Daredevil: Netflix sube el listón de los héroes catódicos

Daredevil: Netflix sube el listón de los héroes catódicos
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Daredevil: Netflix sube el listón de los héroes catódicos

Por · 24 Abril, 2015
Daredevil: Netflix sube el listón de los héroes catódicos

El pasado 10 de Abril Netflix estrenaba los 13 capítulos de Daredevil; la revisión televisiva del mítico personaje de Marvel sube el listón de calidad de las adaptaciones de cómic en la pequeña pantalla. El hombre sin miedo sufre mutaciones imposibles y viste antifaz como muchos otros, pero lo hace como nunca antes lo habíamos visto en la pequeña pantalla (ni en la grande).

La adaptación de un clásico de cómic como Daredevil no es algo novedoso, una vez más la televisión se fija en la industria del cómic para nutrirse de alguno de sus personajes más carismáticos y armar una historia llena de acción, villanos, venganza, justicia y mucho entretenimiento. Lo lleva haciendo desde siempre. En ocasiones fueron adaptaciones que intentaban respetar (supuestamente) la estética de este formato, como en el caso de la legendaria Batman (1966-1968), aquella serie paródica y de difícil digestión hoy día, que sin embargo creo casi una religión en torno a Adam West y el resto de sus compañeros. Antes, en 1952, había sido el turno de Superman, que llegó a estrenarse en blanco y negro, un formato completamente infantil que fue cancelado tras seis temporadas. A finales de los 70 sería el turno de Lou Ferrigno pintado de verde en la mítica El increíble Hulk (La Masa para muchos de nosotros). Esas ficciones (y otras tantas) fueron referentes para decenas de superhéroes en 4:4 que llenarían la parrilla televisiva de los 80 y principios de los 90. Porque superhéroes fueron desde He-Man, a los Gi Joes, pasando por Hannibal, Murdock, Fénix y M.A. Y si hablamos de adaptaciones de cómics Marvel, en esa época podemos recordar por ejemplo la maravillosa X-men, la serie animada estrenada en 1992.

Batman y Robin, serie de televisión

Batman (1966-1968), una serie totalmente paródica y de difícil digestión hoy día.

En la historia de la televisión reciente la lista sigue siendo amplísima, desde Loise & Clarck (terminó sus emisiones en 1997) a Smalville (también del universo Superman) pasando por Héroes (2006), una serie que, al igual que la añorada El gran héroe americano, se nutría de la mitología de los cómics, aun siendo una creación realizada directamente para televisión. Heroes volvió a impulsar el género de los superhéroes catódicos, generando merchandising y toda una legión de fans a su alrededor. Se invertía la jugada y ahora el mercado del cómic sacaba productos basados en una serie de televisión -tampoco es que fuera la primera vez que esto pasaba-. Sylar se ponía a la altura del Joker o de Magneto, y todo parecía color de rosa hasta que Tim Kring se quedó sin ideas (llegó incluso a pedir perdón por las nefastas últimas temporadas) y la serie perdía a sus fieles igual que Mohinder perdía discípulos a manos de Sylar. Héroes terminaba su andadura mediática, pero dejaba claro que los superhéroes seguían generando mucho interés.

En los últimos años, la guerra entre las todopoderosas Marvel y DC ha dado el salto del cine a la TV. En las salas, ambas parecen tener un largo recorrido, mientras Marvel factura miles de millones, DC encontró en Nolan su filón, permitiéndoles hacer caja y ganar prestigio para su personaje insignia, Batman. En televisión, la primera estrenaba en ABC Agents of Shield –creada nada más y nada menos que por Joss Whedon– y recientemente su spin-off Agent Carter, aunque ninguna de las dos cosecha resultados favorables. Por su parte, The CW Network es la encargada de emitir en Estados Unidos The flash y Arrow, dos ficciones basadas en personajes de DC que tampoco han llegado a ser alabadas por la crítica pero que en el caso de Arrow cuenta ya con 3 temporadas. De toda la nueva hornada de series basadas en superhéroes la más completa (hasta la llegada de Matt Murdock) ha sido Gotham, cuenta los inicios del comisario Gordon en la corrupta comisaria de Gotham city. Gotham, lejos de ser perfecta, ha sabido trasmitir el ambiente de la ficticia ciudad, llena de perturbados villanos, humor negro, y un pequeño niño llamado Bruce Wayne que comienza a dar sus primeros puñetazos.

Tras todas ellas ha llegado Daredevil, y lo ha hecho para quedarse -ya se ha anunciado su segunda temporada-. Crítica y público (¿acaso no son lo mismo?) coinciden en su gran nivel. Quizá la primera ventaja que ha tenido el producto de Netflix es que el cómic siempre estuvo repleto de personajes y tramas algo más adultas que otros títulos de Marvel y se adapta con más facilidad a esta nueva corriente de superhéroes oscuros y para público algo más adulto que parece imponerse en nuestros días. Los responsables de Daredevil no han confundido la oscuridad de sus protagonistas con iluminar los platós en clave baja, aunque Daredevil es una serie ambientada de noche y las farolas de Hell’s Kitchen no son como las de Times Square.

Daredevil se adapta a esta corriente de superhéroes oscuros y para público algo más adulto que parece imponerse en nuestros días

Un segundo punto a su favor, que realmente marca su calidad, es el reparto. Charlie Cox es creíble en su interpretación pese a pasar buena parte del metraje detrás de una máscara o unas gafas y, aunque intuimos que en la mayoría de las coreografías de acción no está debajo del traje de Daredevil, soluciona su función con éxito. Deborah Ann Woll está perfecta en el papel de Karen Page; para hacer de guapa no tiene que esforzarse en exceso pero sí para pasar por las distintas situaciones traumáticas. Aunque la mejor de las interpretaciones (¿llegará a los Emmy?) es la de Vincent  D’onofrio en el papel de Kingpin. No han necesitado buscar a un actor de proporciones gigantescas como en anteriores ocasiones, D’onofrio impone respeto y temor y trasmite hasta cierta ternura. Por último, otra ventaja que tiene el Daredevil de Netflix, no respecto a otras series pero sí sobre las películas del género, es que dispone de 13 capítulos para explicarnos los orígenes, los miedos y los sentimientos de cada personaje, y puede permitirse el lujo de narrar en varios episodios la infancia de Matt Murdock y también la de su némesis, Wilson Fisk.

En los guiones, llenos de diálogos en español, podemos encontrar temas como la trata de blancas, la especulación inmobiliaria o el blanqueo de dinero, y es que Daredevil busca venganza, pero también protege a los habitantes de Hell’s kitchen, especialmente a miembros de la comunidad latina. La acción está bien rodada y, a pesar de no tener descomunales batallas de las que sí presumen largometrajes como Los vengadores o El caballero oscuro, los enfrentamientos funcionan. Y es que Daredevil acostumbra a luchar contra mafiosos, lo que, además de dar un toque más realista, no necesita de tanta pirotecnia, para bien o para mal.

Al frente de este cóctel de denuncia social, violencia y entretenimiento está Drew Goddard, guionista de Perdidos, Cabin in the Woods o Monstruoso. Aunque parece que Goddard no repetirá en la segunda temporada como showrunner, en todo caso su trabajo, y el de todo el equipo técnico y artístico en esta primera temporada, ha dejado el listón de los superhéroes televisivos muy alto para los que están por llegar, aunque ya se sabe que los superhéroes no tienen miedo a las alturas, algunos hasta vuelan…

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