[Crítica] Magical Girl, "creeps" heridos de España

[Crítica] Magical Girl, "creeps" heridos de España
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[Crítica] Magical Girl, “creeps” heridos de España

Magical Girl

Director:

Carlos Vermut

Reparto:

Luis Bermejo, José Sacristán, Bárbara Lennie, Lucía Pollán, Israel Elejalde, Alberto Chaves, Teresa Soria Ruano…

Género:

Drama

Año:

2014

Duración:

127 min.

9.5

· 17 octubre, 2014

Uno se pone muy patrio cuando asiste a un film que, sin dejar de sentirse español hasta la médula -coplas, toros y futbol incluidos- transita por una dimensión marginal en el cine de nuestro país. Los personajes de psicología retorcida y extraños anhelos, los giros de trama imposibles, el simbolismo y la violencia cáustica. Todo recuerda a un Tarantino, un Lynch o un Lanthimos español, pero Carlos Vermut no abandona la idiosincrasia peninsular. Su film refleja el vacío actual de vivir con las heridas abiertas de nuestra economía, de nuestro cuerpo y nuestro corazón. 

Luis (Luis Bermejo) es un profesor parado, víctima de los recortes, que quiere hacerle un regalo frívolo y muy caro a su hija enferma (Lucía Pollán, una niña actriz a la que habría que vigilar, su desparpajo promete). Este objetivo en apariencia noble esconde un reverso oscuro, una falta de aceptación de su nuevo nivel económico y de la condición de su hija. Además su empeño lo llevará a deshumanizarse y se meterá de cabeza a una rocambolesca trama de extorsiones y violencia. Con un efecto dominó imposible, involucrará cada vez a mas personas, cada vez más oscuras. El guión recuerda en sus digresiones y casualidades a algunas historias de Almodóvar, del que Vermut bebe muchísimo.

Aunque estamos ante una historia rabiosa y gris, el humor no falta –y gracias a él el espectador respira y la experiencia se hace totalmente disfrutable-. Los toques cómicos son a menudo provocadores, patéticos y muy creepies, pero muestran el cariño del autor por sus personajes. Les dota a todos de algunos trazos de luz ya que – buenos y malos- en realidad solo buscan un momento de conexión humana real. Los habitantes de este film son complejos: a ratos incomprensibles, a ratos totalmente cercanos y a ratos odiosos.

Crítica - Magical Girl

Los deseos de todos ellos (también el interpretado por José Sacristán, un profesor ex-convicto) apenas son pequeños e insignificantes caprichos dentro de una vida condenada desde el principio hasta el final del film. Pero justamente a causa de la precariedad de la felicidad, es con extrema ansia y crueldad que se esfuerzan en conseguir esa diminuta parcela de alegría en un mundo cínico.

En su desesperación, Luis se cruzará con una mujer de pasado misterioso y mente poco equilibrada… La heroína de Vermut, Bárbara (Bárbara Lennie) solo tiene su disposición a ser dañada como arma. En una película donde todos se hacen daño entre sí, se trata prácticamente de un súperpoder. La figura de la mártir es la figura de aquella que se entrega por completo, y además lo hace en un intento de redimirse ante su marido y salvar su amor.

Con su vulnerabilidad y rodeada de lobos, opone su pasividad solícita al agresivo odio reinante y como en la copla de Manolo Caracol La niña de fuego, leitmotiv del film, su pasión suscita la admiración y la protección de un “hombre bueno”.

Se puede alegar que esta película es artificialmente rara e inmadura, Carlos Vermut utiliza un lenguaje impostado de cómic y una dirección de actores distante que puede parecer una falsa profundidad. Sin embargo, mediante la ortopedia y la frialdad de su puesta en escena, presenta un nihilismo, una tortura interna constante que tiene sentido para la mayoría de seres humanos. En este film formalmente frío y aséptico, subyace una pasión por la vida inusual y con voz propia, la de Carlos Vermut.

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