Jorge Drexler – Bailar en la cueva. Moviéndonos al ritmo del universo

Jorge Drexler – Bailar en la cueva. Moviéndonos al ritmo del universo
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Jorge Drexler – Bailar en la cueva. Moviéndonos al ritmo del universo

Jorge Drexler

Bailar en la cueva

Discográfica:

Warner Music

Año:

2014

7.5

· 17 Julio, 2014

La evolución de Jorge Drexler es constante, desde que se diera a conocer en España con Vaivén, allá por 1996 y presentara sus temas en la mítica sala Libertad 8, en el madrileño barrio de Chueca. Poco tienen que ver sus composiciones más actuales con aquellas con las que se mostró en sociedad un prometedor cantautor que vino de Montevideo con su guitarra al hombro. En realidad la esencia de su autor permanece imperturbable, pero las formas son bien distintas.

Después de llegarle el éxito de una manera más global gracias a los maravillosos Eco (2004) y 12 de segundos de oscuridad (2006) y su merecido Oscar por Al otro lado del río (2005), las intenciones más íntimas de la música de Drexler han ido de la mano de la temática filosófica o científica que suele incluir en sus canciones. Así, el culmen de la experimentación sonora llegó a finales de 2012, con el proyecto n, basado en la creación de temas interactivos para aplicaciones de dispositivos móviles.

Crítica - Jorge Drexler - Bailar en la cueva

Este año, el artista uruguayo ha querido dar un paso más y coquetear con la música de baile. Lo cierto es que Bailar en la cueva es más que un mero flirteo con un estilo musical diferente, es la conjunción perfecta entre dicho mundo y la poesía y sensibilidad de la que Jorge siempre ha hecho gala. Se trata de unir varias piezas, como el propio baile, el folclore latinoamericano, el pensamiento más profundo, la lírica… sin que ninguna de ellas chirríe, haciéndolas girar como engranajes (valga la apropiación de la letra del propio músico). Quien conozca la carrera de Drexler, entenderá esto como una nueva vía en ese camino en el que la emoción y las letras perfectamente estructuradas dan forma a universos propios y ajenos.

La tarjeta de presentación del álbum, en forma de videoclip, fue Universos paralelos y perfectamente podríamos entenderlo como una declaración de intenciones, tanto por la letra de la canción, como por las imágenes que lo acompañan, con una curiosa coreografía a cargo del cantante y de David Trueba, Javier Limón y Toni Garrido.

Bailar en la cueva es un trabajo sin grandes altibajos, donde cada tema forma parte de un todo al que da sentido y equilibrio. De esta manera, podemos encontrar piezas tan diferentes como Bolivia (con Caetano Veloso como colaboración de lujo), Data data, Todo cae (uno de los pocos momentos en los que nos reencontramos con el Jorge Drexler más clásico), o La noche no es una ciencia, por nombrar solo algunas, que encajan entre sí y se complementan. Variedad y coherencia, sin que nada parezca fruto del azar o el capricho, con unos arreglos fantásticamente planteados y ejecutados, ampliando el espectro de su autor y suponiendo una apertura de horizontes al que lo escucha. Así es el último disco de este “arquitecto de la música”, quizá no sea su mejor álbum hasta la fecha, pero supone un paso más en su continua búsqueda. Por eso es una obra necesaria.

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