Decálogo de un melómano: ¿Por qué ver en directo a The Rolling Stones?

Decálogo de un melómano: ¿Por qué ver en directo a The Rolling Stones?
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Decálogo de un melómano: ¿Por qué ver en directo a The Rolling Stones?

Por · 7 Julio, 2014
Decálogo de un melómano: ¿Por qué ver en directo a The Rolling Stones?

El sábado se cumplían exactamente 45 años del show que The Rolling Stones ofrecían en el Hyde Park de Londres, un concierto gratuito que, a la postre, se convertiría en uno de los hitos en la carrera del mítico grupo británico, ya que, según los datos manejados en la época, se congregaron allí entre 250.000 y 500.000 personas. El show se celebró solo dos días después de la trágica muerte de su guitarrista fundador Brian Jones y supuso el debut de su sustituto, Mick Taylor.

Aquella noche, acometieron el siguiente setlist, incluyendo un sentido y obligado homenaje a Jones en forma de poema (Adonais, de Percey Bysshe Shelley). Gran parte de estas canciones siguen siendo imprescindibles en los directos que la banda ofrece en la actualidad.

Setlist The Rolling Stones (Hyde Park, 5 de julio de 1969):

1. I’m Yours and I’m Hers
2. Jumpin’ Jack Flash
3. Mercy Mercy
4. Down Home Girl
5. Stray Cat Blues
6. No Expectations
7. I’m Free 
8. Love in Vain
9. (I Can’t Get No) Satisfaction
10. Honky Tonk Women
11. Midnight Rambler
12. Street Fighting Man
13. Sympathy for the Devil 

Aprovechando la efeméride y la reciente visita a Madrid de Sus Satánicas Majestades, hace dos semanas, intentamos hacer una crónica en primera persona de lo que aconteció el 25 de junio en el Santiago Bernabéu, dando las razones por las que, después de tantísimos años de carrera y siendo ya septuagenarios, todavía un concierto de los Stones sigue siendo algo obligado para cualquier amante de la música. Estos son los motivos que, después del espectacular concierto del Bernabéu y sin miedo a caer en inevitables tópicos, creemos suficientes como para disfrutar al menos una vez en la vida de un directo de la mítica banda.

Sentir que formas parte de la historia.

Quizás esta sea la sensación que más tuvimos los que acudimos al Bernabéu hace dos semanas. Los Rolling Stones son la banda de Rock más importante de la historia, eso está fuera de duda. Por eso, cuanto más pasan los años, menos oportunidades tenemos de disfrutarles en directo, de ahí que en esta gira las entradas hayan volado el mismo día que se pusieron a la venta, colapsando servidores y desatando una verdadera fiebre entre sus seguidores, a pesar de los elevados precios de las localidades. Hay que verles al menos una vez, si no, te arrepentirás eternamente.

Tener la certeza de estar en el momento y el lugar adecuado.

Algún día se lo contaremos a nuestros nietos, porque quizás este haya sido el último concierto de Mick, Keith, Ron y Charlie en nuestro país. Su extensísima carrera y que entre los cuatro suman la friolera de 280 años, parecen motivo más que suficiente para que su despedida de los escenarios esté cada vez más cerca. No hay nada oficial con respecto a esto, pero todos estamos de acuerdo en que probablemente tendremos muy pocas oportunidades de volver a verles sobre un escenario. Asistimos a su concierto con una mezcla de melancolía y orgullo de pertenencia.

Formar parte de una especie de “religión”.

Del mismo modo que el día en el que tu equipo de fútbol juega un partido importante, la mañana del concierto (y los días previos) te levantas y todo se centra en lo que ocurrirá por la noche. Coges la camiseta con el logo creado por John Pascher (no fue Andy Warhol el artífice, como se creyó durante mucho tiempo) y te la pones, orgulloso. Los nervios crecen según avanzan las horas y, ya por la tarde, en las inmediaciones del estadio, te das cuenta de que perteneces a algo que va más allá de la música. En un concierto de los Rolling Stones se juntan varias generaciones, llevando con orgullo el merchandising de la banda. Quizás no haya en el mundo acto musical con tanta cantidad de camisetas del grupo como en este caso. Lo que decíamos, lo más parecido al sentimiento de pertenencia a un equipo de fútbol o a una religión. Formas parte de algo que muestras con satisfacción y esto se hace patente una vez más cuando el delirio adquiere protagonismo al sonar los primeros acordes de Jumpin’ Jack Flash.

Crónica - The Rolling Stones, Madrid - Keith Richards

El verdadero rock de estadio es este.

U2, Coldplay, Muse… Actualmente hay numerosas bandas que explotan como nadie las posibilidades que ofrecen los conciertos de rock en recintos de gran aforo. Shows que, con el protagonismo principal de las canciones, se convierten en espectáculos mucho más completos, atendiendo a la escenografía, la iluminación, etc. En muchos casos, los trabajados y asombrosos efectos restan protagonismo a lo realmente importante, la propia música. En este caso, lo ideal es volver a los orígenes del auténtico rock de estadio. Los Rolling Stones también cuentan con un presupuesto suficiente como para acometer montajes grandiosos, pero resulta algo paradójico que en esta última gira se esté viendo uno de los espectáculos más “austeros” que se les recuerdan. En esta gira 14 On Fire, la esencia de las legendarias canciones que suenan cada noche, no se deja camuflar por efectos especiales superficiales. Está claro, tenemos lo que queremos. I know, it’s only Rock ‘n Roll (but I like it).

