In the flesh: menos zombies y más crítica social

In the flesh: menos zombies y más crítica social
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In the flesh: menos zombies y más crítica social

Por · 21 Mayo, 2014
In the flesh: menos zombies y más crítica social

Los formatos de series de canales británicos como la BBC son tan variados como inesperados. Generalmente se trata de temporadas muy cortas de tres hasta seis capítulos y su duración oscila entre 50 y 90 minutos. A muchas series les sienta bien este formato, les permite focalizarse en un caso muy concreto como si de un capítulo de una novela se tratara. Sin embargo, en algunas de ellas, deja en evidencia todo el universo que queda por explotar a su alrededor. En este segundo grupo se quedó In the flesh, que ahora ha vuelto para demostrar que puede pertenecer al primero.

In the flesh ha reinventado el explotadísimo universo de los muertos vivientes. En el pequeño pueblo de Roarton –y parece que en todo el mundo- ha habido un levantamiento zombie. Sin embargo, estos seres están siendo medicados y llevados a centros especializados para convertirles de nuevo en seres racionales. Ahora se les hace llamar “afectados por el síndrome de la muerte parcial” y no dejan de ser vistos como seres con una enfermedad crónica que deben recibir un trato especial. La intolerancia es el eje central de la primera temporada de In the flesh. La reinserción social de estos seres escandaliza al conservador pueblo de Roarton y los grupos más tradicionalistas no tardan en unirse y alzarse en contra de estos seres. Como es de esperar, uno de los líderes de este movimiento tiene un familiar cercano parcialmente muerto. Esto genera otro de los conflictos centrales, aunque bastante predecible. El resto de temporada es conducida por Kieren Walker, un adolescente que se suicidó porque su novio estaba desaparecido. Kieren debe enfrentarse a sus padres y hermana y retomar su vida anterior.

Aquella primera temporada daba lo que prometía. Centrándose en una historia concreta, muestra pinceladas de una sociedad conservadora capaz de todo para que las cosas sigan como estaban. La historia de Kieren queda contada de principio a fin y, aunque cae en una metáfora demasiado obvia y en más de un tópico, no deja de ser un melodrama con toques de ciencia ficción. Aquella primera ronda de capítulos supo a poco, esta nueva sociedad daba pie a muchas otras historias y abrió distintos frentes cuando todavía no se sabía si la serie iba a ser renovada. Hizo lo que le correspondía: tres capítulos para una historia muy concreta y una breve introducción del universo al que nos trasladaba. Sin embargo, ese universo de tan grandes magnitudes dejaba entrever que escondía mejores y más intensas historias y eso es lo que estamos empezando a ver en esta segunda entrega.

Crítica - In The Flesh - serie zombies 2

La serie se retoma año y medio después del alzamiento zombie. Primero se muestra cierta aceptación con los zombies obedientes: los que ocultan su estado bajo capas de maquillaje y lentillas de colores. Más adelante se demuestra que nada es lo que parece, los parcialmente muertos están sufriendo nuevos brotes y empezando a atacar a humanos de nuevo. Toda la tolerancia que se había empezado a restablecer, queda manchada por aquellos que deciden no medicarse y autogobernarse.

Si la primera temporada era una llamada a la tolerancia con su doble historia de aceptación y salida del armario, la segunda es una crítica a los regímenes totalitarios y a los movimientos -casi- terroristas. La falta de tolerancia ha ido más allá, los parcialmente muertos están siendo esclavizados y se han eliminado sus derechos casi por completo. Un nuevo personaje llega a Roarton con la idea de tolerancia cero hacia estos zombies y tiene el poder para conseguirlo. Los alzamientos por parte de esta minoría social no tardarán en llegar.

In the flesh está ampliando las historias que nos empezó a mostrar en su primera temporada. Ha dejado de lado las historias de desamor y choque con la vida anterior para ir más allá y mostrar los problemas más generales que causan los grupos más radicales. In the flesh pretende mostrar que ningún extremo es bueno. Sigue siendo muy recomendable, pero hay que tener en cuenta que el eje de la historia ha cambiado radicalmente, ha decidido seguir adelante para criticar a grupos políticos más que historias personales. No es lo que era, pero sí ha sabido seguir adelante reciclándose.

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