Made in Spain: porque la moda no es un juego

Made in Spain: porque la moda no es un juego
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Made in Spain: porque la moda no es un juego

Por · 5 Diciembre, 2014
Made in Spain: porque la moda no es un juego

– ¿Qué vas a estudiar?
– Diseño de moda
– ¿Para qué?, ¿Eso se estudia?

Esta puede ser la pregunta más odiada por los estudiantes de diseño, una pregunta incómoda que posiblemente haya suscitado en tantos jóvenes el naufragio de sus ideales ante esas personas que creen que estudiar moda es como ese juego de la Milton Bradley Company, que por cierto, muchos nos pedimos por navidad. “La moda es celebrada en el museo y relegada al trastero de las preocupaciones intelectuales reales” subraya Gilles Lipovestky en su ensayo El imperio de lo efímero. Esta idea del sociólogo francés es una realidad, por eso aquellos que escogieron la moda como opción de vida profesional tienen la medalla de oro a la valentía colgada de la solapa.

El origen de este desconocimiento de la profesión radica en la poca cultura que se tiene en torno al mundo de la moda y la incapacidad de algunos consumidores de ver más allá del precio o de la marca. Esa ignorancia del sistema trae consigo este tipo de preguntas. La poca importancia que produce hace de ella una industria tachada de superficial, plagada de banalidad rimbombante en la que se olvida o desconoce el trabajo que hay detrás de las prendas que como acto reflejo te pones cada mañana.

Assaad Awad, Sofía Royo
El diseñador español Assaad Awad en su atelier madrileño. Foto: Sofía Royo

En general las personas que no están familiarizadas con la industria no saben el sacrificio que supone sacar una marca adelante o la media de horas de trabajo de los estudiantes de diseño, que pasan noches sin dormir, creando. El que inventó aquello de “coser y cantar”, no sabemos si cantaba pero seguro que no cosía.

Desde hace algunos años la producción de la moda vuelve a ser “made in Spain”, debido al incremento de las multinacionales que, por el abaratamiento de los costes, han trasladado sus fábricas a nuestro país. La industria crece, sí, y esto nos hace tener una actitud positiva, pero realmente esto toca muy de lejos a todas esas generaciones de diseñadores talentosos que también son “made in Spain” con porvenir incierto dentro de nuestras fronteras. Quizás estamos más pendientes del extranjero que fabrica en nuestro país, que de los españoles que sin oportunidades de abrirse hueco en el sector ponen tierra de por medio buscando opciones como último eslabón de marcas internacionales u otros que se desviven por cumplir el sueño de tener marca propia poniendo sus miras en países como Arabia Saudí, Inglaterra, Brasil o Estados Unidos.

Katy Perry vestida de Maria Escoté MTV EMA
Katy Perry sorprendió en la gala de entrega de premios MTV EMA 2013 luciendo un diseño de Maria Escoté


Las cifras que manejan algunos diseñadores en cuanto a comparativa de ventas en España y en el extranjero son dignas de reflexión
. La internacionalización es necesaria para nuestro crecimiento económico, pero darle valor a aquello que tenemos, también lo es. Los estilistas de artistas como Miley Cyrus, Katy Perry o Lady Gaga recurren asiduamente a jóvenes diseñadores como Maya Hansen, María Escoté, la firma María Ke Fisherman, Assaad Awad o Leandro Cano, abriendo mercado fuera de nuestras fronteras. Mientras otros con menos proyección internacional como Guillem Rodriguez, Pepa Salazar o Marcela Mansergas, se abren paso en un mundo que vive su mejor momento creativo pero el peor a nivel empresarial. En nuestro país no existen ayudas a la promoción de este sector tan importante cuando podría ser un referente y posicionarnos como potencia mundial, ¿Por qué no le damos más importancia?. Quizás porque a nuestra mentalidad colectiva le falta amor propio y eso hace que exportemos muchísimo talento.

La moda es un arte difícil, un tejido con millones de tramas pero también es un vehículo de la belleza que debemos mantener a flote

El sistema de moda actual frustra a esos diseñadores que al final ponen todo el empeño no en el talento ni en la creatividad, sino en fabricar y vender más ropa, más rápido, para poder sobrevivir en un mundo en el que la gente valora más la cantidad que la calidad.

El trabajo que realizan tiene una historia detrás sobre el diseñador que le dio vida y es este uno de los valores añadidos cuando consumes “moda de autor”. Aunque sea muy difícil hacerlo realidad es el enfoque ideal que habría que darle a la moda, darle el empuje necesario a la promoción de los diseñadores jóvenes que en definitiva son el futuro del sector. Cambiar el concepto que se tiene de exclusividad, no darle más valor a una prenda con precio abusivo de una marca con mucha repercusión que a una pieza con historia de jóvenes que luchan por hacerse un hueco en aquello a lo que dedican su vida. La moda es un arte difícil, un tejido con millones de tramas pero también es un vehículo de la belleza que debemos mantener a flote.

“La moda refleja el estilo general de vida de la sociedad; cada hombre en particular está sujeto a ella de forma espontánea y con entusiasmo o pasiva e inconscientemente… Es un componente cultural del vivir de cada día, es su ilustración en vivos colores”. L. KYBALOVÁ

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