Orange Is The New Black: más en forma que nunca

Orange Is The New Black: más en forma que nunca
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Orange Is The New Black: más en forma que nunca

Por · 18 Junio, 2014
Orange Is The New Black: más en forma que nunca

Netflix se ha consolidado tanto como plataforma de VOD como productora de grandes series. Resucitando Arrested Development se ganó el cariño de los fans más acérrimos de la comedia. Creando House of Cards demostró que saben hacer las cosas muy bien. Mientras que Orange is the New Black es su apuesta más arriesgada, que recoge un poco de ambas: una gran horda de fans y una superproducción muy bien cuidada.

Orange is the New Black (emitida en España por Canal+) consigue una de las cosas más difíciles de conseguir: mantener el balance entre el drama y la comedia. Las desgracias de Piper y el resto de presas están envueltas por una vis cómica muy particular: desde el humor negro al sarcasmo pasando por la comedia de enredos. Sin embargo, lo más peculiar de la serie es la crítica social. La cárcel representa un mapa de Estados Unidos a una escala muy reducida: todos los colectivos quedan perfectamente presentados, pero por encima de todo criticados; segregación por razas, corrupción policial, malversación de fondos, homofobia, racismo, ultrafanatismos, el sueño americano… OITNB no pretende vender una sociedad idílica, sino una de las más reales en televisión: mujeres reales con problemas reales.

A pesar de toda esta crítica social, no hay que olvidar que la trama principal de la primera temporada fue el triángulo amoroso Alex-Piper-Larry. Piper era la absoluta protagonista de la serie, era el personaje a través del cual íbamos a conocer las reglas carcelarias. Un personaje casi-pluscuamperfecto al que vemos cómo se le desmorona su sueño americano. La serie tenía mucho más que contar que esta oda al reencuentro del amor verdadero, por lo que esta temporada se ha atrevido a eliminar el triángulo amoroso y darnos a conocer al resto de personajes.

Atención, SPOILERS de la 2ª temporada.

La traición

Ir a favor o en contra de Alex, he ahí el dilema. La relación amor-odio entre Alex y Piper nos ha regalado momentazos casi culebronescos. El ni contigo ni sin ti estaba llegando a un punto que no se podía estirar más, por lo que es de aplaudir la decisión de contar con Alex durante solo 4 capítulos. Piper ha aprendido por enésima vez que no debe fiarse de Alex, la ex-traficante ha vuelto a traicionarla, ha vuelto a mentirle y Piper ha vuelto a caer. Si quedaba poco de la Piper dulce e inocente, con esta última traición vuelve a mostrar su lado más impasible. Ya no se deja amedrentar por nadie, ahora es ella el motivo por el que esconderse. Esta traición la ha devuelto a la realidad, a darse cuenta de dónde está y ver que las amistades no son tales ahí dentro. Pese a que Alex tenga un motivo -se ha dado a entender que así es- ha servido para que Piper evolucione de una forma muy impactante, ya no queda nada de la Chapman que se dedicaba a vender jabones. Una evolución que no hubiera sido creíble sin el gran trabajo interpretativo de Taylor Schilling. 

Crítica, Orange Is The New Black Poster

Hay vida más allá del amor

Orange is the new black ha demostrado ser una serie coral muy sólida. Cualquiera de sus personajes sería capaz de protagonizar su propio spin-off, todos poseen una profundidad y una fortaleza muy poco vista. La serie empezó como una adaptación de un libro homónimo y la segunda temporada empieza donde acaba el libro, por lo que a partir de ahora los guionistas poseen total libertad creativa para desarrollar la serie. Nunca fue una adaptación fiel, muchos de los personajes son exclusivos de la serie y muchos otros han sufrido adaptaciones severas, aunque lo que más llama la atención es que el personaje de Alex no está en la cárcel del libro.

Los personajes esconden muchos más secretos de lo que aparentan y los guionistas han sabido aprovechar maravillosamente esa ventaja

La novela sí profundiza en la personalidad de los personajes secundarios -que no en la vida previa- y, ya explotada la historia de amor, la serie debía aprender del libro y una vez más lo ha superado. Ninguno de los flashbacks dejan indiferente, OITNB juega con la narrativa para engañar y finalmente sorprender al espectador. Los personajes esconden muchos más secretos de lo que aparentan y los guionistas han sabido aprovechar maravillosamente esa ventaja. La historia de Morello no hubiera sido tan impactante sin esa alternación de la narración, sin esa pequeña fuga o sin esa empatía previa que nos han creado con el personaje.

La cárcel se ha convertido en un campo de batalla, diferentes líderes representando los diferentes grupos raciales lucharán por el poder. El conformismo del que estaban acostumbradas se ha terminado, con la introducción del personaje de Vee la guerra queda declarada. Lichfield se ha convertido en la gran mafia que se estaba labrando en la primera temporada, aunque con líderes diferentes. La ambición de los capos de los grupos raciales arrastra al resto de presas a una guerra sobre liderazgo y privilegios.

En resumen: con solo media temporada, OITNB ha demostrado una madurez y una evolución muy necesaria para aguantar el ritmo. Ha sabido racionar sus puntos clave: ha parado a tiempo la historia de amor y ha sabido profundizar en sus personajes más interesantes. Historias como la Morello o Poussey han reforzado la profundidad de la serie y, sobre todo, ha demostrado que se puede sustentar sin su protagonista. Con un humor tratado como nunca y un drama más que argumentado, Orange is the New Black sigue en muy buena forma.

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