Feria Estampa 2014, ¿Punto de encuentro artístico?

Feria Estampa 2014, ¿Punto de encuentro artístico?
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Feria Estampa 2014, ¿Punto de encuentro artístico?

Por · 16 Octubre, 2014
Feria Estampa 2014, ¿Punto de encuentro artístico?

“Art costs money.
The most sought-after is incredibly expensive.
You and I can’t afford it.
Get over it”.
Lee Rosenbaum AKA Culture Grrl

Antes de empezar este artículo tengo algo que avisar: cuando de arte se trata soy bastante imparcial. Mis dedos, mi mente y mi corazón se ponen inevitablemente siempre del lado del arte. No del artista, ni del galerista, ni de la feria. Habiendo aclarado este punto, nos encontramos que la Feria Estampa cumple su 22ª edición con una intención concreta: cultivar el coleccionismo en el mercado español e impulsar la compra de arte.

Su objetivo no deja lugar a dudas: vender. Y para ello han invitado a más de 35 galerías, la gran mayoría españolas, y han limitado las obras de exposición a un precio entre 20.000 euros y 50.000 euros. Ignoro cuántas transacciones se han firmado por galería o cuál ha sido el precio más alto de alguna de las obras vendidas o si se ha llegado a vender alguna pieza, pero lo que sí es evidente es que hemos llegado a un punto tal en el que el mercado del arte se ha tragado el arte y lo ha vomitado en la cuenta de algún banco.

Feria de arte contemporáneo - Estampa

Dejando de lado el debate sobre cómo el mercado está destruyendo el arte – cosa que Jed Perl os puede contar muchísimo mejor que yo -, lo que preocupa es la impuesta convicción de una feria de arte contemporáneo de enfoque “popular” y celebrada en España, de que su misión es convencer al espectador de que compre arte, sin preocuparse por si éste aprecia primero lo que le está ofreciendo. Lo que resulta bastante paradójico dada la apertura a las nuevas técnicas de arte que ha sufrido Estampa desde su nacimiento: evolucionando progresivamente de feria de grabados a muestra de obras interdisciplinares tales como el arte sonoro, el video-arte, el dibujo y demás soportes artísticos contemporáneos.

La cuidada selección de obras y la afluencia de visitantes atestigua que Estampa es un punto de encuentro entre el arte contemporáneo más sobresaliente y la clase media

Siendo consciente de que la función de una feria de arte no es otra que vender, también es cierto que las ferias traen consigo un ambiente cultural y social sumamente elitista con un gusto formado en cuestiones artísticas. Y ojo, no pretendo cuestionar al espectador de Estampa (de hecho, estoy convencida de que sabrán valorar muchísimo mejor que los propios galeristas lo que están viendo). Cuestiono la finalidad de una feria que se vende como un supermercado de obras y no como un punto de encuentro entre el arte contemporáneo nacional más sobresaliente y la clase media cuando, en realidad, eso es lo que es. Y no sólo lo atestigua la cuidada selección de obras que se podía contemplar en la Nave 16 del Matadero – Abraham Lacalle, Juan Francisco Casas, Manuel Millares, Javier Calleja, Alicia Kopf, Mateo Maté, Lidia Benavides, etc.–,  la reputación de las galerías allí citadas – nombres como Juana de Aizpuru (Madrid), Moisés Pérez de Albéniz (Madrid), Joan Prats (Barcelona), Alarcón Criado (Sevilla), Adora Calvo (Salamanca)–, sino también la afluencia de visitantes, que emocionados apuraban hasta el último minuto de la feria.

No hace falta decir que mi postura es totalmente subjetiva y que para mí el mercado de arte es una industria vil y sin corazón que contribuye a la vanagloria de unos pocos y reduce el concepto a mero adorno de una pared blanca. Pero bueno, ninguno puede decir que no estabais avisados.

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