[Crítica] Black Coal, échale una mano al detective

[Crítica] Black Coal, échale una mano al detective
B-SIDE MAGAZINE // PARA HABLAR DE ARTE... HAY QUE HACERLO CON ARTE
[Crítica] Black Coal, échale una mano al detective

Black Coal

Director:

Diao Yinan

Reparto:

Liao Fan, Gwei Lun-mei, Wang Xuebing, Wang Jingchun, Yu Ailei, Ni Jingyang

Año:

2014

Duración:

106 min.

8.5

· 15 Octubre, 2014

Se ve que el señor que traduce los títulos de las películas, arrepentido de errores pasados (La semilla del diablo, por ejemplo), se ha propuesto erradicar de los carteles cualquier atisbo de spoiler. Así, los “fuegos artificiales diurnos” que en el título original (me ahorro la transcripción china) desvelan el plano final de esta película, se convierten para nosotros en un “carbón negro” —Black Coal — que no revela más que el plano inicial. Un poco exagerado el señor.

La diferencia entre los títulos, es decir, entre la imagen inicial y la final, describe perfectamente el camino que recorre la peli. Si “carbón negro” es una redundancia, “fuegos artificiales diurnos” es casi un oxímoron, una absurdez. Cada título hace referencia a una dimensión distinta: el carbón negro nos trae una trama arquetípica de cine negro, mientras que los fuegos artificiales diurnos sepultan dicha trama bajo una narrativa de inclinaciones surreales y una estética de espíritu contradictorio (la decadencia de la China emergente).

Crítica - Black Coal, oso de oro Berlinale

Como el verde césped de Blue Velvet (David Lynch, 1986), el ordinario carbón negro esconde las represiones más oscuras de la sociedad civilizada. Allí aparecía una oreja; aquí es una mano amputada lo que saca a relucir, bajo tubos de neón, crímenes y perversiones. La fuerte delimitación de los encuadres (planos cortos que dejan fuera de campo información y contexto o planos largos que nos escatiman expresiones en los rostros) y de las escenas (arranques y finales súbitos, elipsis notorias) fuerzan un punto de vista perturbado, en absoluto objetivo o naturalista, que tiene su encarnación en pantalla en el detective protagonista.

La peli es consciente en todo momento de que su argumento -investigación generosa en giros- es un refrito postmoderno del noir clásico; lo trama con solidez, humor y tensión, y nos regala algunas de las mejores escenas recientes del género, como la del salón de belleza y la secuencia que lleva de la pista de hielo al callejón; hasta aquí puedo leer. Es decir, que el carbón negro arde estupendamente. Cuando se consume, los fuegos de artificio diurnos se apoderan del relato. ¿Y qué tal estos? Son inaprensibles y, más que nada, desconciertan, pero es su sentido esquivo el que reclama un nuevo visionado. La próxima vez nos arrimaremos a Black Coal no para reconstruir crímenes descuartizados sino para asumir de nuevo esa mirada alucinada, sensual y melancólica en un mundo que ha perdido el sentido.

PUBLICIDAD

Lo más B-side en tu correo

¡Comparte!

Queremos conocerte mejor... »