Discos filtrados: ¿descuido o marketing?

Discos filtrados: ¿descuido o marketing?
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Discos filtrados: ¿descuido o marketing?

Por · 22 enero, 2015
Discos filtrados: ¿descuido o marketing?

Las filtraciones se han vuelto tan frecuentes en la industria musical de masas que ya se dan por sentadas. Sean un descuido o sean provocadas, está claro que mueven al público y que generan un ruido informativo que pocas estrategias de promoción consiguen. Pero, ¿qué hay detrás de ellas?

Apenas hacía dos días que se había anunciado que la polifacética Björk preparaba su noveno álbum, Vulnicura, cuando se filtraron todos los temas del disco. O alguien en el equipo discográfico le tenía mucha manía o alguno de sus fans tenía las manos (y los conocimientos informáticos), demasiado largas. En todo caso, está claro que la filtración consiguió levantar mucho ruido mediático y la atención del público, no como la noticia de su grabación, que pasó de puntillas por la prensa internacional unos días antes.

Que la imprevisible y temperamental islandesa haya decidido publicar el álbum finalmente con dos meses de antelación nos hace dudar de que esta filtración fuera, efectivamente, pretendida. Sin embargo, desde que existe el formato digital parece que las discográficas se han convertido en coladeros y las filtraciones son tan generalizadas que en el caso de los grandes ídolos de masas se dan hasta por sentadas. ¿Acaso no tuiteaba todo el mundo su deseo de que se filtrara ya el trabajo de Madonna semanas antes de que ocurriera? Sí, sí, los fans de la diva por excelencia ansiaban la filtración, que no la comercialización legal del álbum.

Una foto publicada por Björk (@bjork) el

Las filtraciones son tan generalizadas que en el caso de los grandes ídolos de masas se dan hasta por sentadas.

Björk Gundensmuntir no es precisamente Madonna, aunque quizá sí sea su reflejo en el mundo de la música experimental, pero aprovechamos su -creemos que accidental- caso para hablar de aquellos que no parecen tan descuidados. En primer lugar, las filtraciones ocurren casi exclusivamente con el material de grandes estrellas, ¿se debe esto a que generan mayor interés y, por lo tanto, merece el esfuerzo informático de buscar y descargar ilegalmente sus proyectos? ¿O bien los filtra su discográfica con conocimiento de que, siendo las figuras que son, apenas representarán pérdidas económicas en comparación con su impacto publicitario?

Siguiendo con la escala económica de esta argumentación, parece que las filtraciones sólo les ocurren a artistas de grandes sellos discográficos. ¿De verdad tiene más seguridad en la red Pequeño salto mortal, el sello nacional y de bajo presupuesto de Vetusta Morlaque Universal, sello internacional y multitudinario de Lady Gaga? Por supuesto, aceptamos que un hacker norcoreano tenga más interés en boicotear a la capitalista y millonaria Universal (o si no, que se lo digan a Sony) que a los vallecanos, pero no deja de ser curiosa la aparente escasa inversión en cortafuegos de las majors norteamericanas.

Filtraciones, Björk Vulnicura - Madonna - Rebel Heart

Rebel Heart de Madonna no llegará en su totalidad hasta marzo, aunque sus fans han podido escuchar más de 30 canciones aún en producción gracias a un supuesto hacker detenido ayer en Tel Aviv.

Rihanna, Kesha, Katy Perry, Britney Spears… pero también Guns’n’Roses o, a nivel nacional, el grupo de rock Extremoduro -que, recordemos, pertenece a una gran discográfica-, pocas estrellas son las que han escapado a esta tendencia a dejar volar tempranamente un álbum por la red. Algunos argumentan que hay una falta de respeto por el trabajo del artista y que la avidez de su público pone por delante su sed de satisfacción a la calidad del material a estrenar. Nada más lejos, estas bandas son como mucho víctimas de su equipo de marketing: la filtración convenientemente lanzada unas semanas antes del lanzamiento oficial genera millones de dólares en publicity, la publicidad que no se paga, el boca a boca –la estrategia de comunicación más efectiva de todos los tiempos- y quizá hasta un efecto underdog, es decir, sus fans sienten pena por los lamentables hechos y compran el álbum en masa como muestra de apoyo. Para más inri, los medios que habitualmente cobran por escribir una reseña sobre el nuevo material, hablarán gratuitamente sobre el incidente, con la consiguiente aparición de estas figuras entre los trending topic del momento, justo en los instantes previos a la promoción del álbum en cuestión. Un negocio redondo donde, aparentemente, todos ganan.

En conclusión, las filtraciones son un evento que, como cualquier estrategia publicitaria, pagada o gratuita, busca estimular al consumidor por cosas que no necesita. ¿Qué puede hacer más feliz al fan que el material viejo de su ídolo? Material nuevo gratuito aunque sea a baja calidad. ¿Y qué hará incluso más feliz a este fan cuando consuma esto? El mismo material, oficial, editado, en alta calidad y por un módico precio. Eso sí, como toda estrategia innovadora, es arriesgada, y siempre puede ocurrir que se filtre la versión definitiva de un álbum y que al público le parezca tan mediocre que ni se moleste en comprarlo más tarde…

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