[Crítica] Locos por el té, una desternillante comedia en la que todo puede pasar

[Crítica] Locos por el té, una desternillante comedia en la que todo puede pasar
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[Crítica] Locos por el té, una desternillante comedia en la que todo puede pasar

Locos por el té

Director:

Quino Falero

Reparto:

María Luisa Merlo, Juan Antonio Lumbreras, Esperanza Elipe, Jose Luis Santos.

Género:

Comedia

Año:

2014

9.0

· 1 mayo, 2014

‘Locos por el té’ es una desternillante comedia apta para todos los públicos. En el primer acto la obra se centra en el ensayo de otra obra: un vodevil de Shakespeare el cual solo parece conocer su directora… Un ensayo desastroso que no hace más que avecinar un caótico estreno. El segundo acto es el propio estreno de la obra, en el que se enlazan brillantemente todos los gags del primer acto. La obra se puede disfrutar en el Teatro Cofidis Alcázar de Madrid desde el 16 de enero hasta el 1 de junio.

Juan Antonio Lumbreras y María Luisa Merlo encabezan un reparto de lo más estereotipado, llevando ellos casi todo el peso de la obra. Él es el hijo del productor que por capricho se ha metido en el mundo de la interpretación. Ella es una actriz veterana, endiosada y cansada de la vida, pero lo suficientemente cobarde como para no dejar la actuación. Entre el resto de personajes encontramos al actor veterano que no hace más que dar pésimos consejos de guión y actuación, una directora británica muy bohemia e inconformista, un mayordomo que intenta lucirse desesperadamente para tener más frases, un técnico muy manitas que posee más empatía y lógica que el resto y una modista que no ha conocido la amabilidad.

Se trata de una comedia sencilla, estereotipada y sobretodo muy bien llevada. Los gags se toman el tiempo que necesitan sin caer en la repetición o el humor fácil. Sofisticada y sarcástica, Locos por el té consigue que nos riamos de nosotros mismos, de nuestras torpezas, aires de grandeza e inseguridades. El hilo conductor de la obra es la Ley de Murphy: “si algo puede salir mal, saldrá mal”. Una serie de catastróficas desdichas acompañan a la función de Shakespeare, aunque esta vez salen mal más cosas de las que se creían posibles.

No voy a cerrar esta crítica sin antes destacar la maravillosa labor del reparto, sobre todo el desdoblamiento de cada personaje. Al interpretar la obra de Shakespeare cada uno se ve más forzado y sobreactuado que el anterior. Todos tienen una impecable capacidad de dejarse llevar por la comedia sumida en el caos y la torpeza. Una obra teatral que no hace más que mejorar según pasan los minutos y cuando esperas que nada más puede pasar: pasa.

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