[Crítica] FRANK: los raros son los guapos

[Crítica] FRANK: los raros son los guapos
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[Crítica] FRANK: los raros son los guapos

Frank

Director:

Lenny Abrahamson

Reparto:

Domhnall Gleeson, Michael Fassbender, Maggie Gyllenhaal, Scoot McNairy, Lauren Poole, Hayley Derryberry…

Año:

2014

Duración:

95 min.

7.5

· 12 Octubre, 2014

El ‘sleeper’ de la temporada es una dulce y melancólica comedia sobre la identidad y la creación como modo de vida, que trasciende su disparatada propuesta y demuestra que en la vida hay hermosos quebraderos de cabeza. Si albergas dudas, descuida, Michael Fassbender las disipa.

Dice Maggie Gyllenhaal que cuando leyó el guión de Frank le resultó excéntrico y confuso y por eso declinó participar en la película. Sin embargo, pasados 10 días todavía no podía olvidar a ese cabezón y su banda de pop alternativo. Rogó al director que la volviera a aceptar. Resulta que esta anécdota define perfectamente el estado en el que transita la curiosa película de Lenny Abrahamson, un híbrido hiperactivo de guiñol y dramedia indie que pasada cualquier reticencia inicial acaba alcanzando el corazón de su historia.

Frank triunfa donde otras películas con protagonistas tan estrafalarios fracasan. Construye un icono complejo sin descuidar a los variopintos personajes que lo rodean, y lo hace con caracterizaciones mínimas pero certeras. Cada frase es un ejemplo de concisión, así que no necesitamos gran cosa para engancharnos al misterioso y seductor francés y su amante, al neurótico Don (Scoot McNairy mola) o a la guinda envenenada, Clara (sorprendente y agresiva Maggie Gyllenhaal).

Crítica - Frank - Michael Fassbender, Maggie Gyllenhall

A la cabeza del grupo, Jon y Frank. Domhnall Gleeson y Michael Fassbender. Del primero convence su fragilidad y la inesperada capacidad para la comedia física (ese encuentro en el jacuzzi). Del segundo poco se puede decir que no esté dicho ya. Fassbender se cuelga otra medalla y devora la pantalla con un trabajo corporal y bocal arrollador, excéntrico, conciso y adorable. Crea un personaje salido de los sueños de algún ilustrador psicótico y aun así ancla en el realismo a este individuo en busca de los sonidos de la vida. Segunda gran interpretación con un miembro de gran tamaño (si, hablamos de Shame).

Luego está el guión, lleno de momentos hilarantes y fuera de tono. Se construye una sencilla y profunda reflexión sobre las máscaras y las identidades a través de la creación y la percepción sensible del entorno. Pero nada en Frank se antoja forzado o impostado. Es una locura pero la película de un tío con un cabezón sobre los hombros rezuma naturalidad y verdad. Juega hábilmente con las expectativas del espectador promedio de este tipo de películas y cuela momentos de profundidad dramática inesperados entre una situación disparatada y otra.

Todo envuelto en una puesta en escena sencilla y luminosa. Es fiel a los cánones del cine alternativo, sus encuadres simétricos, música ligera y pizpireta, muchas barbas, árboles y cabañas. Pero lejos de impersonal, se trata de una muestra de cine despreocupado que no pretende sorprenderte, solo emocionarte. Y cuando las canciones de este grupo único de descerebrados suenan, cuando los actores se arrancan a cantar, no queda otra que rendirse al corazón de Frank.

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