Perdiendo el norte, la comedia de la generación perdida

Perdiendo el norte, la comedia de la generación perdida
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Perdiendo el norte, la comedia de la generación perdida

Perdiendo el norte

Director:

Nacho García Velilla

Reparto:

Yon González, Julián López, Blanca Suárez, Miki Esparbé, José Sacristán, Úrsula Corberó, Malena Alterio, Javier Cámara, Carmen Machi…

Año:

2015

Duración:

102 min.

6.0

· 7 marzo, 2015

Si algo bueno nos está dejando este tiempo en el que (mal)vivimos, es la capacidad de reírnos de nosotros mismos; de encontrar la comedia en las situaciones más dramáticas, ser conscientes del momento y, aún así, permitirnos el lujo de soltar una carcajada. De vez en cuando nos viene bien ingerir unas dosis de la mejor medicación contra la crisis: la risa.

De risa sabe mucho Nacho García Velilla. Sus 18 años de experiencia como guionista, director y productor de series de éxito como la gran 7 Vidas o Aída, o películas como Que se mueran los feos, han dotado al zaragozano de gran destreza a la hora de construir humor; y así lo demuestra en Perdiendo el Norte, donde además nos presenta una situación con la que todos, en mayor o menor medida, estamos familiarizados: la fuga de cerebros.

Crítica - Perdiendo el norte, comedia para la generación perdida

Yon González, Blanca Suárez y Julián López protagonizan con buen resultado la película, junto a los magníficos y ya imprescindibles en la trayectoria del director, Javier Cámara y Carmen Machi, o el veterano José Sacristán. La química entre González y Suárez (ex compañeros de El Internado) ya estaba testada, mientras que Julián López siempre una buena elección si se trata de hacer reír. Aunque ninguna interpretación resulta inolvidable, el reparto es acertado en su mayoría.

Velilla parte de un contexto con el que todos nos identificamos y en ese sentido juega con cierta ventaja y facilidad. Además maneja bien sus cartas para conseguir una sensación de consuelo en el espectador, a la vez que le hace reír. La corrupción, la falta de becas en investigación, la migración, el querer vivir más allá de nuestras posibilidades, la frustración de no poder hacerlo, la soledad… el resultado es un cóctel dramático que funciona bien en su vertiente más cómica, aunque en algunas ocasiones puede rozar el tópico.

Perdiendo el norte no es la mejor película del año, ni la más innovadora y arriesgada de su director pero da lo que el público que va a verla quiere recibir: 100 minutos de entretenimiento, de pura comedia y una saludable sonrisa al salir de la sala.

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