[Crítica] Orígenes – Perderse en sus ojos

[Crítica] Orígenes – Perderse en sus ojos
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Orígenes – Perderse en sus ojos

Orígenes (I, Origins)

Director:

Mike Cahill

Reparto:

Michael Pitt, Brit Marling, Astrid Bergès-Frisbey, Steven Yeun, Archie Panjabi, Kashish, Cara Seymour, William Mapother, Venida Evans, Ako…

Género:

Drama, Cine independiente

Año:

2014

Duración:

113 min.

6.0

· 19 noviembre, 2014

Mike Cahill da un salto adelante como realizador pero vuelve a quedarse corto de miras como narrador, desaprovechando una premisa científica muy estimulante a favor de un sentimentalismo en ocasiones desmesurado.

Desde lo majestuoso de un nuevo planeta hasta el infinito de una mirada, este realizador norteamericano se ha hecho su huequecito en el panorama indie actual con dos propuestas verdaderamente originales. Tipo listo, Cahill, que ha sabido construir dos obras con calado filosófico, científico y existencial sin parecer el nuevo niño impostado de la sub-industria.

Another Earth fue una carta de presentación muy prometedora, con una propuesta insólita y una puesta en escena sencilla que daba todo el espacio que merecía una novata y arrolladora Brit Marling (desde ya, el amuleto de la suerte del director). La falta de engranajes dramáticos que elevaran a planos superiores el devenir de los personajes y la sensación de que la historia apenas se sustentaba en su original propuesta no empañaban el resultado final. A fin de cuentas, el chico era nuevo y se había montado un juguete la mar de llamativo con cuatro cosas, así que le perdonamos esos defectillos de aquí y allá. Acaba de ser padre, con el segundo las cosas irán mejor, ¿no? Pues sí. Y no.

Crítica - Orígenes (I,Origins) - Mike Cahill 2

Llega I, Origins. El título es un poco feo y juega al doble sentido facilón pero el chico tiene buenas ideas, lo sabes. No nos pongamos nerviosos todavía. De nuevo, la propuesta está cargadita. Michael Pitt es científico, lleva gafas y bata y quiere demostrar la no-existencia de Dios mediante el origen del globo ocular. Con estas modestas pretensiones y su obsesión fotográfica conocerá a la mujer de sus sueños, una joven oportunamente espiritual hasta la médula que hará reflexionar a nuestro intrépido investigador después de un terrible (y melodramático over-the-top) incidente. Brit Marling ronda por el laboratorio. También tiene gafas y bata y mola, porque es Brit Marling. Ambos seguirán con sus reveladoras investigaciones y la búsqueda de la esencia humana hasta llegar a la India. Porque esta vez había más dinero y la verdad es que el cambio de entornos tampoco le sienta mal a la historia. Y teniendo en una mano una valiente propuesta científica y cínica y en la otra un melodrama existencial y new-age, adivinad que carta juega Cahill. Ya os dije que la cosa acababa en la India.

El potencial de la temática es obvio pero se escurre en las manos del director, que muestra poco ingenio y ambición.

De nuevo, Cahill tiene una gran idea y la mitad de la inteligencia requerida para hacer que nos estalle la cabeza con ella. La frustración de Orígenes se empalma con la de Another Earth porque el potencial de la temática es obvio pero se escurre en las manos del director, que demuestra soltura y sensibilidad como narrador pero mucho menos ingenio y ambición de lo que, me temo, cree que tiene.

Así que I, Origins es exactamente lo que ves. Una sensible aunque poco profunda reflexión sobre el alma humana que funcionará si no acostumbras a pedirle más de lo que ofrece a una película. Pero si eres de esos insatisfechos que siempre quieren más, entonces el secreto de estos ojos no despertará muchas neuronas en tu cerebro.

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