La apoteosis de Low Festival 2014 en 10 momentos

La apoteosis de Low Festival 2014 en 10 momentos
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La apoteosis de Low Festival 2014 en 10 momentos

Por · 5 agosto, 2014
La apoteosis de Low Festival 2014 en 10 momentos

El Low Festival de Benidorm es ya una referencia clave e imprescindible de los veranos en nuestro país. Por ubicación, por clima, por organización, por instalaciones, pero sobre todo por un siempre interesante cartel que reúne a lo más granado del panorama independiente patrio, junto a bandas internacionales de renombre (en anteriores ediciones han pasado por sus escenarios Mando Diao, Kasabian, Suede, Placebo o Two Door Cinema Club, entre muchos otros).

En la edición de este año esperábamos una vez más que todos estos factores se pusieran de acuerdo para ofrecernos uno de los mejores festivales de la temporada. A tenor por las cifras de asistencia (en cifras de la organización, casi 75.000 lowers asistieron a lo largo de las tres jornadas que duró, con un soldout incontestable el segundo día), el éxito ha sido total y la sensación que a los asistentes les ha quedado ha sido de una gran satisfacción.

Una semana después de que la Ciudad Deportiva Guillermo Amor cerrara sus puertas hasta el año que viene, ofrecemos una crónica en la que no pretendemos desgranar uno a uno los conciertos que pudimos presenciar, sino que analizaremos,por orden cronológico, diez momentos clave a través de lo que otras tantas bandas ofrecieron en cada una de sus actuaciones. No están todos los que son, pero estos diez calificativos resumen de una manera bastante fiable lo que sucedió en Benidorm los pasados días 25, 26 y 27 de julio.

1. El carisma: León Benavente

En 2013 nos entregaron un álbum homónimo que se coló entre lo mejor del año de manera unánime y, ver cómo funcionaban estas canciones en directo era uno de los primeros objetivos del festival. Con Abraham Boba al frente (curioso frontman detrás del teclado), León Benavente despejaron todas las dudas al competir en cierto tramo de su concierto con The Hives y mantener la expectación y el público entregado a cada una de sus canciones. Sus temas son ya, en muchos casos, auténticos himnos, gracias a unas letras con gran carga social y a una música fruto del talento de sus componentes (recordemos que ninguno de los cuatro es precisamente un novato en esto). La guinda la pone su líder, un carismático cantante que consigue poner en ebullición al público con los que canta cada una de sus piezas. Ánimo Valiente Avanzan las negociaciones suenan espectaculares en directo, pero la palma se la lleva la magnífica Ser brigada, con su estribillo instrumental, su fascinante desarrollo musical y su apabullante fraseo narrativo, regalándonos el primer momento imprescindible del festival.

2. La energía: The Hives

Crónica Low Festival 2014 2

El que a la postre se convertiría en uno de los mejores conciertos del festival fue el protagonizado en la noche del viernes por The Hives. Ser uno de los cabezas de cartel de este año es ya de por sí una credencial, pero es que la banda sueca tiene uno de los directos más incendiarios del panorama actual y sus shows son siempre garantía de éxito, diversión y descarga adrenalínica. Solo con el explosivo arranque a cargo de Come On!, la energía del quinteto fluyó entre el público, contagiando a las miles de personas congregadas allí, en un derroche de actitud y frenético ritmo. El vestuario, la iluminación, la escenografía… nada está ahí al azar y cada pieza es imprescindible para acompañar al quinteto y su infalible líder Pelle Almqvist oficiar de gran maestro de ceremonias, interactuando con el público continuamente y haciéndoles partícipes del show en cada momento. Anda sobrado de simpatía y tablas, cosa que aprovecha en beneficio de su banda y de dar un plus a unas canciones que, si bien no suponen un gran adelanto a nivel musical, son tremendamente efectivas para festivales como este. El broche final con Hate To Say I Told You So, corroboró el acierto del Low al apostar por The Hives. Diversión en estado puro.

3. La apoteosis: Vetusta Morla

Poco podemos decir a estas alturas de Vetusta Morla y sus directos. Quizás estamos ante la banda española más importante de los últimos años y, cada uno de los conciertos que nos ofrecen es una muestra más de esto. Sea cual sea el formato, el recinto (hace solo dos meses que lo comprobamos en una sala como La Riviera), el repertorio o la ciudad que visiten, lo que los chicos de Tres Cantos ofrecen cada día es sinónimo de éxito, de excitación y de calidad. Están a la cabeza de la primera división musical de nuestro país y nunca defraudan, a pesar de tener detractores (como cualquier banda de éxito ha tenido a lo largo de la historia). Como decíamos, un concierto de Vetusta Morla funciona siempre y en un multitudinario festival como este no podría ser menos. Un show sin fisuras, imponente, exquisitamente trabajado y cuidado al detalle, incontestable, épico. La apoteosis llegó con Pucho y los suyos y, con temas como Valiente o Los días raros (en este caso sí que resulta complicado destacar alguna canción por encima de otra, sobre todo con las de sus dos primeros discos), el karaoke colectivo se adueñó del escenario principal del Low Festival.

