[Crítica] Lykke Li - I Never Learn, el luto del corazón

[Crítica] Lykke Li - I Never Learn, el luto del corazón
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[Crítica] Lykke Li – I Never Learn, el luto del corazón

Lykke Li

I Never Learn

Discográfica:

Atlantic Records

Año:

2014

9.5

· 15 Mayo, 2014

El cierre de la trilogía que Lykke Li comenzó con el luminoso Youth Novels en 2008 también parece ser el portazo definitivo al dolor con el que ha concebido su tercer disco. “I Never Learn” es una obra concisa, breve y sincera que nace de las profundidades más oscuras de la joven sueca.

Lykke Li ya empezaba a dar señales de que algo no marchaba bien en su mundo interior cuando el año pasado lanzaba junto a David Lynch la melancólica y depresiva I’m Waiting Here.  Y no estábamos equivocados los que pensamos en aquel entonces que el corazón de la joven suiza estaba de luto. Casi un año después, Likke Li ha regresado envuelta en velos negros, con mirada resignada y la mano en el pecho, haciendo ver que aún duele el fracaso de su última relación amorosa. Una separación que ha roto en mil pedazos el alma de la artista y que le ha venido de perlas para escribir su último disco. Si la portada no nos había servido para presagiar que este disco es más inaccesible y personal que sus predecesores, I Never Learn refleja de forma directa el leitmotiv de la obra mediante los títulos de canciones como Never Gonna Love Again o Sleep Alone.

Crítica Lykke Li - I Never Learn

Como si de una banda sonora se tratase, podemos ver los procesos psicológicos de una separación. Li pasa por la incertidumbre, la locura pasional por volver a ser amada (Gunshot), hasta el llanto interior de un corazón muerto (Heart Of Steel) o el rencor más vengativo en No Rest For The Wicked, quizás la canción más comercial y pegadiza de todas. La artista se desespera en el mar de aguas turbias y sin vida por el que nada su nuevo disco, y es increíble como de un concepto tan crudo y trágico surge una obra maestra tan brillante. Su sonido se ha vuelto más íntimo, recordando a veces a ese mundo de ensueño tan típico de Beach House y los mejores grupos de synthpop en canciones como Silverline. No hay separación que no guarde la ilusión de volver a estar juntos, y Li cierra el ciclo con el esperanzador If you save your heart for mine, We’ll meet again, que canta al acabar Sleep Alone y el disco.

Seguramente estemos ante el culmen de su talento y la consagración definitiva como una artista. Pecaremos de egoístas, pero si de un momento tan doloroso Li ha conseguido sacar algo tan abrumador como I Never Learn, esperemos que el desencanto amoroso perdure en ella un tiempo más para poder seguir disfrutando de obras maestras como esta.

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