The New Raemon: “Necesitaba volver al sitio de donde venía"

The New Raemon: “Necesitaba volver al sitio de donde venía"
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The New Raemon: “Necesitaba volver al sitio de donde venía”

Por · 17 Febrero, 2015
The New Raemon: “Necesitaba volver al sitio de donde venía”

Fotografías: © Alba Yruela

Hace dos años y medio que nos encontramos por última vez con The New Raemon. Aquel día, con motivo del lanzamiento de Tinieblas, por fin, nuestra conversación estuvo enfocada, sin remedio, a la situación social del momento. Ese disco tenía una buena dosis de mala leche, plasmada en sus palabras y en sus canciones. Ahora The New Raemon regresa con Oh, rompehielos, donde retoma la temática más sentimental.

El propio Ramón Rodríguez explica las razones de ese ‘cambio de chip’: “Una vez que ya me sentí desahogado y viendo que aquí socialmente no termina de pasar nada o que incluso algunas cosas van a peor, pensé que prefería dejar de lado todo eso y volver a hablar de mi libro, como dijo Umbral”. Además, en cierta medida “a la gente le importaba un pepino que yo cantara sobre todo aquello, vomité todo lo que tenía y me quedé a gusto”.

Han pasado dos años y medio, un período no excesivamente largo, pero sí lo suficiente para un artista como Ramón. De hecho, nunca había pasado tanto tiempo entre un disco de The New Raemon y otro. Hubo un momento en que él mismo aseguró que no sabía cuándo volvería a editar nuevo trabajo, que incluso había perdido la ilusión por hacerlo.”Me dejaron a deber mucho dinero y como mis músicos tampoco tenían la culpa, tuve que solucionar el pufo yo. Fue por una gira que se organizó y que nunca se me llegó a pagar”. A toro pasado, la reflexión que hace de lo ocurrido es lo suficientemente clara y no se esconde al admitir que “cuando te encuentras una piedra en el camino de esta magnitud y viendo que mi profesión no se considera como tal y todo es papel mojado, acabé un poco cansado de todo el trayecto que recorrí hasta conseguir solucionarlo, igual que de los rumores y mierdas que soltaban sobre mí una serie de personas que se alegran cuando ven que te va mal”. Es, por tanto, totalmente lógico que “la última cosa que me apetecía era ir a dar un concierto”. Pero resulta que, casi por casualidad, volvió a retomar este proyecto, “se me rompió el coche y, durante todo ese tiempo que estuve incomunicado, volví a coger la guitarra para pasar el rato”. Podríamos decir que lo hizo más bien por aburrimiento, “por no volverme loco. Era invierno, hacía mucho frío y tampoco podía estar en la calle. Yo vivo en un pueblo muy pequeño donde en invierno no ocurre nada”. Así que pasó ese frío trimestre y se dio cuenta de que tenía unas 16 canciones y que podía hacer un disco.

Oh, rompehielos lleva, por tanto, bastante tiempo gestándose. Un título que responde a una connotación poética, “me gustaba que tuviera cierto halo romántico, además es la canción que más se acerca a un poema”. Rebuscando entre viejos apuntes, Ramón encontró esas palabras y se dio cuenta de que representaba a la perfección la situación en la que se encontraba: “la imagen del rompehielos simboliza el ir apartando cosas del camino para seguir por él. Me parecía que esto englobaba muy bien todas las historias que se van contando en el disco”. ¿Estamos ante un final de etapa para The New Raemon como afirma la hoja de promoción del álbum? “¡Malditas hojas de promo!”, dice entre risas cuando se le pregunta por esta cuestión. “En realidad no hay ningún fin de ciclo a nivel musical, quizás se trate de una cosa más vital. Este disco nace en un momento personal lleno de cambios, debido a todo lo que me pasó antes”. Asegura que llegó a sentirse “como en El Show de Truman. Parecía que todo me pasaba a mí”. Es en ese punto, en el que tomó la decisión de recapacitar y tratar de volver al sitio de donde venía, quitando todo aquello que le molestaba, dando nuevamente un porqué a la utilización de la metafórica imagen del rompehielos.

En este nuevo larga duración de The New Raemon, el sexto bajo ese nombre, las canciones parecen adquirir una temática bastante común, con una tendencia clara a las historias de aventuras o las imágenes invernales. Como casi todo lo que hace Ramón a la hora de componer, todo fue saliendo de manera natural. “Improviso mucho las letras y supongo que como hacía frío esos días, algunos temas coinciden en imágenes más invernales”. Algo que tiene mucho que ver con esa época de aislamiento, “en los paseos por mi pueblo me veía como un personaje que se encontraba solo en medio de la nieve, que quiere irse de fiesta pero no puede”. Y concluye: “Es un poco la redención”.

