[Crítica] Empire, el Rey Lear del hip-hop

[Crítica] Empire, el Rey Lear del hip-hop
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Empire, el Rey Lear del hip-hop

Por · 21 enero, 2015
Empire, el Rey Lear del hip-hop

Eran muy altas las expectativas ante la nueva propuesta de Fox Life. Eran también muchas las ganas de encontrar alternativas a la adolescente “Glee” y un complemento sustitutivo que nos ayudara a superar la prematura cancelación de “Smash”. Estábamos faltos de una serie bien construida argumentativamente y musicalmente en perfecta proporcionalidad.

Empire prometía ser una de las grandes propuestas para este 2015: argumento shakesperiano, un reparto de categoría, Lee Daniels a cargo de la dirección y una banda sonora que corre a cuenta del mismísimo Timbaland -admitamos que este era, quizás, el mayor reclamo de la serie-. Pero a veces, tener una buena receta y los ingredientes adecuados dan como resultado un plato apetecible a la vista, pero que carece del punto correcto de cocción. Y eso es precisamente lo que le ocurre a esta serie, se queda a medio fuelle.

Lucious Lyon (Terrence Howard) es el dueño de “Empire Enterprises”, compañía musical de gran éxito a punto de salir a bolsa. Debido a una enfermedad, decide que ha llegado el momento de atar cabos, y elegir cuál de sus tres hijos es el digno heredero del reino. Sin embargo, no contaba con que Cookie (interpretada por una espectacular Taraji P. Henson), su ex mujer, saliera de la cárcel con ansias de recuperar lo que considera le pertenece y que presumiblemente fue motivo de que diera con sus huesos entre rejas.

Crítica - Empire, Fox Life - Terrence Howard

Las subtramas, centradas en los tres hijos, resultan también jugosas: el responsable  y bipolar Andre (Trai Byers), dispuesto a conspirar contra sus otros hermanos; el talentoso Jamal (Jussie Smollett), quien parece preferir vivir escondido en las sombras debido a su orientación sexual; y Hakeem, el ojito derecho de papá, rapero como su progenitor y no conocedor de la palabra modestia así como especialista en meterse en líos.

El atractivo es indudable. ¿El problema? Que la serie cumple todos los típicos tópicos y se acaba convirtiendo en un culebrón salvado, literalmente, por una banda sonora magistral. No van a faltar las traiciones, asesinatos, peleas de gatas, y por supuesto, la venganza. Aun así, la jugada les está siendo rentable (tras la emisión de tan solo dos episodios ya se ha firmado una segunda temporada) y los amantes del hip hop y el R&B, así como de su cultura, estamos dispuestos a devorar capítulo tras capítulo solo con tal de que su música nos haga vibrar, teniendo el argumento como mero entretenimiento, evocación directa a aquellos años adolescentes en los que bebíamos películas del tinte de Juice, The Fighting Temptations, Honey, Save the Last Dance, Romeo Must Die, o incluso Sister Act 2.

Señoras y señores, permitámonos este guilty pleasure. Larga vida a la buena música.

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