Blue Lips – Entrevista a Nacho Ruipérez

Blue Lips – Entrevista a Nacho Ruipérez
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Blue Lips – Entrevista a Nacho Ruipérez

Por · 11 Noviembre, 2014
Blue Lips – Entrevista a Nacho Ruipérez

Blue Lips es una tragicomedia de humor blanco que habla de seis personas desperdigadas por el mundo, que han perdido el sentido de sus vidas. El destino les cruza nada menos que en la celebración de San Fermín, en Pamplona. Desde lugares tan dispares como Hawai, EEUU, Italia o Brasil, los personajes se arremolinan en las calles pamplonesas para desnudarse ante completos desconocidos, y reencontrarse con ellos mismos… entre los regueros de gente, toros y alcohol.

El pasado viernes se estrenó esta película que cuenta con la participación de seis directores jóvenes unidos bajo la batuta de sus productoras. Ellas se propusieron realizar un film con los medios que pudiesen conseguir entre ellas y un crowfunding, y de esta forma juntar a sus compañeros de promoción de la escuela de cine de Los Ángeles para este proyecto de colaboración.

Tuvimos la oportunidad de hablar con uno de ellos, Nacho Ruipérez, cineasta de origen valenciano, director de cortometrajes como La Ropavejera o La Victoria de Úrsula. Ruipérez se incorporó al proyecto en el último momento, como ganador de un concurso realizado para buscar al sexto director del film y publicitar de forma amena el propio film.

¿Como fue este concurso o proceso de selección? ¿Como conseguiste ganarlo?
La idea de agrupar a una serie de personas de diferentes partes del mundo es la esencia de la película, por lo que resultó muy orgánico que a nosotros también nos juntaran. Las productoras no querían que se quedase solo en los compañeros de su clase de Los Ángeles. Querían ir mas allá, y pensaron que durante la preproducción podían introducir un juego o concurso, como algo realmente lúdico asociado al crowfunding que se realizó. Se incluyó en la colaboración de los mecenas una participación divertida, interactiva, mediante la cual votaban al sexto director. Así además se aprovechó para crear seguidores de la película antes incluso de rodar.

En la primera fase todos presentamos un currículum audiovisual a partir del que se preseleccionaron a siete personas. Después nos pidieron que rodáramos una secuencia de la película, de la que nos daban a todos la misma separata del guión. Cada uno nos apañábamos con nuestros medios, como cuando se hace un corto. Lías a una serie de amigos y haces una pequeña historia. En mi caso hablé además con Mariana Cordero, que veía ideal para el personaje de Sagrario. Le dije que igual le sonaba raro pero que se trataba de un concurso, y si ganábamos le ofrecía hacer la película. Aceptó encantada y rodamos con unos amigos en Madrid en un solo día. El público votó a través de internet y salí yo elegido. Pero también Antonello Novellino, que fue finalista, al ser italiano, dirigió la parte italiana de la película.

Crítica - Blue Lips

Antes de realizar el film, tus cortos han sido mas bien de terror, con una estética muy marcada, ¿cómo te acoplaste a la comedia?
A mi en el fondo me gusta la comedia, y también lo íntimo de este film. Sentí que era una oportunidad para hacer algo diferente, un laboratorio para experimentar con otros géneros. Sí que había hecho drama pero nunca una tragicomedia. Intenté apoyarme en ello, dando pinceladas de comedia, tanto me metí que acabé apareciendo como un personaje bastante cómico.

Sentí que era una oportunidad para hacer algo diferente, un laboratorio para experimentar con otros géneros. Sí que había hecho drama pero nunca una tragicomedia

Es cierto, podemos verte en una breve aparición, ¿como surgió este cameo que realizas en la película?
Esto fueron los compañeros directores que son unos cabrones. Gustavo Lipsztein, el director brasileño me lo dijo en el rodaje. Sin decirme nada él ya había dado por hecho que lo hacía yo, yo no tenía ni idea. De hecho cambió el guión para mí describiendo al personaje como una “especie de rockstar, una versión española de Tim Burton”. Así que hice la secuencia, tirando básicamente de lo que soy. La idea era que crease un efecto cómico como típico director español que no habla bien inglés.

¿Fue muy difícil filmar durante San Fermín?
Fue muy complicado, la cámara estaba protegida como si fuese a hacer planos subacuáticos, debido a todo el alcohol que le podía caer. Por supuesto hay trucaje de toda la vida. Ajustamos el plan de rodaje y utilizamos el fuera de campo de sonido. Lo mas difícil fue meterse con los actores en el chupinazo, que actuasen y pasasen desapercibidos al mismo tiempo. Todos nos vestíamos de con el traje típico de San Fermín. Hacíamos de figurantes, y protegíamos la cámara. De hecho se nos ve por detrás en muchas secuencias, si analizas el modus operandi es muy divertido.

¿Cada director dirigía una de las seis historias, pero todas se cruzan, algunas durante mucho metraje, como dirigíais los cruces?
Cuando se cruzan las historias, co-dirigíamos. Esto era sencillo, estaba todo hecho ya. Habíamos hablado tanto de los personajes, habíamos trabajado tanto las historias que sólo se trataba de sentarnos e indicar a los actores, lo que pasa es que cada uno llevábamos a un actor diferente. Siempre lo comparo con un ring de boxeo, cada vez que cortábamos la toma, se producía un silencio, los directores nos mirábamos, y cada uno nos íbamos a nuestra esquina del “ring” a darles indicaciones.

Esto era muy divertido porque según como cambiabas de dirección a un actor, le influía al otro personaje. En cada toma se producía un choque diferente que generaba cosas nuevas que no estaban viciadas. Era una parte muy chula del trabajo, pero no hubo discusiones de ningún tipo porque todos queríamos hacer la película juntos e íbamos en el mismo tren.

Justamente en una secuencia que co-dirigiste tu, se explica el título del film, ¿puedes explicarnos como lo entiendes tu?
Este es el momento en que dos personajes que se han repelido se encuentran encerrados en un mismo lugar, se ven forzados a que el choque de culturas ocurra ya, en ese preciso instante. Nos permitió crear un momento dramático en el que bucean en la memoria, en el pasado. Ahí se relaja todo y surge el titulo de la película, que al final es una anécdota. Algo tan sencillo como que los labios se ponen azules cuando bebes mucho vino.

Muy acorde a San Fermín.
El alcohol esta muy presente en la historia como no podía ser de otra manera. No deja de ser válido que cuando uno bebe, se desinhibe y se abre a otra persona. Aunque no la conozcas de nada, le puedes entregar un pedazo de ti, muy íntimo. Así que es una anécdota pero igual no lo es tanto. De esto habla la peli, de personas que no se conocen pero de pronto se apoyan los unos en los otros y se encuentran.

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