Gotham: El héroe sin superpoderes

Gotham: El héroe sin superpoderes
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Gotham: El héroe sin superpoderes

Por · 29 Septiembre, 2014
Gotham: El héroe sin superpoderes

Gotham, la esperadísima nueva apuesta de Fox de esta temporada, se presenta alejando su foco de atención de Batman, uno de los superhéroes que más veces ha sido llevado a la pantalla, para centrarse en los cimientos de la corruptela que conforman esta imponente y ya histórica ciudad ficticia. Por primera vez, vamos a ser testigos del origen.

James Gordon -que acaba de incorporarse al cuerpo policial de Gotham- es, en esta ocasión, el héroe de la historia. Una historia donde la delincuencia está a punto de desembocar en una guerra que ya ha dañado la ética y moral tanto de los “buenos” como de los “malos”. La trágica muerte de los Wayne es el punto de partida que dejará en evidencia la criticable actitud de la policía, quienes parecen haber jurado su cargo sobre el libro sagrado de la depravación. Se rigen por la norma del “todo vale” para combatir las distintas mafias y peligros que amenazan la ciudad, los cuales, por su parte, tienen la virtud de traicionarse entre sí mismos. Un entresijo de situaciones que, desde el piloto, nos permiten entrever un excelente ejercicio de guión.

Acompañando al novato y a su mentor Harvey Bullock vamos a poder reconocer –y más adelante conocer en profundidad- tanto al pequeño huérfano Bruce Wayne, muchos años antes de convertirse en Batman. También veremos a buena parte de sus más famosos enemigos: Catwoman, el Pingüino, Enigma o Hiedra Venenosa.

Crítica serie - Gotham - temporada 1

Esto supone que la serie cuenta con un necesario reparto secundario coral que va a hacer las delicias de los espectadores (destacamos en el capítulo piloto, de forma indiscutible, el sublime trabajo de Robin Lord Taylor como Pingüino).

Por el contrario, el trabajo de Ben McKenzie como protagonista deja bastante que desear. ¿Recordáis a aquel muchacho pobretón, rebelde y malote que fue acogido por una familia bien en The O.C y cuya principal característica era su capacidad para permanecer horas y horas con cara de estar oliendo ventosidades? Pues se ve que el muchacho sigue con el mismo problema de pituitaria, lo cual desluce –bastante- el impecable trabajo de interpretación del resto de sus compañeros. Dejamos sin capa al héroe, como castigo.

Sin embargo, ni el mismísimo protagonista es capaz de echar abajo el proyecto. La serie resulta poderosamente atractiva en planteamiento, realización y escenografía. Bruno Heller ha logrado escapar de la fílmica artificiosidad para mostrarnos una Gotham en un grado más realista, peligrosamente atractiva, que invita a querer vivirla.

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