The Black Keys: su carrera en 5 momentos clave

The Black Keys: su carrera en 5 momentos clave
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The Black Keys: su carrera en 5 momentos clave

Por · 14 Mayo, 2014
The Black Keys: su carrera en 5 momentos clave

Hoy día, al hablar de The Black Keys, inevitablemente pensamos en una banda de rock multitudinaria, de esas que llamamos “de estadio” y que, con sus trabajos, tienen el reconocimiento casi unánime de crítica y público…

Al menos hasta ahora, ya que Turn Blue, su octavo álbum de estudio, publicado ayer mismo, sí parece estar dividiendo las opiniones, entre los que creen que su pequeño giro estilístico es un avance y signo de evolución y los que opinan que han perdido su esencia a favor de “lo comercial”. Sea como fuere, a continuación recorremos la carrera del dúo formado por Dan Auerbach y Patrick Carney, resumida en cinco momentos clave marcados por los cambios de sonido.

2002. El debut.

Grabado en el sótano de Carney, The Big Come Up, es el primer larga duración de la banda de Akron (Ohio). En él se encuentran las primeras trazas de lo que luego serán las señas de identidad de The Black Keys, un blues-rock sudoroso de tintes clásicos, aunque aún no tendría la potencia (sobre todo en lo que a la batería se refiere) que más tarde inundaría sus trabajos. Las comparaciones con The White Stripes (mismo formato, mismo tipo de música) comenzaron a ser constantes desde ese momento, pero eso no restó ni un ápice del mérito de Dan y Patrick que, con este disco sentaron las bases de lo que años más tarde les elevaría a los altares musicales de medio mundo.

2004. La identidad.

Tras The Big Come Up y Thickfreakness (2003), Carney y Auerbach no habían obtenido aún el reconocimiento esperado, pudiéndose considerar todavía un grupo de culto, muy underground. A pesar de eso, mantuvieron las ideas fijas de cara a la grabación y publicación de su tercera referencia discográfica en otros tantos años. Rubber Factory es puro blues-rock de aire clásico, casi añejo, donde el sonido garajero se va depurando poco a poco y las referencias a la tradición norteamericana se van haciendo más patentes. Sin duda, el mejor disco de The Black Keys de toda su etapa pre-éxito mundial.

 2010. La consagración.

Este sería el año de la confirmación de The Black Keys como una bandas de referencia. Se publica Brothers (después de ver la luz en 2006 Magic Potion y en 2008 Attack And Release), el que probablemente sea el mejor disco del dúo hasta la fecha. Este trabajo simboliza el equilibrio perfecto entre la autenticidad del sonido que habían venido depurando en sus álbumes anteriores y la universalización del mismo, creando perfectas melodías y canciones al alcance de todos. Everlasting Light, Next Girl, Tighten Up… son los tres primeros cortes, solo por eso merece la pena escuchar Brothers con entusiasmo, pero es que la intensidad, la calidad y exquisitez no se pierde en ninguno de los 12 temas restantes. The Black Keys en estado puro. Una auténtica obra maestra.

 2011. El fenómeno de masas.

Quizás sea por el famoso videoclip de Lonely Boy, que les convirtió en una banda universal a nivel mediático, pero lo cierto es que El Camino llevó a The Black Keys a la cima mundial de las bandas de rock, llenando estadios de todo el planeta, actuando ante miles de personas en los festivales más importantes y, por si fuera poco, manteniendo a la crítica satisfecha que, situó este disco como el mejor del año para multitud de medios. Pero no solo el single que hemos mencionado destacaba en este fantástico álbum, sino que en él nos encontramos con temas tan soberbios como Gold On The Ceiling o Little Black Submarines, por señalar solo dos. Un clásico de nuestro tiempo desde el mismo momento en que se puso en circulación.

 2014. La polémica.

Las expectativas estaban muy altas y, tarde o temprano, esto tenía que pasar. Las críticas  por haberse traicionado a sí mismos en pos de la comercialidad, las opiniones negativas por haber dado un giro en su sonido hacia algo más acorde con la industria de hoy en día, etc. Fever fue la canción elegida por el dúo de Akron para adelantar Turn Blue, su último álbum recién publicado y, desde el primer momento, suscitó multitud de comentarios de todo tipo. Su pegadizo riff de teclado, muy en la línea de los MGMT más auténticos, chocó desde el principio, pues a esto se sumaba la ausencia de las poderosas y personales guitarras de Auerbach, lo cual dejó a sus seguidores con algo de desconcierto por lo que contendría el álbum. Una vez escuchado Turn Blue al completo, las primeras sensaciones fueron algo tibias o, como se diría vulgarmente, “ni fu, ni fa”, pero lo cierto es que el disco gana con las escuchas. El sonido de la banda tiende a suavizarse, con cierta inclinación hacia el soul, dejando un poco de lado la suciedad de antaño. Quizás no sean tan inmediatos como nos habían acostumbrado últimamente, pero eso no tiene por qué ser algo negativo. El tiempo posicionará este álbum donde se merezca, porque puede que aún sea demasiado pronto para hacerlo.

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