La Caja B: nadie advierte que el telediario daña seriamente la salud

La Caja B: nadie advierte que el telediario daña seriamente la salud
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La Caja B: nadie advierte que el telediario daña seriamente la salud

Por · 13 Junio, 2014
La Caja B: nadie advierte que el telediario daña seriamente la salud

Cinco minutos de TV, telediario de la noche, tiempo suficiente para volver a sentir “La Nausea”. Está muy presente estos días, por el panorama de este país nuestro que estamos convirtiendo en ponzoña. No solo da ganas de vomitar, también llena de vergüenza supina y un toque de rabia, que se diluye en ganas de llorar.

Éstas no llegan siempre, depende la magnitud de la atrocidad que la provoca y de la intensidad de la rabia. Somos muchos los que padecemos La Nausea a diario, lo que empieza a formalizar un brote de epidemia; pero parece que a nadie le interesa nuestra salud. Hay muchos motivos diarios por los que La Nausea nos puede asaltar. Un ejemplo claro  es la huelga de taxistas. Cualquier colectivo o persona puede y debe ejercer su derecho a la huelga como medio de defensa de su trabajo, por supuesto. Pero la huelga es una herramienta muy antigua que también estamos transformando en ponzoña. No se libra nada. Allí estaban esas imágenes de taxistas embravecidos, llenos de ira, destrozando, descargando la rabia de años en el taxi de un compañero que no quiso ejercer su derecho a la huelga. ¡Destrozando el medio de trabajo de uno de sus compañeros! Allí vino esa sensación… ¿Cómo puede ser? ¿Solo me parece a mí de locos? ¿Cómo puede defender alguien su trabajo arruinando el de otro?

Esa España carente de empatía alguna, esa que no dialoga, que no se pone en la piel del otro nunca, esa de violencia fácil y recurrente. La España de La nausea

Nunca es lícito que se pisotee la libertad de alguien en nombre de la libertad, es incoherente, irracional y recuerda al famoso experimento de los primates, la manguera y la escalera. El apaleo, el linchamiento y la violencia no pueden justificarse como principal recurso para convencer a un individuo de que ha de cambiar su rumbo por el bien común. Esa España carente de empatía alguna, esa que no dialoga, que no se pone en la piel del otro nunca, esa de violencia fácil y recurrente. La España de La nausea

La huelga fue a nivel europeo, ya que el colectivo se siente amenazado, después de que Bruselas no pusiera objeción a las nuevas aplicaciones telefónicas para compartir coche. Aplicaciones (Uber o Blablacar) que surgen de esta “maravillosa” crisis en las que el ingenio se agudiza, sobre todo como medida de ahorro. Dejamos al lector la tarea de investigar estas dos plataformas, verán que los servicios de ambas son ligeramente distintos.

Uber ha señalado que cumplirá con las normativas vigentes, pero considera que al tratarse de “innovaciones empresariales” se deben encontrar soluciones que supongan una apertura a modelos de negocio que se centren en el usuario. Como en todos los negocios ¿no? La clave está en el usuario, en cautivarlo, en distinguirse y ofrecer un servicio tan bueno que el cliente no lo quiera cambiar por ningún otro. La clave está en luchar contra el ayuntamiento pertinente para que no asfixie al colectivo con tanta pretensión recaudatoria a costa de su trabajo, no en joderle el coche a tu compañero. Es tiempo de invertir la energía en renovarse, no en luchas internas. Es el momento ya de dejar de quejarse y tomar decisiones de manera consecuente.

Veremos si la epidemia de Nausea no nos deja indolentes a todos.

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