4. La apuesta segura: Xoel López

A veces los horarios de los festivales no son demasiado halagüeños para algunos artistas, sobre todo cuando su actuación tiene lugar por la tarde, donde el público aún no es demasiado abundante y el calor hace difícil el aguante bajo el sol. Pero no podemos dudar que los conciertos que suceden a plena luz del día tienen un encanto diferente, algo de lo que los shows nocturnos carecen. Es en estos casos en los que la banda en cuestión debe dar lo mejor de sí de manera más desnuda, sin sustentar su espectáculo en efectivos juegos de iluminación. Así afrontó Xoel López su actuación el sábado, con el aval que da su experiencia, su saber hacer y, sobre todo, sus canciones, las que le han llevado a recorrer medio mundo y que con Atlántico ha supuesto la reválida necesaria para un compositor que siempre ha ido a contracorriente, pasando por diferentes etapas creativas y siendo permanentemente fiel a sí mismo. La honestidad del bueno de Xoel se hizo patente a lo largo de todo el setlist de su concierto, ya que se centró en lo que él es ahora, evitando caer en auto homenajes que, no podemos dudarlo, habrían funcionado de manera excelente (Que no seguirá siendo un himno eternamente, pero no necesitó recurrir a ella). Así, rodeado de un excelente elenco de músicos, donde destaca la indispensable Lola García Garrido, el gallego acometió una decena de temas que han calado en sus seguidores y en los que se percibe el extraordinario cariño que se les tiene, como a Buenos Aires, Caballero o la maravillosa Tierra. Sabíamos lo que nos encontraríamos, apostamos por Xoel y no fallamos.

5. El espectáculo integral: Massive Attack

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Si la segunda jornada del Low Festival colgó el cartel de “no hay billetes”, congregando a 25.000 personas, gran parte de culpa la tuvieron Massive Attack. La banda de Bristol ofreció un auténtico espectáculo que va más allá de la música. La multitudinaria convocatoria fue especialmente respetuosa con lo que los músicos iban ofreciendo, dotando al recinto en ocasiones, de un silencio pocas veces visto en eventos de este calibre. La ocasión lo merecía, Corizonas fueron obligados a terminar antes y Second tuvieron que retrasar su actuación, para que, según la organización, ningún otro sonido o iluminación interfiriera en un concierto cuidado hasta el más mínimo detalle y planteado de una manera integral, casi como una performance o un show audiovisual. La hipnótica música de Massive Attack estuvo acompañada en todo momento por una estudiada iluminación y un importante peso social, removiendo la conciencia de los espectadores mediante un continuo “bombardeo” de datos, cifras, frases o imágenes de gran calado, con incesantes críticas a las multinacionales, a la clase política, la industria farmacéutica, el conflicto entre palestinos e israelíes, la guerra de Irak… De manera algo oscura, narcótica y desconcertante, asistimos a una experiencia sensorial en la que la historia que se cuenta va calando en los que allí nos encontramos, mientras nosotros mismos nos dejamos llevar a través de su estructura sónica y visual.

6. La sobriedad: Editors

Quizás su directo resultara algo insulso, sin grandes sobresaltos, con más sobriedad que emoción, pero lo cierto es que Editors dejó algo indiferente a los lowers de este año. Quizás sea por el escaso calado de su último álbum The Weight Of Your Love (gran parte del setlist se conforma con temas extraídos de él) pero, a pesar de contar con ciertos momentos reseñables, el concierto de la banda británica no resultó todo lo espectacular que cabría esperar. Aun así, con temas como A Ton Of Love, Papillon o Munich y el incesante esfuerzo de su vocalista Tom Smith, Editors se dejaron querer y mantuvieron cierta expectación a lo largo de su concierto. La ejecución de los temas, eso sí, fue más que correcta, resultó brillante, pero la épica que pretenden resulta en ocasiones demasiado manida y forzada.La respuesta del público fue, de primeras, bastante buena, pero la expectación se fue diluyendo debido a un repertorio algo plano, salvo algunas honrosas excepciones como las que hemos nombrado anteriormente. Lo dicho, superaron el corte, pero no consiguieron nota.

