Bobby Keys, el saxofonista del rock

Bobby Keys, el saxofonista del rock
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Bobby Keys: el saxofonista del rock

Por · 6 Febrero, 2015
Bobby Keys: el saxofonista del rock

Quizá su nombre pase desapercibido, pero Bobby Keys fue uno de los saxofonistas más célebres, no solo por su habilidad para crear magia con su instrumento, sino también por su estilo de vida. Fallecía el pasado 2 de diciembre dejándonos un poco huérfanos a los amantes del rock.

Nacido en Tejas, con 15 años ya era miembro de los Crickets, la banda de Buddy Holly, con la que recorrió el circuito sureño, forjando el sonido que lo convertiría en uno de los saxofones más demandados de la escena rockera. Ya no había marcha atrás, se estaba formando uno de los grandes, uno de esos músicos que no son estrellas pero que ayudan a hacer brillar más aún a las auténticas estrellas.

Un tejano unido a los Stones

Bobby Keys, The Suffering Bastards con Keith Richards, Rolling Stones

Al joven amante del blues el destino le tenía preparado un brillante futuro. Su suerte cambiaría el día en que conoció a un joven inglés que hacía su primera gira por Estados Unidos, Keith Richards. Los dos forajidos nacieron el mismo día, el 18 de diciembre de 1943, en continentes, circunstancias y mundos distintos pero unidos por el mismo espíritu. Dos bandidos del rock predestinados a encontrarse para hacer más grandes sus leyendas. Genios que se unirían para dejar huella en la historia, no solo de la música, sino también entre las figuras más desfasadas del rock, aunque en aquel primer momento ninguno de los dos fuera consciente.

Años después se volverían a encontrar. Bobby Keys dejó su marca saxofónica en los mejores discos de los Stones como Let It Bleed, Sticky Fingers y el célebre Exile on my Street, creando un sonido único para temas como Happy o Live With Me. Solos de saxofón salvajes, llenos de energía que invitan a la desinhibición. Toda la locura de la vida que vivían, como si esta nunca fuera acabar, plasmada en apenas 20 segundos instrumentales que ponen la guinda a unas canciones que marcaron época.

Aunque hablar de Bobby Keys es hablar indiscutiblemente de los Rolling Stones, no solo ellos disfrutaron de su magia, también apareció en discos de Johnn Lennon, Keith Moon, Lynyrd Skynyrd o los Faces, además de grabar un par de álbumes propios. Trabajos decentes en los que pudimos comprobar que Keys era brillante acompañando a los grandes pero algo más anodino como solista, uno de esos secundarios de los que no se puede prescindir porque al hacerlo dejan un hueco demasiado grande.

Giras, adicciones y desenfreno

Se unió a las giras de sus satánicas majestades en 1970 hasta que fue expulsado en 1973. El músico de Tejas decidió perderse varios días en fiestas desenfrenadas, ausencias que Mick Jagger no toleró y que propiciaron su salida de la banda. Tardaría casi 10 años en  recuperar su puesto en la sección de vientos, en la que permanecería hasta su final. Jagger era receloso pero Keys tenía demasiado talento y un espíritu muy libertino como para dejarlo fuera otra vez.

Las adicciones resultaron un pozo sin fondo para un músico que carecía de royalties y todo lo ganaba participando en giras

Los 70 acabaron siendo la década perdida de Keys. Drogas y fiestas se convirtieron en su día a día, dejando a un lado la música y, sobre todo, el talento, solo recurriendo a él para las ocasiones en que había que llenar las arcas para seguir con una fiesta sin fin. Las adicciones resultaron un pozo sin fondo para un músico que carecía de royalties y todo lo ganaba participando en giras. Gran amante de las sustancias ilegales, este era también otro de los puntos en común con su amigo del alma Keith Richards, con quien vivió mil y una aventuras, incluyendo la famosa anécdota de tirar el televisor por la ventana de un hotel. Otro de sus puntos en común era que sabían aguantar el tipo sobre el escenario, por muy perjudicados que fueran.

Mención aparte merecen sus numerosos escarceos amorosos, que le produjeron más de un dolor de cabeza; como Nathalie Delon, esposa del galán del cine francés Alain Delon, con quién tuvo una aventura mientras grababa en Francia Exile on Main Street con los Stones, y que casi le cuesta la vida al verse envuelto en un lío de faldas que incluía la presencia de la mafia marsellesa.

No fue hasta los 90 cuando, intentando serenarse, se asentó en Nashville, dónde formó diversas bandas de versiones con las que matar el tiempo mientras esperaba la llamada de su amigo Keith para volver a la carretera.

La estrella que siempre brillará

Bobby Keys, saxofonista del rock

Fue una estrella del rock sin serlo, un Rolling Stones sin serlo. La pérdida de Bobby Keys significa la pérdida de un sonido único, temas como Brown Sugar ya nunca volverán a sonar igual sin él. Se ha ido una pieza clave de un engranaje que no tenía fisuras. Fallecía el pasado 2 de diciembre en su casa de Franklin, Tennesse, a causa de una cirrosis contra la que llevaba meses luchando. El músico estadounidense nos dejó mientras los Stones llevaban a cabo su última gira hasta la fecha, en Australia, a la que Keys tuvo ya que renunciar por sus problemas de salud, siendo el tour europeo del pasado verano (14 on fire) la última ocasión en que Keys deleitó a miles de fans enfervorecidos con su saxofón. Porque no era un Rolling Stone, pero los aplausos de las almas que abarrotan los conciertos de la banda siempre hacían temblar los estadios cada vez que Jagger lo presentaba. Se ha ido el saxofonista de las satánicas majestades, se ha ido el mejor saxo del rock.

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