Cine Salvaje: Pelis para perder el control

Cine Salvaje: Pelis para perder el control
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Cine Salvaje: Pelis para perder el control

Por · 5 Noviembre, 2014
Cine Salvaje: Pelis para perder el control

El estreno de Relatos Salvajes de Damián Szifrón nos ha recordado que el cine puede ser una experiencia liberadora y una vía perfecta para vivir aquello que es demasiado peligroso, demasiado siniestro o demasiado ilegal para realizarlo en nuestro día a día, aunque nos muramos de ganas de hacerlo…

No es nada nuevo, la idea de catarsis existe desde el antiguo teatro griego y se podría decir de hecho que vemos cine esencialmente por ella, para sentir emociones extremas que ya no tenemos al alcance desde la llegada de la civilización. Muchas otras películas han explorado esta idea del hombre y su necesidad de deshacerse de sus ataduras civilizadas, de reconectar con su origen más primitivo, y sí, más bestia. Aquí os mostramos unas cuantas en sus diferentes acercamientos a lo salvaje.

La gota que colma el vaso

Cine Salvaje - Falling Down

Como en la película de Szifrón, otros filmes hablan del hombre corriente que un buen día decide que ya ha tenido suficiente y explota con consecuencias de infarto. En la película de Joel Schumacher Falling Down (Día de furia, 1993) vemos como Michael Douglas decide poner orden en su vida después de una serie de cotidianas desgracias, pistola en mano. El hombre solo quería volver a su casa…

Perros de Paja, de Sam Peckinpah, cuenta con un Dustin Hoffman apocado e intelectual, que vive un injustificado bullying siendo ninguneado y agredido por unos cuantos matones de pueblo. El pobre profe de matemáticas se ve forzado a sacar su lado más animal y deshacerse de todos él solito.

Problemillas de Pareja

Cine Salvaje - Anticristo, Lars Von Trier

Cuando el amor desilusiona y se convierte en resentimiento y crueldad, puede desatar el instinto más brutal de cualquier persona. Cuidado que no te pase lo mismo que a los Rose en La guerra de los Rose, o al Sr y la Sra Smith, que convierten su hogar en una batalla campal, en la que curiosamente después de llenar de plomo una pared, aún hay ganas de echar un polvo.

Quiéreme si te atreves, o Crueldad Intolerable también convirtieron el juego del amor en un desafío constante al contrincante/objeto de deseo, hasta cruzar el límite de la cordura… Ejemplos más sádicos aún, son la misoginia original de Anticristo, donde Willem Dafoe las pasó canutas, o la Isla de Kim Ki-duk, donde pescar amante era una expresión muy literal.

Venganza por todo lo alto

Cine Salvaje - Kill Bill, Uma Thurman

Historias de venganza hay muchas, pero con las que más nos identificamos son con aquellas protagonizadas por una persona retirada o inofensiva, en busca de encontrar la paz en su vida. Su pequeño jardín del edén se ve alterado irrevocablemente, y la ofensa es tal que el protagonista se lanza en busca de los culpables, y no se detiene hasta que la sangre le llega a las cejas. Kill Bill, era una épica sangrienta sobre la justa retribución del dolor, también Payback, o Venganza (Taken).

El juego peligroso

Cine Salvaje - Cheap Thrills

Un hombre propone osadías extremas a cambio de dinero en Cheap Thrills. Sus peticiones se vuelven cada vez más macabras y por más dinero, hasta que sus  víctimas pierden toda su humanidad y ética. Un argumento similar a Saw, pero más provocador y menos industrializable nos muestra lo rápido que podemos perder el sentido común, solo por conseguir nuestro propósito. 

El cine de terror, particularmente el survival, tiene mucho que ofrecer en cuanto a desatar lo más maligno que tenemos dentro. Holocausto Caníbal, por ejemplo, nos demostró que puede ser mucho más horrible el hombre civilizado que recurre a la violencia para obtener su objetivo que el propio caníbal, mucho más honesto en comparación.

Transgresiones Imperdonables

Cine Salvaje - Happiness, Phillip Sheymour-Hoffman

Habitualmente, censuramos los reversos oscuros que no queremos ver de nosotros mismos, dando probablemente como resultado deseos más exagerados y una relación insana con nuestra parte animal. Estos se convierten en pesadillas, pensamientos psicópatas y otras maravillas de la mente. Eso tenemos en el descenso a los infiernos del yuppie de Christian Bale en American Psychoque se asfixia bajo su máscara de perfección.

También Todd Solonz hablaba en Happiness de gente atrapada en su americana luminosidad, ansiosos por dejar libres sus deseos más ocultos,  la mayoría de ellos eran realmente repugnantes. Pedofilia y asesinatos masivos vagaban por sus mentes,  la clase de pensamientos extremos por los que tenemos miedo a enfrentarnos a nuestra propia naturaleza oculta y preferimos controlarla.

Historias Asombrosas, otro film episódico, adaptaba cuentos de Poe que, como siempre, jugaban con el carácter más oculto e incontrolable de la naturaleza humana. Dirigida nada menos que por Louis Malle, Fellini y Roger Vadim entre ellos, hablan de dejarse llevar por la lujuria, codicia, etc. y el castigo subsiguiente.

El retorno filosófico

Cine Salvaje - Into The Wild, Sean Penn

En Into the wild, Sean Penn nos hablaba de otra forma de dejar el gobierno y control social, con una inmersión en la naturaleza y la renuncia a bienes materiales y a una identidad socialmente aceptada. Se trata de un viaje más contemplativo y ascético que no proviene de la furia, sino de una meditada decisión de ser libre de todo. Sin embargo muchos opinan que estos nómadas voluntarios tienen problemas de obsesión y falta de sociabilidad, camufladas en sus grandes ansias de entrar en comunión con la naturaleza. Otra escapada hippies a un paraíso terrenal que se convierte en pesadilla es la que vive Leo Dicaprio en La Isla, de Danny Boyle.

Terence Malick, gran abanderado de este tipo de resoluciones vitales, exploró el choque con la naturaleza, esta vez más accidental y con tristes consecuencias, en el Nuevo Mundo, sobre la conquista de América y el romance de John Smith y una tal Pocahontas…

El niño de la selva

Cine Salvaje - El pequeño salvaje, Truffaut

La educación es la primera herramienta de control en nuestra sociedad y muchos filmes cuentan la suerte o desgracia de aquellos individuos que escapan de ella. Aparte de los Mowglis y Tarzanes del mundo, Truffaut capturó la idea del infante sin educación humana en El Pequeño Salvaje, así como Herzog reconstruyendo la experiencia de Kaspar Hauser. Estas historias suelen conllevar una dura crítica a la civilización, y a veces se castiga a algún representante de la autoridad que ha dado la espalda al mundo natural y es incapaz de gestionarlo. De forma más alegórica la Princesa Mononoke de Miyazaki, un gran cineasta ecologista, encarna lo salvaje que viene a vengarse y restablecer su justo dominio.

Desde el punto de vista contrario, Spike Jonze tomó los relatos infantiles de Maurice Sendak para hablar de un niño asalvajado y tirano, un pequeño demonio, que necesita educación para aprender a amar y a relacionarse en Dónde viven los monstruos.

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