[Crítica] The Babadook: no puedes librarte del BA-BA-DOOK

[Crítica] The Babadook: no puedes librarte del BA-BA-DOOK
B-SIDE MAGAZINE // PARA HABLAR DE ARTE... HAY QUE HACERLO CON ARTE
The Babadook: no puedes librarte del BA-BA-DOOK

Babadook

Director:

Jennifer Kent

Reparto:

Essie Davis, Noah Wiseman, Daniel Henshall, Hayley McElhinney, Barbara West, Ben Winspear, Tiffany Lyndall-Knight…

Género:

terror psicológico

Año:

2014

Duración:

95 min.

9.0

· 15 enero, 2015

La perfecta conjunción de terror psicológico, cuentos infantiles macabros hijos del expresionismo alemán y diseño de producción espeluznante: “The Babadook” es un impecable film de miedo con un incómodo subtexto

La película de Jennifer Kent cumple todos los requisitos para ser una obra cumbre del cine terrorífico: unos protagonistas (madre e hijo) entregados a todo su surrealista abanico de emociones y gritos, un intimidante uso de la luz como generador de tensión, y una caracterización de la “criatura” espantosa -en el buen sentido-. A todo esto, se le añade unas motivaciones psicológicas que enganchan: el monstruo personifica un mal que podemos identificar como verdadero dolor humano.

Como también es habitual en el género, pero no siempre tan bien contado, el miedo tiene sus raíces firmemente hundidas en sensaciones inconfesables pero cercanas a todos. Entre ellos están el pavor a un niño violento fuera de control -aunque sea nuestro propio hijo- o la aún más oscura sospecha de contener el mal en nuestro propio interior (ser madre del mal). Hay algo escalofriante en que lo que es usualmente adorable, como debería ser un libro infantil llamado Babadook, se torne siniestro ante nuestros ojos.

Crítica - The Babadook, terror, Jennifer Kent

El viaje psicológico a la locura de la protagonista nos llena de angustia a cada paso. Nos recuerda a El Resplandor, con esa frustración, incomprensión y aislamiento de la sociedad que van tornándose en rabia. La trama evoluciona además desde su primera premisa, héroes y villanos se intercambian roles, y tiene suficientes giros como para que acabemos teniendo miedo de todo el que aparece en pantalla, hasta de la anciana vecina.

El cruce constante entre el dolor de origen real y el de origen fantástico es tan orgánico y bien hilado que nos creemos su fusión.

Lo más interesante y que hace este film más duradero que otro expendedor de sustos al uso, es el juego con los pensamientos más perturbadores que pueden surgir entre una madre y su hijo, en una especie de salvaje complejo de Edipo con fantasma en el armario. Del mismo modo, el cruce constante entre el dolor de origen real (justificado en una viudedad injusta y un niño delirante) y el de origen fantástico (el famoso Babadook con su sombrero y su voz gutural) es tan orgánico y bien hilado que creemos en la fusión de ambos.

La directora decide terminar su discurso sobre el trauma con la necesidad de integrar lo oscuro en la propia vida, siguiendo la frase clave “No puedes librarte del Babadook” hasta las últimas consecuencias. El desenlace puede resultar innecesariamente inquietante, Kent parece incluso sugerir con un fantástico plano subjetivo que nosotros –el espectador- contenemos el mal. En realidad, se cierra un círculo perfecto respecto a la mente de su protagonista y la relación con sus males internos. Hace apología de lo escatológico de la muerte como fuente de algo mejor, en las acciones finales y sobre todo en ese plano resumen que va desde la tierra plagada de podredumbre y gusanos hasta una flor.

PUBLICIDAD

Lo más B-side en tu correo

¡Comparte!

Queremos conocerte mejor... »