algo que no controlas tú, sino al contrario, a veces te salen cosas que no sabes de dónde vienen y no puedes ni contener“. En sus letras hay cabida para todo tipo de temática, “hablan de sentimientos, pensamientos, reflexiones que pueda tener cualquier persona que está cada vez más cerca de la edad adulta. Me influencia todo, lo que veo, lo que sueño, lo que le pasa a la gente que conozco, las cosas jodidas de la vida que te preparan para algo mejor…” En realidad de eso va La primavera del invierno, “de un rayo de luz al que agarrarte, tirando hacia adelante sin renunciar nunca a tus sueños, por muy idealista que suene“.

Los temas sociales siempre están muy presentes en las canciones de La M.O.D.A., pero además ellos mismos son personas comprometidas. “Somos gente que vivimos con los pies en la tierra y no nos consideramos más que nadie por estar encima de un escenario. Influye lo social mucho, pero también lo sentimental, la amistad, el amor, el desamor… absolutamente todo“. Pero no cree que la crítica social sea una obligación para los artistas o los personajes públicos, por muy complicada que sea la situación. “Lo mínimo que se debe exigir a cualquier artista o grupo es que sea sincero y que exprese lo que le sale de dentro. Pero no todos estamos obligados a hablar de lo mismo, es interesante que haya siempre esa libertad“. La canción escogida como primer single, Hay un fuego, puede ser probablemente la más honesta de cuantas han publicado hasta ahora los burgaleses. “Puede interpretarse desde el punto de vista de un grupo, pero también se puede interpretar desde un punto de vista más personal. Al fin y al cabo esta canción nos define, habla de cómo sentimos y de cómo creemos que hay que hacer las cosas“. En ella aparece la colaboración de María Rodés, “no la conocíamos personalmente, pero nos encantaba la idea de su voz como contrapunto a la mía“, asegura David. El otro invitado en este disco es Gorka Urbizu, de la banda de metal Berri Txarrak, en el tema PRMVR. “somos seguidores del grupo desde hace mucho tiempo, hemos viajado para verles en otras ciudades, etc. Así que el hecho de que esa persona haya escuchado el tema y quiera participar en nuestro disco, para nosotros es un subidón“. Ya en el anterior álbum, aportó su granito de arena Quique González, en La cuerda floja. “Nos gusta contar con gente en el estudio, pero que no sea lo que todo el mundo puede esperar. Para nosotros la música está por encima de las etiquetas y lo reivindicamos continuamente“. La Maravillosa Orquesta del Alcohol vuelven a demostrar con La primavera del invierno que no son flor de un día, aunque no sepan dónde ni cuándo encontrarán la siguiente parada de este largo camino. “Queremos llevar estas canciones, en las que creemos a muerte, a todos los sitios que podamos, no solo en España, sino que hay planes para salir fuera y hacer algo en Europa y Latinoamérica. Queremos ir a Latinoamérica como sea, si tenemos que hacer una gira tocando en la calle como hicimos en Francia, lo haremos“. Notan que allí hay mucha gente esperándoles e impacientes por verles en directo, sin siquiera tener los discos a la venta. Parece que la maquinaria de La M.O.D.A. no va a parar por el momento y todo lo que tenga que venir, seguramente será mejor que lo vivido hasta ahora. Por el momento no hay techo.

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