10 películas sobre el trabajo: la lucha contra el desempleo

10 películas sobre el trabajo: la lucha contra el desempleo
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10 películas sobre el trabajo: la lucha contra el desempleo

Por · 1 Mayo, 2014
10 películas sobre el trabajo: la lucha contra el desempleo

Texto y selección: Cristian Hernández / Andrés Zaragoza

Nos pasamos gran parte de la vida en nuestro lugar de trabajo, o buscándolo, o tratando que sea justamente remunerado. Hay muchas películas que tratan el difícil problema del hombre enfrentado al esfuerzo…

El trabajo es la conexión directa del individuo con el sistema que le domina, las mismísimas entrañas de la sociedad se vislumbran cuando nos planteamos nuestro rol, nuestra utilidad en el mundo laboral. En un país en el que tener un trabajo se presenta ya como un sueño inalcanzable para muchos, queremos recordar algunas de las películas independientes que mejor han tratado la problemática laboral y el desempleo en la historia del cine.

Ladrón de Bicicletas, Vittorio de Sica (1948)

Seguramente, el drama sobre el desempleo por antonomasia en la historia del cine mundial.  Esta joya cinematográfica, icono también del neorrealismo italiano, nos sitúa en la Roma de la segunda posguerra en la que Antonio, padre de familia desempleado y desesperado, encuentra finalmente un trabajo que le permite alimentar salir adelante: pegar carteles. La única condición es tener una bicicleta. Pero todo se complica cuando, justo el día en que empieza a trabajar, se la roban.

Come, duerme, muere, de Gabriela Pichler (2012)

La empresa en la que Rasa gasta su inagotable energía se afronta a un recorte de personal y, a pesar de que a nadie le cunde el trabajo más que a ella, le dan la patada en el culo. Con un padre dependiente al que mantener, Rasa no se amedrenta y no deja de buscar trabajo. Pero va a encontrarse con un obstáculo difícil de sortear: su nombre, de origen montenegrino, le va a cerrar demasiadas puertas en un país hipócritamente racista.

Rosetta, de Jean-Pierre y Luc Dardenne (1999)

Hay personas para quienes su trabajo es la mejor evasión para olvidar aquello que no les gusta de su vida, y Rosetta es una de ellas. Malvive en una caravana con su madre alcohólica en las afueras de la ciudad. Un trabajo digno que le haga sentir realizada es lo que ella necesita, pero las oportunidades parecen escasas. Y cuando te invade la desesperación, puedes llegar al límite para conseguir lo que te propones. Una dura película que logró la Palma de Oro en Cannes en el año 1999.

Lloviendo piedras, de Ken Loach (1993)

De la mano del director más social del panorama británico nos llegaba Lloviendo piedras. En la Inglaterra para ricos que dejó en herencia Margaret Thatcher, un padre de familia desempleado se enfrenta con escepticismo al futuro sin trabajo. Pero a pesar de los pesares tiene una cosa muy clara: su situación no va a desmerecer el  día más especial en la vida de su hija, el de su comunión, y hará lo que sea para conseguirle un traje.

Arcadia, de Constantin Costa-Gavras (2005)

Después de 15 años de fiel dedicación, Bruno es despedido de la empresa en la que ejercía de ejecutivo por una reestructuración económica. Su excelente preparación  le hace no estar muy preocupado por encontrar un puesto similar. Pero la realidad se impone y, tras tres años sin trabajo, sólo piensa en sobrevivir y garantizar el futuro de su familia. Bruno idea una estratagema perfecta que le garantizará el puesto laboral que ansía en la Corporación Arcadia. Y para ello no hacen falta escrúpulos.

Full Monty, de Peter Cattaneo (1997)

Cattaneo nos entregó con este film una joya irrepetible de la comedia social que, pese a su espíritu luminoso, habla de los efectos de la desesperación en un grupo de desempleados. El orgullo herido y la vergüenza ante su situación se sublimaba con un striptease. La maravillosa escena de la cola del paro y unos personajes entrañables pese a sus amargas circunstancias hicieron famoso a su director como un Ken Loach con sentido del humor.

Los lunes al sol, de Fernando León de Aranoa (2002)

Este film es ya un icono imprescindible del paro en España, junto a otras obras como En la puta calle (Enrique Gabriel). Fue filmada antes de que sobreviniera la crisis en sí pero augurándola. Se trata de un relato conmovedor, a ratos sombrío, a ratos hilarante. Javier Bardem es el alma de esta gris pelicula, pero le rodea un elenco de talento innegable. Aranoa no estaba tan poético (véase errático) en la época, y la emoción era auténtica.

Recursos humanos, de Laurent Cantet (1999)

La película sigue la desilusión progresiva de un joven en prácticas en el departamento de Recursos Humanos. El actor, el hasta entonces desconocido Jalil Lespert, encaja uno a uno los golpes del sistema mientras descubre que su rol consiste en eliminar a la mitad de la plantilla. Le acompañamos en su triste viaje desde las ansias por transformar su mundo, hasta la indignante realidad.

El método, de Marcelo Piñeyro (2005)

Adaptación de la obra teatral del mismo título escrita por Jordi Galcerán. Aunque se perdió parte del drama en su transformación cinematográfica, sigue siendo un ejemplo extremo de la tensión y las técnicas intolerables de selección de personal. Un auténtico “sálvese quién pueda” entre trajes y currículums, otra forma de deshumanizar al trabajador frente a su competencia.

Nubes pasajeras, de Aki Kaurismäki (1996) 

Del enorme cineasta finlandés nació este film hermoso y triste sobre una pareja terriblemente desafortunada en el trabajo. Destaca el minimalismo de su propuesta, que desecha cualquier artificio efímero y reivindica una trama sencilla y humilde. Desde la austeridad narrativa fluye una mezcla entre melodrama y ácida crítica.

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