Sleater-Kinney, un ejemplo de actitud

Sleater-Kinney, un ejemplo de actitud
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Sleater-Kinney, un ejemplo de actitud

Por · 16 Febrero, 2015
Sleater-Kinney, un ejemplo de actitud

Corría el año 1994 cuando la ciudad de Olympia (Washington) vio nacer a uno de los grupos más influyentes y comprometidos de la escena del, por entonces llamado, rock alternativo: Sleater-Kinney. El año de formación de la banda marcará sin duda tanto el sonido como su temática general. Hay que tener en cuenta que 1994 señala no solo del final del Grunge, sino también de una época muy prolífica y rica en la música a nivel mundial.

Fuertemente influenciadas por las experiencias de grupos como Fugazi, Black Flag, Faith no More, Sonic Youth, Husker Dü, Nirvana o The Melvins, Sleater-Kinney se enmarcan en un estilo muy cercano al hardcore punk típico de la década anterior. Aunque no será esta la única cuestión importante, también recogerán el testigo de estas bandas en la gran preocupación por la cuestión social. Sin embargo, mientras que estos grupos (todos a la izquierda) trataban temas existencialistas y cercanos a la situación de una juventud perdidísima (la llamada generación X y su tendencia al nihilismo) Sleater-Kinney, formado íntegramente por mujeres, hará suyo el discurso feminista, popularizado por el fenómeno del Riot Grrrl.

Si bien es cierto que se trata de la formación que más éxito ha tenido, no hay que perder de vista que son únicamente la punta del iceberg. Detrás de ellas hay toda una escena dedicada a visibilizar a las mujeres en el punk, y la música rock en general, hasta el momento casi exclusivamente masculino. Aunque habría que destacar honrosas excepciones como Patti Smith, Kim Gordon, Joan Jett o la gran Siouxsie Sioux, sin duda, grandes ejemplos a seguir.

El momento y el lugar, marcado por una gran efervescencia cultural, dio pie a la implantación de la cultura “Do it Yourself”.

En aquella época, muy ligado al movimiento contra cultural noventero, existía en Seattle -y en toda la zona de Washington- una gran infraestructura dedicada a lo undergroud. Este fue el caldo de cultivo para que muchas de las, entonces adolescentes, representantes del Riot Grrrl dieran voz a sus preocupaciones y convicciones feministas. El momento y el lugar, marcado por una gran efervescencia cultural, daba pie a la implantación de redes de distribución de fanzines caseros, fotocopias y collages, todo muy “Do it Yourself“. Al igual que en otras épocas habían ayudado a la difusión de ideologías y otros estilos de música, ahora se ponía al servicio de estas jóvenes con ganas de demostrar que el punk también era cosa de ellas. Cansadas de verse como las novias, decidieron hacer frente a la misoginia imperante y reivindicarse como artistas, y no únicamente de rock.

 

Sleater Kinney - No cities to loveSleater Kinney - No cities to love

 

Sin embargo, se suele marcar como punto de partida la fuerte reacción a la campaña Right to Life llevada a cabo por la coalición cristiana de América. En el año 1991, un juez del tribunal supremo norteamericano acusado de acoso sexual protagonizó, junto con esta organización, un ataque contra el derecho al aborto. Esto provocó una serie de manifestaciones y protestas espontáneas que con el tiempo darían pie a este movimiento. En estos primeros momentos se sumaron muchos grupos dando conciertos, tal es el caso de las L7 y su serie de directos Rock for Choice (Rock por el derecho a decidir) que se mantuvieron hasta el 2001. Ahora bien, no hay que olvidar la influencia de Bratmobile y Bikini Kill, responsables entre otras cosas, del nombre: Riot Grrrl.

Sleater-Kinney, pues, crecen en este ambiente. Sus letras navegan entre temas políticos, el rechazo a la guerra (la de Irak), contra el tradicionalismo neocon norteamericano, contra el patriarcado y los roles de genero y contra el consumismo siempre desde una perspectiva progresista y sobre todo, feminista. No hay que olvidar la sociedad en la que nacen, la opulencia norteamericana.

Tras un lapso de mas de diez años (su ultimo álbum The Woods databa de 2005), a finales del pasado mes de enero volvieron a publicar material nuevo. No cities to love consiste en una demostración de principios contundente, madura y segura. A través de todos sus temas muestran no solo una clara actitud personal, sino también que son capaces de deleitar a propios y extraños. Las criticas recibidas les avalan.

A modo de conclusión, esta intervención de Corin Tucker, cantante de Sleater-Kinney, es verdaderamente esclarecedora y demuestra la importancia de bandas como esta: “Creo que el que se nos viese como chicas ridículas, paseándonos en ropa interior fue deliberado. Rechazaron hacernos entrevistas serias, malinterpretado lo que teníamos que decir. Cogieron nuestros artículos, nuestros ensayos y fanzines y los sacaron de contexto. Escribimos sobre abusos sexuales, asaltos a adolescentes y mujeres jóvenes. Es algo verdaderamente importante como para que los medios nunca hablen de ello”.

 

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