Entrevista The New Raemon - Oh, rompehielos 2

La imagen del rompehielos simboliza el ir apartando cosas del camino para seguir por él. Engloba bien todo lo que cuento en este disco.

Según nos cuenta cómo “fabrica” las canciones, intentamos indagar aún más en su manera de componer, para darnos cuenta de que su modus operandi no es nada convencional: “Tengo libretas que lleno con palabras e ideas, pero básicamente parto de la improvisación. Cuando tengo algo en el estómago que me inquieta, como ya conozco esa sensación, monto el micro y a ver qué pasa. Al segundo o tercer día ya empiezan a salir cosas interesantes. Entonces improviso toda la estructura musical y, una vez que tengo todo eso montado, me pongo a cantar encima, inventándome la letra sobre unas pautas. Por ejemplo, cojo cinco palabras, las pongo en un papel en blanco y me pongo a cantar. Si estas cinco palabras me sirven para enlazar con mi subconsciente, lo que va surgiendo es la canción”. Pero no siempre fue así, “antes hacía todo de manera más tradicional”, aunque sin duda es esta manera la que más satisfecho le deja. “creo que así saco lo mejor de mí mismo, porque parto de la nada. Así mis temas son más variados y van hacia sitios mucho más interesantes. Me enriquece más este sistema”. Y todo en una sola sesión, una manera curiosa de hacer canciones pero extremadamente creativa y sorprendente.

Esta forma de entender el oficio de músico y compositor lleva a que cada disco de The New Raemon sea diferente a los demás, despojándose de la tendencia continuista y tratando de innovar a cada paso. Aunque las diferencias sean sutiles, siempre encontramos algunas de ellas en cada nuevo trabajo que nos entrega. En el caso que nos ocupa “en realidad la guitarra española es lo único que es verdaderamente nuevo”, pero la base rítmica también se percibe diferente, gracias a los arreglos de Marc Clos, el bajo de Javi Vega y la batería de Salva D’Horta. La aportación del primero de ellos es fundamental en el resultado final de las nuevas canciones, “es como un hombre orquesta, capaz de estar tocando tres instrumentos a la vez con solo dos brazos. Él ya había hecho cosas más puntuales en alguno de mis discos, pero aquí está continuamente dándole a todo una pátina de misterio”.

The New Raemon es un proyecto de gran personalidad que desde el primer disco ha mantenido a sus fieles, a pesar de los cambios de registro que se hayan introducido en cada uno de sus trabajos. Al principio la losa del debut (como a muchos artistas y grupos) pesaba demasiado, aunque Ramón sigue sin comprenderlo bien: “Entiendo que gusten tanto esas canciones, pero es que hay gente que está anclada y obsesionada con eso de una forma absurda. Esas canciones los voy a seguir tocando, por ellos, pero si fuera por mí no lo haría, porque no me importan ya. Están hechas en 2007, ha pasado ya tiempo y no me apetece seguir tocando temas sobre mi ex novia todo el día… ¡Va a pensar que soy un puto psicópata!”, afirma entre risas.

 

Entrevista The New Raemon - Oh, rompehielos 3

 

Sin embargo, con Oh, rompehielos aparentemente se ha vuelto a reconciliar con todos sus seguidores. “Estoy un poco más tranquilo porque parece que todo el mundo se ha puesto de acuerdo y, como hay un par de canciones que pueden ser hits, a partir de ahora me las pedirán e igual me dejan de pedir ‘La cafetera’ o ‘Te debo un baile'”. Apunta directamente a temas como Reina del Amazonas o El Yeti, éxitos en potencia que, sin embargo, como todo lo que hace, han salido sin pretenderlo. “Si tengo que pensar en hacer una canción pop determinada o, como me pedía alguna multinacional, ‘doce cafeteras’ (aludiendo al título de una de sus canciones más conocidas), seguramente me salga un churro. En mi música todo es espontáneo”. Una espontaneidad que corre el riesgo de perder si reflexiona demasiado. “Soy de los que tienen la impresión que cuanto más piense es peor. En mi caso, el hecho de hacer canciones es algo tan visceral que este sistema me beneficia, ya que fluye todo mucho más natural. Me paso más tiempo pensando en el orden de las canciones, en cómo van a ir dentro del disco, que en la composición de los temas”. Cuando actúa, mantiene la misma dinámica de trabajo: “si en un concierto hay alguien grabándome con el iphone a medio metro de mí, durante tres canciones seguidas, yo ya me pongo a pensar, entonces no voy a cantar ni a tocar bien porque me está desconcentrando. Me gusta tocar y no pensar en si tengo la voz bien, si voy a afinar o si voy a hacer los cambios bien sin equivocarme“.

