James Brown, el estratega del autoconvencimiento

James Brown, el estratega del autoconvencimiento
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James Brown, el estratega del autoconvencimiento

Por · 23 Diciembre, 2014
James Brown, el estratega del autoconvencimiento

Desde el 12 de diciembre, I Feel Good se encuentra disponible en nuestra cartelera. El recién estrenado biopic del legendario James Brown, producido por Mick Jagger, muestra al público el perfil más personal del ‘padrino del soul’.

El Rolling Stone, que también está detrás del documental Mr. Dynamite: The rise of James Brown, ha explicado su especial interés por mostrar la dureza de la vida del creador del funk y cómo, a pesar de la cuál, nada fue suficiente para impedirle convertirse en uno de los artistas más influyentes del panorama musical de la segunda mitad del siglo XX.

No podemos sino darle toda la razón a Jagger al valorar la importancia de la figura que James Brown representa para la historia de la música, para la comunidad negra y su lucha contra la segregación, así como su meritoria fuerza para encarar obstáculos. Sin embargo, todas estas virtudes han ido siempre acompañadas y, en innumerables ocasiones, empañadas por sombrías contradicciones que oscurecieron su forma de ser.

Sólo retrotrayéndonos a la cruel infancia del artista podríamos comprender el origen del extremismo de la personalidad de Brown, así que la película nos lleva a los inicios y salta por las distintas épocas de su vida enfatizando la pobreza, el maltrato, el abandono y el racismo que le sacudieron los primeros años de su vida. También nos muestra cómo desarrolló todo tipo de pícaras estrategias de supervivencia y fue forjando un carácter rebelde e indomable. Él mismo asumía y explicaba en su autobiografía el origen de su mordacidad: “Durante todos estos años, he llevado dentro de mí el fuego y la rabia que acumulé con toda la pobreza, las rupturas y la indiferencia familiar que experimenté de niño, porque crecí con eso y está grabado a fuego en mi mente… nunca he sido capaz de desprenderme del todo de la carga del miedo. Con tan sólo cinco años, ya tenía miedo de no encontrar nunca una salida a la pobreza infinita a la que estábamos sumidos”.

James Brown, I Feel Good, estratega del autoconvencimiento

James Brown en el Festival de Jazz de Newport.

 
Todo este duro pasado lo enfrentó con exagerados mecanismos de autodefensa, se repetía a sí mismo una y otra vez lo grande que era James Brown (del cuál siempre hablaba en una enervante y egocéntrica tercera persona) e incluso de jovencito solía imaginar a la gente admirándole. Así que, yéndole la vida en ello, se propuso no dejarse nunca caer (Get On Up) y, ya que el entorno no le había sido favorable, la música sería su arma perfecta para no dejarse atrapar por las circunstancias. Quizá por ello, la música es de lo poco a lo que trató bien, dedicándole toda su atención y mimo, siempre creyó que nada más podría ayudarle a alcanzar la libertad.

Estando en prisión, conoció al que terminaría siendo uno de sus más fieles amigos, Bobby Byrd, quien le ofreció su casa y su banda, con quien despegaría su imparable carrera musical. El innato talento junto a su tendencia al liderazgo arrasaron con todo y pronto se se erigió como “el único imprescindible”.

A pesar de no tener estudios, se le ocurrió la genial idea del conocido The One, que consistía en enfatizar el primer beat de cada compás. De esta manera se convirtió en el pionero del funk

Los primeros años con The Famous Flames comenzó cantando gospel y canciones puramente soul como aquél suplicante Please, Please, Please de 1956, estilos en los que predominaban melodía y armonía, pero pronto centraría su atención en la innovación rítmica y letras más directas. A pesar de no tener estudios, se le ocurrió la genial idea del conocido The One, que consistía en enfatizar el primer beat de cada compás y su música empezaría a tener un sonido más crudo, para lo que puso a tocar a sus músicos como si todos fueran instrumentos percusivos. De esta manera se convirtió en el pionero del funk, sin audiencia que se resistiera a hits como Sex Machine o Payback. Creador de un nuevo género precursor del afrobeat, la música disco, el hip hop, drum & bass y el house, estos tres últimos a través de samples de ritmos funk y uno de los artistas más sampleados hasta el momento.

Los años, el éxito y la fama crecían al tiempo que su sentimiento de superioridad, lo que no sólo le llevó a romper las reglas, sino a crear las suyas propias, ni se planteaba que le contradijeran, de hecho ni él mismo se ponía en duda. Solía maltratar a sus músicos, a los que penalizaba a la mínima que a su parecer no tocasen correctamente, se retrasaran o llevasen arrugada la camisa. También a sus mujeres (casado hasta cuatro veces) y en general no respetando a la autoridad, con numerosos arrestos por agresión, robo y tenencia de armas o drogas. (A éstas últimas les dedica un impresionante doble tema llamado Public Enemy, hablando de sus negativas consecuencias). Esto fue motivo por el que fue muy criticado y poco querido por gran parte de la industria musical.

Pero por otro lado, y no sin cometer grandes contradicciones morales debido tanto a su falta de cultura como a su ambición personal, James Brown movilizaba a las masas y era escuchado y respetado por todo el mundo. Esto fue aprovechado por el Partido de las Panteras Negras, que ejerció una gran presión sobre él para que se involucrara en la revolución social y política del “black power”. Y él, que casi nunca hacía nada sin un sentido práctico que le beneficiara, era muy consciente de que a pesar de que, como decía, esto podría suponerle el veto de radios y audiencias blancas (y de hecho así fue), fortalecería su arraigo en la cultura y en la historia. ¿Quién sino él podía reencarnar mejor la voz del orgullo negro?

I Feel Good, James Brown - Black Panthers Party

Los Black Panthers lograron involucrarle en la revolución social y política negra.

 
Se convirtió en un indiscutible líder musical del movimiento negro a través de sus explícitas letras de protesta, destinadas no solamente a dar un giro a la música de una nueva generación sino también a la mentalidad de la misma. En plena lucha por los derechos civiles, publicó el que se convertiría en el himno por excelencia de la causa negra, Say it loud (I’m black and I’m proud), pocos meses después del asesinato de Martin Luther King. No se podía decir ni más alto ni más claro y él tenía toda la voz y el voto de todos.

Los excesos formaron parte de él, de su cuerpo, de la historia de su vida y de su música. Extremos que le valieron de tantas conquistas profesionales como desgracias personales. No hubo quien se trabajara su destino tan hasta la saciedad, a base de pasión, obsesión, tenacidad y disciplina militar, con una conducta que no se permitía freno. Ésta fue la cara a y b de su éxito y su esplendor, capaz de lograr cualquier cosa salvo la estabilidad afectiva, que le faltó hasta el fin de sus días.

Hay que decir que I Feel Good quedan un poco edulcoradas algunas cuestiones negativas como la dependencia a la droga o la infidelidad y otras positivas quizá un poco exageradas, como la escena de súplica a Bobby Bird con la que cierra el filme. Además, no queda del todo claro el grado de influencia que ha podido tener nuestro artista en la evolución musical hasta nuestros días, ya que se centra más en su persona. Por otro lado, probablemente lo mejor de la película de Tate Taylor sea la interpretación de Chadwick Boseman, sin ser tarea fácil encarnar a un personaje tan controvertido, consiguiendo transmitir la admiración y la rabia que todos deberíamos tener al gran James Brown.

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