Diez lecciones de película para cometer el robo perfecto

Diez lecciones de película para cometer el robo perfecto
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Diez lecciones de película para cometer el robo perfecto

Por · 2 Diciembre, 2014
Diez lecciones de película para cometer el robo perfecto

La actualidad nos recibe cada día con una nueva dosis de estafas, corrupción y delincuencia burocratizada por parte de esos ciudadanos de los que poco queremos oír hablar. ¿Estás cansado de que la honradez no te lleve a ninguna parte? ¿No te importa dejarte los escrúpulos a un lado para comenzar una nueva vida con todos los lujos que te mereces?

Gracias al cine, ahora puedes conseguirlo. Y es que el séptimo arte, en su infinita sabiduría, nos ha dado a lo largo de su historia toda una serie de ideas y consejos que podemos poner en práctica para dar nuestro gran golpe. Aquí os dejamos unos cuantos.

No seas un cutre

‘Nueve reinas’ (Fabián Bielinsky, 2000)

Piensa a lo grande, arriesga o nunca lograrás salir de la miseria. Si no, que se lo digan a Marcos, un estafador de poca monta que intenta sacarse algo de dinero a base de pequeños timos. Tras observar cómo ha timado dos veces a la misma cajera en una tienda, Juan, otro estafador en busca de un socio, le advierte que eso no se hace y le invita a unirse a él. De la mano de Juan, Marcos aprenderá a cometer estafas cada vez más elaboradas y lucrativas. A cambio, Marcos le enseñará a Juan algunas lecciones sobre la vida.

Elige bien a tu víctima

‘La estanquera de Vallecas’ (Eloy de la Iglesia, 1987)

Antes de actuar, piensa. Conoce bien a tu víctima y evitarás meterte en situaciones algo ridículas. Como les ocurre a Leandro y a Tocho, dos amigos sin oficio ni beneficio que ven como buena idea atracar en el estanco de doña Justa, una mujer de cincuenta años que no reaccionará como ellos esperaban. Los delincuentes acaban encerrados en el establecimiento con la estanquera y su sobrina adolescente, Ángeles, y entre todos ellos acaba surgiendo algo así como un síndrome de Estocolmo, mientras en el exterior se agolpan la policía y los vecinos. La cinta, basada en la obra de teatro homónima de José Luis Alonso de Santos, hace un análisis crítico de la sociedad, en la que por culpa del sistema el pobre acaba robando al pobre para poder tener algo que llevarse a la boca.

Prepáralo a conciencia

‘Desechos’ (David Marqués, 2010)

Recuerda: cuando los medios escasean, usa tu imaginación para trazar un buen plan. Esta es, precisamente, la premisa que sigue la película, tanto en su guión como en su ejecución. Sin más pretensión que la de entretener un rato y sin apenas presupuesto, David Marqués cuenta la historia de la preparación de un atraco, en la que no vemos, ni apenas oímos una palabra sobre él, sino la vida cotidiana de sus ejecutores. ¿Os suena de algo?

Reúne a tus mejores hombres

‘Reservoir Dogs’ (Quentin Tarantino, 1992)

Efectivamente. Un buen plan requiere de un buen equipo. Como el que contratan Joe Cabot y su hijo Nice Guy Eddie para llevar a cabo el robo de unos diamantes: el señor Naranja, el señor Blanco, el señor Rosa, el señor Rubio, el señor Marrón y el señor Azul, que no se conocen entre sí, se presentan en la inolvidable escena del desayuno en la cafetería, donde quedan retratados a la perfección mientras debaten sobre el significado de la canción Like a Virgin y el dilema de dejar o no propina. Del robo no veremos ni un instante, invitándonos a reconstruirlo a través de flash-backs y diálogos entre el colorido grupo de criminales.

O prepara una estratagema en pareja

‘Un ladrón en la alcoba’ (Ernst Lubitsch, 1932)

Nada mejor para reavivar la pasión que cometer un robo junto a tu alma gemela. Y nada tan romántico como la historia de Lily, la carterista; y Gaston Monescu, el ladrón; que se conocen en Venecia haciéndose pasar, respectivamente, por condesa y barón. La chispa nace inmediatamente entre ellos y deciden lanzarse a una vida de delincuencia en común. Consejo: si todo falla, no dudes en utilizar las palabras mágicas “es que estaba muy enamorada”, ya sea de tu pareja… o de un bolso de diamantes incrustados como el de Mariette Colet, la sufrida víctima de los amantes.

Eso sí, no te enamores demasiado del chico malo

‘Bonnie y Clyde’ (Arthur Penn, 1967)

Porque sí, puede pasar, que el amor te ciegue y te veas arrastrada a un abismo de crimen y violencia que puede acarrear terribles consecuencias. Como el de Bonnie Parker y Clyde Barrow, dos criminales de carne y hueso que entre 1931 y 1934 fueron considerados como enémigos públicos en Estados Unidos. Treinta años más tarde, su historia fue llevada a la gran pantalla por Arthur Penn, que retrató el rastro de sangre, delitos y muerte que la pareja dejó en no pocos puntos del país americano.

Céntrate

‘Banda aparte’ (Jean-Luc Godard, 1964)

Hacer carreras para ver quién es el que más rápido cruza el Museo del Louvre o ponerse a bailar en medio de un bar son licencias que los ladrones no deberían permitirse si quieren tener éxito. Pero estamos ante una de las obras más importantes de la nouvelle vague francesa, así que lo aceptaremos. En la película, basada en la novela Fool’s God de Dolores Hitchen, el trío formado por Odile, Arthur y Franz planean robar una gran cantidad de dinero al misterioso señor Stoltz, que vive con Odile y su tía victoria. Sin embargo, no son los únicos, ¿lograrán salirse con la suya?

No armes un escándalo

‘Tarde de perros’ (Sidney Lumet, 1975)

Si te decantas por asaltar un banco, procura, en la medida de lo posible, que todo sea limpio y rápido. No te interesa llamar la atención de la policía. Ni del FBI. Ni de la prensa. Ni de los cientos de curiosos viandantes que casualmente pasaban por ahí en ese momento. En definitiva, no hagas como Sonny Wortzik, el desafortunado protagonista de la película de Sidney Lumet, basada en hechos reales ocurridos en Brooklyn en 1972.

Ten una buena tapadera

‘El quinteto de la muerte’ (Alexander Mackendrick, 1955)

Fundamental si tu plan requiere de una gran preparación y necesitas reunirte en un lugar estratégico. Tal y como hicieron el grupo de criminales liderados por el profesor Marcus, que necesitaban reunirse a diario para planear el robo de dos furgones blindados. Para ello, alquilan la planta superior de la casa de la señora Wilberforce, una excéntrica anciana a la que hacen creer que son músicos y que están ensayando para un concierto. Cuando la anciana descubra la verdad, querrán asesinarla, pero el cometido será más difícil de lo que imaginaban. La película tuvo su adaptación en 2004 de la mano de los hermanos Coen bajo el título de The ladykillers.

Y, por supuesto, un poco de talento, por favor

‘Toma el dinero y corre’ (Woody Allen, 1969)

Y es que, como todo en esta vida, o vales, o no vales. Hay quien tiene más destreza, más descaro, más medios, más complices o más impunidad ante la justicia para salir airoso después de haberse llevado un buen botín. Y luego están los tipos como Virgil Starkwell, un incompetente y neurótico delincuente al que la suerte no le sonríe habitualmente. Presentada en formato de falso documental, Woody Allen escribe, dirige y protagoniza las desventuras de este torpe ladronzuelo.

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