Canciones que escuchaban tus padres (o abuelos) y se hacen realidad ante tus ojos.

Y a eso es a lo que acudimos, a escuchar y ver ante nuestros ojos, composiciones que son ya parte de la historia de la música de nuestro tiempo, canciones que, de un modo u otro, hemos tenido presentes desde que nacimos. Algo recorre tu cuerpo cuando, en primera persona, presencias a sus creadores interpretar (I Can`t Get No) Satisfaction, Angie, You Can’t Always Get What You Want, Start Me Up… Por decir solo algunas canciones por las que debemos sentirnos obligados a asistir a uno de sus conciertos. Momentos irrepetibles, auténticas obras de arte que perdurarán eternamente. Es en esos momentos, cuando nos sentimos privilegiados y nos evadimos creyendo que los Stones tocan solo para nosotros.

Los riffs de Keith Richards.

Richards es único, es una leyenda y uno de los mejores guitarristas de la historia, pero no solo por técnica, también por actitud. El Rock, en esencia es más de esto que de aquello. ¿Cuántos guitarristas han aprendido a tocar el instrumento con sus solos?, ¿cuántos han copiado su pose y su manera de interpretar? Quizás hoy no tenga la energía que tenía cuando era más joven, pero él solo es capaz de llenar el escenario cuando se cuelga la Telecaster y acomete cualquiera de los riffs que le pertenecen. El de Satisfaction, en sí mismo ya merece el precio de la entrada. Quizás sea el más famoso de la historia, sencillez y efectividad al servicio de la historia. Y a Keith se le ocurrió en sueños. Un genio.

La interpretación de Mick Jagger.

Sin que sea necesario destacar a nivel vocal ninguno de los temas que Jagger canta cada noche, la manera de interpretar cada uno de ellos es puro espectáculo. Lleva más de 50 años actuando de la misma manera, con sus infinitos movimientos de cadera y brazos, sus interminables carreras por el escenario, su aura de estrella en cada gesto… La definición de frontman es suya, todo lo que ha venido después en la historia, le pertenece. Mick es único e irrepetible, quien ha tenido la suerte de presenciarlo en directo, lo sabe.

Concierto The Rolling Stones Santiago Bernabeu, Madrid

Creer que tienen un pacto con el diablo.

Volvemos a reincidir en este hecho, pero es que resulta verdaderamente asombroso observar cómo tras casi dos horas de concierto, en una larga gira con actuaciones cada tres días, unos músicos de 70 años se comportan como veinteañeros, saltando, corriendo, arrodillándose en el suelo, sin desfallecer un solo segundo. No deja de sorprender a los allí presentes, que estos cuatro abuelos (Mick Jagger es ya bisabuelo), después de la vida tan “castigada” que han llevado, sigan demostrándonos que están en plena forma. Quizás sea por haber sobrevivido a tantas situaciones, quizás estén de vuelta (o por encima) de todo, quizás hayan pactado con el diablo, pero lo cierto es que no dejamos de preguntarnos cuál es su secreto, ¿de dónde han salido estos tíos? Y, de alguna manera, envidiar su estilo de vida y seguir queriendo ser como ellos cuando seamos mayores.

Presenciar momentos musicales mágicos

Además de todo lo descrito anteriormente, un concierto de los Rolling Stones está plagado de momentos irrepetibles a nivel musical. Instantes plagados de magia en los que el tiempo parece detenerse. En Madrid pudimos presenciar algunos de ellos, empezando por la acertada interpretación del Like A Rolling Stone de Bob Dylan. Una de las mejores canciones de la historia, uno de los temas por excelencia del genio de Minnesota, interpretado por la banda más importante de todos los tiempos. Se juntan los astros y nos regalan esto. La canción además fue incluida en el setlist gracias a los votos de los fans, así que, en cierto modo nos sentimos partícipes de ello. Gimme Shelter es también uno de los mejores temas de la carrera de los británicos, pero lo que la corista del grupo, Lisa Fisher, nos ofreció fue apoteósico. Su maravillosa voz, capaz de inundar el enorme estadio, estremeció a los allí presentes, dejando un poso de emoción en cada uno de nosotros. Terminamos con la fantástica You Can`t Always Get What You Want y su precioso arranque a cargo del coro de la Orquesta de la Comunidad de Madrid.

La colaboración de Mick Taylor

The Rolling Stones en la actualidad lo forman Jagger, Richards, Watts y Wood, pero antes de la llegada de este último en 1975, hubo en nómina otros dos guitarristas, el fallecido Brian Jones y Mick Taylor. El hecho de que este último aparezca en el escenario para colaborar en algunos temas, demuestra que la banda tiene historia y está en deuda con ella. Su personal manera de tocar las seis cuerdas en Midnight Rambler, contagia a sus ex compañeros y estos vuelven a golpearnos una vez más desde el escenario. Todo un reconocimiento al guitarrista de los Rolling Stones durante la época más creativa de la banda (1969-1975).

Puede que todo esto no sea suficiente para recomendar un concierto de Sus Satánicas Majestades, ya que todo se resume en sensaciones y, cada uno tiene las suyas de manera individual, pero en nuestro caso, la noche del 25 de junio de 2014, no se nos olvidará jamás. Sentimos que estuvimos donde había que estar ese día y no dejamos de sentirnos afortunados por este hecho.

Crónica - The Rolling Stones, Santiago Bernabeu, Madrid. Setlist

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