Crystal Castles, crónica de una muerte anunciada (2004-2014)

Crystal Castles, crónica de una muerte anunciada (2004-2014)
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Crystal Castles, crónica de una muerte anunciada (2004-2014)

Por · 19 Noviembre, 2014
Crystal Castles, crónica de una muerte anunciada (2004-2014)

Collage: © Gonzalo Gallego / B-side Magazine 

El día ocho de octubre Alice Glass ponía fin a su idilio musical junto al productor Ethan Kath. Unos minutos después del escueto comunicado (donde solo decía ‘I am leaving Crystal Castles’) que marcaba un punto y final en el proyecto, la red se llenaba de mensajes de miles de fans lamentándose ante la noticia. Pese a la marabunta de sus fieles, el final del polémico dúo era la crónica de una muerte anunciada.

Apenas una década ha sido lo que ha durado esta pareja artística en el panorama musical. Corría el año 2004 cuando Glass y Kath se embarcaban en esta aventura, que pese a parecernos un periodo de tiempo breve, si podemos decir que ha sido más que notorio. Tres discos, cientos de conciertos en los mejores festivales del mundo y una fiel legión de fans que los consagraron como un referente musical dentro de la electrónica independiente, llegando a marcar casi un estilo propio. Un estilo que ha sobrevivido al publico mas mainstream que se ha acercado a ellos, algo más que admirable teniendo en cuenta la gran vulnerabilidad que la personalidad de un grupo puede tener ante el ansia de fama y dinero. Es cierto que si escuchamos su debut homónimo, nos encontramos con unas canciones bruscas, salvajes e incluso podríamos tacharlas de molestas (es casi imposible oír tres veces seguidas canciones como Alice Practice o xxzxcuzx Me), algo que en los siguientes trabajos se encargaron de suavizar dando un mayor peso a la voz de Alice.

Crystal Castles

Pasaron de canciones totalmente desestructuradas a melodías más sosegadas, haciendo que sus composiciones fuesen comprendidas por un mayor número de gente y, por tanto, más accesibles. Un aspecto totalmente visible en su segundo disco Crystal Castles (II), donde su peculiar estilo se asentó, maduró y se confirmó como un sello personal y único; la melancolía, la muerte, la destrucción y todo aquel lado oscuro que rodea a la vida llenan las letras de Crystal Castles, consiguiendo que esa juventud excluida y reprimida por la sociedad encontrase en su música una vía de escape. Esta característica se acentuó en su tercer y último disco Crystal Castles (III), el cual parecía haber sido concebido bajo un halo enfermizo y más sombrío que los anteriores, dando de nuevo una vuelta de tuerca a su manera de entender la música electrónica. Un trabajo que parecía presagiar de forma anticipada el poco recorrido que tendría el dúo más allá de este álbum. Como muestra de ello, tenemos la portada en la que la famosa fotografía de Samuel Aranda (ganadora del World Press Photo 2012) evocaba de nuevo a la muerte y a ese sentido fúnebre y auto-destructivo que siempre los acompañó.

Un carácter que quedó patente también en sus directos, famosos por los daños que Alice podía acabar provocando en el publico o en ella misma (en un show acabó rompiéndose el tobillo). Su forma de relacionarse con la industria que los vio nacer también creó controversia; sus entrevistas con los medios de comunicación o simplemente sus videoclips o sesiones de fotos acababan por salirse de cualquier norma establecida (míticas son ya sus fotografías con el rostro tapado). Algo que pareció que fue disipándose tras el tour mundial con el que presentaron Crystal Castles (III) quizás por agotamiento personal tras el estallido de su fenómeno o quizás por desgana creativa ante el proyecto. Las presentaciones de Alice Glass en solitario ejerciendo como DJ eran cada vez más frecuentes en clubs americanos, dejando así a Kath en un segundo plano, algo que hizo que el anuncio de su separación no fuese tan alarmante como algunos fans pensaron, pues la relación de Glass y el productor era casi inexistente ante los ojos de su público. La macarra de Glass ya ha anunciado su camino en solitario en la música, mientras que Kath ni se ha pronunciado sobre la separación de su propio dúo. Ante la incertidumbre, solo nos queda esperar que el trabajo en solitario de ambos pueda estar a la altura del intachable legado que dejaron como Crystal Castles.

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