[Crítica] Birdman: Iñárritu alza el vuelo

[Crítica] Birdman: Iñárritu alza el vuelo
B-SIDE MAGAZINE // PARA HABLAR DE ARTE... HAY QUE HACERLO CON ARTE
Birdman: Iñárritu alza el vuelo

Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia)

Director:

Alejandro González Iñárritu

Reparto:

Michael Keaton, Emma Stone, Edward Norton, Zach Galifianakis, Naomi Watts…

Año:

2014

9.0

· 10 enero, 2015

Con Birdman y con un Michael Keaton delirante, Iñárritu ha descubierto que uno se puede abrir en canal – y hacer arte en el proceso- hablando de un hombre del primer mundo con problemas del primer mundo. De hecho, es la obra más sincera, personal y real de su filmografía.

Parecía que el cineasta mexicano sólo estaba interesado en los más absolutos bajos fondos (Biutiful) y en los dramas más punzantes (21 Gramos). Unas situaciones tan lastimeras que no escapaban a cierto tufillo artificial y pretencioso pese a la gran labor técnica y actoral detrás. El director de Amores Perros llevaba tiempo queriendo salir del drama y hacer una comedia cínica y cruel, quizá porque la película es una especie de puñetazo en su mesa personal, una crítica a la industria del cine que mastica, vomita a sus estrellas y les convierte en adictos de la admiración de todo el mundo.

Desde la elección de Keaton, el Batman más menospreciado, hasta las menciones a otros actores y profesionales del cine, se busca en todo momento borrar las fronteras entre realidad y ficción. El film es tan realista y punk que es casi un mockumentary enrabiado sobre el propio Keaton, pura víscera. De hecho Riggan está haciendo en su adaptación teatral de Raymond Carver –adaptada, dirigida y protagonizada por él- lo mismo que Keaton en la película, limpiar su reputación. Hay ficción dentro de la ficción y mucha realidad en todas partes. También Iñárritu, en su cambio de registro y su arrojo, está sobrevolándose a sí mismo.

Se quiere eliminar la idea de que esto es un relato ficticio incluso en los pequeños detalles: al principio del film, por ejemplo, oímos la voz de Iñárritu dando el “acción!”.

Birdman es un discurso enajenado, audaz y totalmente convincente que se llena de referencias al estado actual del cine americano, dominado por los superhéroes (“¿a él también le han puesto capa?”) o a los prejuicios de la crítica (teatral o cinematográfica), a la que vapulean de forma épica.

Crítica - Birdman, González-Iñárritu, Keaton vs. Norton

Ante todo es un film sobre la propia dignidad y la necesidad de reencontrarla, aunque eso signifique volar solo. Cualquiera puede sentirse emparentado con esta estrella de blockbusters venida a menos que busca la aprobación de todo el mundo, constantemente. Nos sentimos cercanos a él en su desesperación, incluso cuando su empeño le lleva a las situaciones más denigrantes, a la violencia y a las alucinaciones. La mayoría de estas situaciones se convierten en espectáculo de puro ácido en manos del cineasta mexicano, como la secuencia caminando desnudo por Broadway con peatones grabándole con el móvil.

La voz de Birdman parece la de un psicópata escondido debajo del protagonista. Le destruye y le endiosa al mismo tiempo.

La alucinación personal de Riggan es Birdman. El superhéroe no solo es un reflejo de su pasado exitoso en Holywood, es equivalente a esa horrible voz en la cabeza de cualquier humano. Todos somos alguna vez -o muchas- víctimas de esa voz que dice que deberíamos ser mejores, dejar de ser unos patéticos, o que por lo contrario se dedica a endiosarnos y hacernos creer que estamos por encima de todos y deberíamos poco menos que acabar con la humanidad. En Riggan lo vemos en pleno esplendor, efectos especiales incluidos.

La voz de Birdman, y la de la batería de jazz furiosa acompañándole, parece la de un psicópata escondido debajo del protagonista. Le destruye y le proclama líder mundial al mismo tiempo, lo más extraño y ambiguo es que quizá escuchar a esta voz trastornada, al menos para lidiar con ella, sea lo que otorgue su verdadero talento a nuestro héroe… Reconocer a esta voz, en su claridad y oscuridad, y darle alas en pantalla, es la belleza de este film.

La banda sonora es maravillosamente enervante y se convierte realmente en una protagonista más, hasta el punto que el propio baterista aparece en pantalla, en otro guiño de la realidad a la ficción. Hecha a base de percusión jazzística, combina la sensación constante de caos psicológico con la idea de un rito tribal ancestral: el hombre que se enfrenta al reto de hallar su dignidad.

Todo el film está contado a base de planos secuencia, lo que redunda en la sensación realista del asunto. Seguimos cámara en mano a los protagonistas mientras se cruzan en el backstage del teatro, en las azoteas de Nueva York o en sus camerinos. Pese a ciertos apaños, la odisea técnica del asunto es abrumadora, ya que la imagen del director de fotografía Emmanuel Lubezki (Children of men, Gravity) no decae nunca. Aporta esa sensación de deformidad psicológica y viaje alucinógeno constante, por el uso del gran angular, y las luces de neón atrapantes.

Crítica - Birdman, Emma Stone

El recurso al plano secuencia también habla de una interpretación naturalista, llena de tensión real y entrega de los actores, que mantienen el tipo durante minutos y minutos sin parar. La mayoría de ellos tienen extensos monólogos de bilis emocional. Los actores brindan algunas de las interpretaciones más logradas que hemos visto últimamente, aparte del desgarro de Keaton contamos con una Emma Stone sólida, un Zach Galifianakis conmovedor y sobre todo una máquina llamada Edward Norton.

La antítesis de Keaton es Norton, un animal nacido para la escena teatral, un depredador que se come todo lo que se acerca y se pasea pavonándose por el reino de Birdman, encarnando gran parte de la perversidad del mundo del espectáculo. Lo más acertado es que tanto él, como la mayoría de los secundarios, Naomi Watts y Andrea Riseborough especialmente, son diferentes manifestaciones del problema central del film: la búsqueda desesperada de aprobación y la falta real de amor propio.

PUBLICIDAD

Lo más B-side en tu correo

¡Comparte!

Queremos conocerte mejor... »