Rosemary’s baby y otros remakes menos desastrosos

Rosemary’s baby y otros remakes menos desastrosos
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Rosemary’s baby y otros remakes menos desastrosos

Por · 14 Mayo, 2014
Rosemary’s baby y otros remakes menos desastrosos

La industria del cine comercial es bastante cíclica. Se empieza y se termina el año con las películas que compiten por los Óscar, en primavera alguna película se escapa de Cannes y el verano se lo comen los superhéroes y los taquillazos literarios. En medio, comedias románticas, animación infantil, películas de acción y algún drama. Aquí la industria televisiva es muy similar, cada temporada ofrece lo mismo: sitcoms con el cómico del momento, dramas cada vez más cortos, miniseries con actores de cine y, lo que nos ocupa hoy, remakes.

El remake es casi tan viejo como el cine. Las primeras superproducciones solían basarse en novelas clásicas, siendo Shakespeare o Dickens los autores más versionados. A partir de esta primera adaptación se fueron haciendo reinterpretaciones: guión con modificaciones, distinto reparto y equipo técnico y la ambientación y el estilo personal del director a cargo. Los remakes no son nada nuevo y si ahora notamos que hay más que antes es porque ahora se anuncian mejor.

Aunque suelen tener bastantes detractores, los remakes, sin embargo, cumplen una labor social encomiable: redescubren la obra en la que se han basado. De esta forma, tanto nuevas generaciones como cinéfilos de nivel básico conocerán el clásico que se habían perdido. Lo mismo ocurre cuando algún escritor o cineasta fallece, la excusa perfecta para ver la película que tenías pendiente. En contadas ocasiones la nueva obra supera a la original, es algo que sobre todo ocurre cuando el remake dista tanto de su origen que puede ser juzgado independientemente. El patrón común entre esta temporada seriéfila y la anterior son los remakes de películas de cine: readaptaciones a la pequeña pantalla que alargan y detallan la historia y sus personajes. Como todo, hay buenos y hay malos.

Rosemary’s baby (NBC – En emisión)

Rosemary’s baby o La semilla del diablo está siendo un auténtico despropósito. La NBC emite una miniserie divida en 4 capítulos sobre la reconocida obra de Polanski. Protagonizada y producida por Zoe Saldana, la miniserie genera carcajadas más que terror. Se trata de una adaptación contemporánea: tras un aborto, Zoe Saldana, junto con su marido, deciden cambiar de aires y mudarse a París. Allí ambos emprenderían una nueva vida que se verá ennegrecida por las maldiciones que les rodean. El principal error de Rosemary’s baby es que es pretenciosa, nada le favorece su aire telenovelesco ni sus detalles wannabegore. La calidad actoral también es bastante baja, es difícil empatizar con el elenco cuando todos parecen salidos de una serie de The CW. Con su efectismo y su calidad visual intenta tapar su flojo guión y su apático reparto, aunque sin éxito.

Fargo (FX – En emisión)

Fargo es el caso contrario. La película de los Coen cuenta la historia de Jerry Lundegaard (William H Macy en el film y Martin Freeman en la serie) un hombre reprimido y tímido, casado con la hija de un millonario decide contratar a dos delincuentes para que secuestren a su mujer y así crear un negocio con el dinero del rescate. Por supuesto, nada sale como esperaban. La serie y el film difieren en muchos aspectos, la atmósfera es la misma, pero con un contenido diferente. El primero de ellos es que los dos matones de la película se ven absorbidos por un único personaje en la serie interpretado por Billy Bob Thornton, con una grandísima actuación. La estructura de la serie está muy bien cuidada; los personajes poseen una mayor profundidad: conocemos más sobre ellos y se les ha atribuido historias secundarias que no hacen más que enriquecer la serie. El cuerpo de la película avanza lentamente en la serie, pero en ningún momento se hace molesto porque la serie sabe llenar minutos con entretenidísimas historias paralelas, además del toque de humor negro propio de los Coen.

Hannibal (NBC 2013 – En emisión)

Desde el primer momento ha sabido desvincularse tanto de las novelas que le preceden, como de las películas. La reinvención del Dr. Lecter y de todo lo que sucede a su alrededor ha sido un ejemplo digno de aplauso. Aun siendo muy fan de El silencio de los corderos (no puedo decir lo mismo de Dragon rojo y Hannibal), esta visión de Brian Fuller aporta otro escalofriante punto de vista. La serie posee una estructura sólida de procedimental con unos personajes muy potentes: Mads Mikkelsen, como ya os comentamos en su correspondiente crítica, brilla en cada segundo que aparece en pantalla. Esta adaptación nada tiene que envidiar a la obra original porque se ha desvinculado tanto, que puede llegar a considerarse una obra diferente que parte de un mismo argumento universal.

Bates Motel (A&E 2013 – En emisión)

Bates Motel es otra agradable sorpresa en cuanto a remakes se refiere. Es una precuela contemporánea de una de las obras maestras de Hitchcock, Psicosis. Con una atmósfera muy íntima, conocemos de cerca la relación de Norman Bates y su madre, una relación que no se cuenta en la película de Hitchcock. Por lo tanto, no se trata de un remake en sí, es una adaptación de los personajes (originalmente de la novela de Robert Bloch) que cuenta la historia previa a la película. Un reenfoque para un final que ya conocemos.

Con los remakes, el factor sorpresa deja de serlo tanto. Vemos una serie conociendo su mayor spoiler, sin embargo, esto deja de importarnos cuando se trata de una buena readaptación y disfrutamos el producto en sí. Las buenas readaptaciones suelen comportarse como productos independientes, cuya fuente original pasa a considerarse una inspiración. Los giros de guion y sobretodo la profundidad en los personajes aportan un valor añadido que consigue que el espectador deje de comparar y empiece a disfrutar.

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