Pero, ¿cómo suena Oh, rompehielos? Tras la primera escucha se percibe una forma de expresión mucho más sencilla, más artesanal y es que, como afirma su autor, “suena mucho más cálido, porque no dejan de ser maquetas. Me maté muchísimo al componerlas y quedé muy satisfecho, así que decidí ir al estudio a grabar los arreglos, los bajos y las baterías, mientras que el resto lo hice en casa”. Al grabar de esta manera suena más “de verdad“, a diferencia de la manera tradicional de elaborar los álbumes, ya que “cuando haces unas demos, ensayas mucho los temas y luego vas al estudio, tienes cierta tendencia a buscar la perfección. Esa presión hace que muchas veces la toma sea más fría, más artificial. Lo que tú escuchas cuando te pones este disco es lo que yo me he ido inventando, sin más“.

Además de sus trabajos como The New Raemon, compagina otros proyectos, como el regreso de Madee, su banda de toda la vida, o la producción de otros artistas, como es el caso de Manos de Topo. Producir a esta banda “es algo muy divertido, porque te dan unas canciones cojonudas y lo único que haces es buscar la forma más conveniente para que suenen como lo que tienen en la cabeza. Al ver trabajar a otros también aprendes mucho. Además, ellos trabajan como yo, por impulsos, y así llegan a otros caminos diferentes a los míos”. Nos resulta inevitable preguntarle acerca de sus planes en estos momentos, y nos adelanta que tiene entre manos algo con Ricardo Lezón de McEnroe. “Admiro mucho la manera de escribir y cantar de Ricardo, me parece un tipo con muchísimo talento y con una sensibilidad especial. Siempre he querido hacer un disco con él, así que hace unos meses le escribí y se lo propuse. Cuando grabé con Ricardo Vicente y Francisco Nixon, las canciones de cada uno eran muy reconocibles, pero ahora lo que queremos es que cada uno cantara las canciones del otro“. Un proyecto que irá gestándose tranquilamente, “supongo que saldrá en 2016″.

 

 

Antes de despedirnos, comentamos con él todo lo que está ocurriendo alrededor de Mourn, jovencísima banda formada por sus dos hijas Jazz y Leia y que está cosechando un sinfín de halagadoras críticas de todo el mundo, incluidos prestigiosos medios de Estados Unidos, país en el que ya tienen una serie de conciertos programados. Ramón intenta encontrar explicación a todo esto: “¿Cuántos grupos de su quinta hacen este tipo de música?, es más, incluso de la generación anterior a ellas, entre las que están Russian Red o Anni B Sweet, ¿cuántas hacen este rollo rockero? Igual la única que se sale un poco es Maika Maikovski. Por tanto, que unas chavalas tan jóvenes monten una banda, le pasen por la cara a otra generación y tengan esa actitud, es lo que está flipando a la gente“. No podemos olvidar que estamos hablando de un grupo de adolescentes (de hecho, su hija pequeña tiene ahora 15 años), “incluso en Estados Unidos no hay mucha gente joven que haga esto, música tal y como se hacía a mediados de los 70, por eso también están alucinando allí. En este grupo los cuatro miembros son importantes y si les ves en directo vas a alucinar de verdad“.

La pasión por la música de mis hijas fue algo natural, yo lo único que he hecho ha sido ser prescriptor de discos…

El gusanillo por la música ha sido algo casi genético, aunque su padre nunca les ha forzado a seguir este camino. “Yo lo único que he hecho ha sido ser prescriptor de discos. La pasión por la música de mis hijas fue algo natural, una se quiso apuntar a clases de bajo y la otra cogió la guitarra y me dijo que le enseñara algo porque quería tocarla”. Al final, que esto ocurriera era algo fácil de prever: “en casa hay como 7.000 discos, así que durante toda la vida han escuchado los trabajos de Elliot Smith, de Dylan, Ramones, etc. Me hace mucha gracia porque ahora estoy en casa y de repente oigo algún disco de los que yo escuchaba cuando tenía 19 años. Están siguiendo el mismo camino yo, en cuanto a los discos que escuchan, pero sin que yo se lo marque… Por eso me parece increíble”. Dos generaciones unidas por una pasión desbordada por la música. Tomamos nota de la recomendación de su orgulloso padre, no nos perderemos el próximo concierto de Mourn.

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