7. La sorpresa: MØ

Una joven y aún poco conocida (al menos en nuestro país) cantante danesa se subió a las tablas del escenario principal en la noche del sábado, tras los pesos pesados de la jornada y, el descubrimiento por parte de muchos no pudo ser más satisfactorio. Sin duda alguna MØ ha sido la mejor y más grande sorpresa del festival, mientras se va convirtiendo sin pausa en una de las revelaciones de la temporada, gracias a temas como Don’t Wanna Dance, quizás la canción más conocida hasta ahora de la artista. A la escandinava le sobra actitud y se muestra aguerrida enfrentándose a un numeroso público que asiste con gran interés a ver de qué manera el electro-pop de su disco debut No Mythologies to Follow toma forma de mano de su creadora. Hiperactiva y enérgica, Karen Marie Ørsted (así se llama), no cesa de empujar a los allí presentes, ayudada de sus, en ocasiones, imposibles bailes y coreografías y arropada por una banda verdaderamente solvente. MØ derrocha personalidad, como se puede desprender de su excelente versión de Say You’ll Be There, tema original de las Spice Girls. Quién podría imaginar que algo así sonaría en uno de los festivales indies por excelencia.

8. La confirmación: Izal

Los conciertos de Izal están repletos de intensidad sonora, sus temas están muy trabajados y pensados para esto, con sus estribillos coreables, sus continuos cambios de ritmo

Ya no son ninguna sorpresa, son una realidad y en Benidorm no hicieron más que constatar este hecho. Izal ha sido la banda española que más rápido ha crecido en los últimos años, pasando en poco tiempo de tocar en pequeñas salas a subirse en hora punta a los escenarios principales de la mayoría de festivales de España. Para refrendar que son una de las formaciones de moda, no hacía falta nada más que observar la cantidad de camisetas del grupo que se dejaban ver a lo largo del día por la Ciudad Deportiva Guillermo Amor. En este aspecto no llegan aún a la altura de Love of Lesbian y su merchandising de John Boy, pero hubo una curiosa dualidad durante todo el día, ya que ambas bandas coincidían en la misma jornada. Los conciertos de Izal están repletos de intensidad sonora, sus temas están muy trabajados y pensados para esto, con sus estribillos coreables, sus continuos cambios de ritmo, sus subidas y bajadas… Que triunfaran entre el público más joven era cuestión de tiempo, ya que tienen todos los ingredientes necesarios para hacerlo. Así, temas como Asuntos delicados, Pánico práctico, Qué bien o La mujer de verde resultan idóneos para mantener la tensión a lo largo de toda la actuación. Mikel y los suyos confirman que son una de las bandas importantes de la actualidad y su legión de seguidores no para de crecer. Gran noticia para la música hecha en nuestro país.

9. La decepción: Kaiser Chiefs

Es una lástima que una banda consagrada como Kaiser Chiefs, que era uno de los principales reclamos del cartel del Low de este año, cuyos temas están más que pensados para eventos festivos como este y con una colección de singles que funcionarían sin discusión en cualquier directo multitudinario, deje un sabor agridulce a muchas de las miles de personas que abarrotaban el recinto a la hora programada. Por las canciones no fue, pues contar con un repertorio con hits como Na Na Na Na Naaa, Never Miss A Beat o Ruby no está al alcance de cualquiera y sería sinónimo de éxito en el mayor número de los casos. Por otro lado, la actitud de Ricky Wilson y los suyos es siempre positiva, enérgica y contagiosa. El problema fue otro, un sonido verdaderamente pobre para lo que una banda así y sus seguidores se merecen, con el volumen demasiado bajo y mal ajustado, convirtió este esperado concierto en una suerte de reunión de amigos en la que el público, a medida que pasaban los minutos, se iba desenganchando, perdiendo el interés y centrándose más en acudir a la barra a repostar, charlar con sus acompañantes, etc. Solo cuando se intuía que alguna de las canciones más conocidas tomaban forma, se despertaba algo de entusiasmo entre la multitud. Grupos como Kaiser Chiefs no deberían permitirse errores técnicos de este calibre, ya que aunque la ejecución sea la correcta, a los que asistimos a presenciar el concierto no nos llegará como es debido y la sensación y el resultado final serán bastante decepcionantes.

10. El fin de fiesta: Love of Lesbian

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Los que sí estuvieron a la altura, una vez más, fueron Love of Lesbian, que volvieron un año después para triunfar de nuevo, esta vez presentando su nuevo espectáculo pensado para los festivales de esta temporada, El poder de la tijera. En él, utilizando los temas más festivos de la banda, se da rienda suelta a toda la energía y diversión que conlleva la faceta más desenfadada de los catalanes. De esta manera, dejando a un lado la vena más emocional y trascendental de las composiciones de Santi Balmes, el quinteto acometió temas como Pizzigatos, las nuevas Mal español y Manifiesto delirista, Me amo, Algunas plantas… Terminando, como ya es costumbre desde que en 2012 vio la luz La noche eterna. Los días no vividos, con la adictiva Toros en la Wii (Fantástico). El humor y la ironía de Love of Lesbian supusieron un gran fin de fiesta, el colofón que el Low Festival se merecía, con miles de personas coreando al unísono las canciones de los barceloneses, convertidas ya en himnos generacionales y en piezas imprescindibles de cualquier festival que se precie.

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