La moda muerde al arte, con amor

La moda muerde al arte, con amor
B-SIDE MAGAZINE // PARA HABLAR DE ARTE... HAY QUE HACERLO CON ARTE

La moda muerde al arte, con amor

Por · 9 enero, 2015
La moda muerde al arte, con amor

“pero hoy las musas han ‘pasao’ de mí,
andarán de vacaciones”-
Joan Manuel Serrat.

Este fragmento de canción melancólica y desgastada pertenece a otra época que ya queda muy lejana pero que menciona una figura importante,  la de “Las musas”.  En el arte, han sido desde siempre las que inspiran a los artistas, en todas las ramas: pintura, escultura, fotografía, música… Fueron ellas las que inspiraron a Dalí, a Wharhol y Goya. Ellas, que se esconden cuando más las buscas pero que aparecen cuando más las necesitas, son metafóricamente (o no) responsables de la creación de aquello que más nos hace soñar, el arte.

Ahora que vivimos más rápido, ya no hay tantas musas fijas y las disciplinas artísticas beben las unas de las otras intercambiando inspiración y sobreviviendo en este mundo loco en el que demasiada información nos satura. La moda, que es de lo que venimos a hablar, se ha convertido en una especie de musa del arte contemporáneo, pues aun con toda su banalidad sirve como el mejor de los escaparates y muchos artistas lo han visto claro.

La moda muerde al arte, Yves Saint Laurent, Mondrian

Vestidos de Yves Saint Laurent inspirados en la obra del pintor Piet Mondrian

La percepción siempre había sido distinta. Cuánto se ha escrito sobre la influencia del arte en la moda y, de hecho, el siglo XX está plagado de referencias: Poiret, Elsa Chaparelli, el encuentro entre Yves Saint Laurent, Mondrian y la estética Pop. Ellos dieron paso a décadas plagadas de arte en la moda. Indudablemente el arte en general es una enorme ensalada de la que se puede alimentar hasta un contable, si quiere darle un punto creativo a su existencia y la moda ha sabido sacarle provecho, rumiándolo pero a la vez generando un nuevo binomio con intereses entre ambas partes.

La moda es para el arte un nuevo lenguaje de expresión, más eficaz que los museos. Es ejecutora de mensajes directos a la sociedad.

Numerosos artistas contemporáneos han comprendido que la moda posee esa funcionalidad que el arte no tiene, pues a parte del valor estético atribuible, teje el hilo conductor de una red de influencias poderosa. La moda llega directamente al ojo del espectador de forma rápida y sin casi esfuerzo. Es para el arte un nuevo lenguaje de expresión, más eficaz que los museosEs ejecutora de mensajes directos a la sociedad por su atractivo y su repercusión. Lo vemos en desfiles mediáticos, en editoriales y en las camisetas de personas con las que nos cruzamos por la calle. Publicidad masiva que, bien utilizada, puede cambiar la forma de entender el arte, democratizarlo y ampliar su visión para que el interés por él no sea solo de unos pocos.

Artistas consagrados como Takashi Murakami ya comenzaron hace años a incursionar en el mundo de la moda. En el caso del japonés, de la mano de Marc Jacobs para Louis Vuitton. Esto condiciona la colaboración entre artista y marca como un binomio ganador. Por un lado, el objeto en cuestión cobra exclusividad y por el otro, el artista genera renovado reconocimiento y visión. Vender un bolso es mucho más fácil que vender un cuadro, aunque tratándose de marcas tan exclusivas sea también un tanto complicado. Lo verdaderamente democrático sería poder acercarlo al público general, ¿y si lograran hacer lo mismo con el arte que con las bandas de rock? Quizá sería interesante ver camisetas con obras de Damien Hirts estampadas, en la línea de lo ya planteado con los pañuelos para Alexander Mcqueen. Sin duda, una foto de una vaca en formol, por citar solo algún ejemplo, daría que hablar y se abriría una nueva puerta a la curiosidad.

La moda muerde al arte, Javier Martín

La obra de Javier Martín lanza una clarísima crítica social

Pero no todo es consumismo y capitalismo, algunos artistas jóvenes se apoyan en la moda para lanzar mensajes sociales, como es el caso de Javier Martín, que con dos de sus mejores obras, Blidness Light y LV Gun charol, nos deja perplejos ante una realidad más que evidente, una crítica social bastante potente contada desde la moda y confeccionada desde el arte.

También es posible encontrar formas de expresión que están cobrando importancia dentro de esta unión. La ilustración de moda ha pasado de vestir revistas a estampar vestidos mientras una oleada de creadores -algunos fichados por las más prestigiosas marcas- inunda las redes sociales de color. Destacan por su trazo y su personalidad ilustradoras como Felicia Atanasiu, Natalia Grosner o Loreto Binvignat, esta última, una diseñadora para la que la ilustración de moda es la mezcla perfecta entre las dos ramas.

La moda muerde al arte, Loreto Binvignat

Ilustraciones de moda de Loreto Binvignat.

Muy posiblemente alguien gritará: ¡blasfemia!, porque La señorita moda, superficial y con falda corta, ha conquistado al arte y  lo quiere llevar por mal camino. Pero esto es el siglo XXI y aquí, “el que no corre, vuela”. La forma de entender el arte cambia a pasos agigantados, un paso natural en una sociedad que avanza a marchas forzadas y que obliga a adaptarse intentando no perder una esencia cultural intangible pero valiosísima. La moda es, sin lugar a dudas, la nueva “musa”. Dicharachera, divertida, que juega a saltarse los convencionalismos, que no le importa que la tachen de oportunista y pasajera mientras le dejen saltarse las normas. No atiende a la crítica destructiva porque sabe que las opiniones son tan fugaces como ella. Emociona allá donde va y se ha ganado al más grande de los grandes, el arte.

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