¿Buscando terapeuta? Confíe en el buen doctor Hannibal

¿Buscando terapeuta? Confíe en el buen doctor Hannibal
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¿Buscando terapeuta? Confíe en el buen doctor Hannibal

Por · 9 Abril, 2014
¿Buscando terapeuta? Confíe en el buen doctor Hannibal

Llegados al ecuador de su segunda temporada, “Hannibal” nos confirma lo que ya sospechábamos. Estamos ante una rara avis sofisticada y brutal que reclama su propio sitio en un panorama televisivo cada vez mas competitivo.

Éramos muchos los escépticos al conocer la noticia de que Hannibal Lecter volvería al imaginario colectivo en forma de serie, mas aún al descubrir que de ello se haría cargo la NBC, una cadena en abierto y en  absoluta decadencia desde hace ya algunos años. Contarnos las desventuras de nuestro caníbal favorito sin el amparo artístico y la libertad expresiva que ofrecen las privadas solo hacía temer lo peor: un menú para vegetarianos y un último navajazo para nuestro buen doctor (como si la precuela protagonizada por Gaspard Ulliel no hubiera sido suficiente).

Menos mal que ahí estaban Bryan Fuller y su equipo de enfermizos guionistas para dar un buen solomillazo en la mesa y dejarnos a todos con la boca abierta y alguna  que otra tímida arcada (lo sabéis) con su primera temporada. Un elegante tren de la bruja a los rincones más oscuros de la mente, una Danse Macabre contemporánea bajo la batuta de un acertadísimo y delicioso Mads Mikkelsen y Hugh Dancy, que vuelve con un menú degustación no apto para estómagos sensibles. Si aún no has probado ninguno de sus refinados platos, te recomiendo que dejes de leer aquí y te pongas con la primera temporada cuanto antes. Una de las mas gratas sorpresas del año pasado vuelve con las pilas cargadas.

[ALERTA SPOILERS]

Si en la primera temporada cada episodio hacía referencia a un plato francés, la segunda temporada mira hacia el imperio del sol naciente (Kaisekiy arranca con un inesperado duelo entre Jack Crawford (Laurence Fishburne) y Hannibal Lecter del que, a día de hoy, no sabemos quien saldrá victorioso ya que la narración salta doce semanas atrás. Así, esta temporada confecciona un extenso flashback que, conociendo al pillo de Hannibal, solo puede acabar en sangre.

NBC Hannibal segunda temporada critica

Nos encontramos a Will Graham en su nueva y paradójica condición de preso, un invertido y estimulante giro a nuestras convenciones sobre el universo de Hannibal. Ahora el investigador se encuentra entre rejas y es el psicópata quien, gozoso de su libertad, hace las visitas. A lo largo de los primeros seis episodios vemos a un Will menos torturado y mas decidido a descubrir la verdad y desenmascarar a Hannibal, lo que puede llevarle un paso más cerca de su lado oscuro, representado en ese hipnótico ciervo negro. Hasta donde estará dispuesto a llegar Will para reclamar justicia queda por ver, pero las astas parecen crecer más y más a cada decisión que toma. Esta es una estupenda noticia en lo referente a la interpretación de Hugh Dancy, que poco a poco reduce tics y manierismos para dotar de mas solidez a su personaje. Uno de los puntos mas discutidos de la primera temporada fue su grandilocuente caracterización, que privaba de cierta naturalidad a su trabajo. Will Graham se siente cada vez menos víctima de sus circunstancias, mas preparado para tomar el control y esto le otorga un halo más fuerte y menos melancólico. Todo beneficios para el espectador, que tiene que comerse menos sollozos y lacónicas reflexiones.

Su sobreactuación pasaría más desapercibida si no fuera porque se enfrenta a uno de los intérpretes mas económicos de los últimos tiempos. Mads Mikkelsen es un brillante ejemplo del “menos es más” y nos obsequia presencia, fuerza e innumerables matices con apenas un ligero movimiento de párpados o un sutil cambio en la cadencia de su voz. Su característico acento solo añade más capas a la ya de por sí misteriosa figura de Hannibal Lecter. Algo me dice que Dancy no estará nunca a la altura de Mikkelsen, pero por suerte se aprecian pequeños esfuerzos por equilibrar la balanza.

Si en la primera temporada, Fuller jugó brillantemente con la elipsis, ahora le da mucho más espacio a Mikkelsen… A más Mikkelsen, más placer.

Fuller parece haber tomado buena nota de esto porque estamos, sin duda alguna, ante la gran temporada de Hannibal. Si bien en la primera jugó brillantemente con la elipsis y no mostró de lo que era capaz hasta el séptimo episodio (¿necesitamos contemplar desde el inicio aquello que ya conocemos de un personaje que nos acompaña desde hace casi dos décadas?) ahora le da mucho más espacio a Mikkelsen que antes. Algo que todos agradecemos profundamente. A más Mikkelsen, más placer.

Para el lamento, la persistencia en caracterizar a todos y cada uno de los asesinos de la serie como magníficos artistas. Resulta difícil creer en tamaña concentración de mentes perversas y enfermizas en un perímetro tan reducido, pero sin ellos cabe deducir que la serie perdería su marca y estética. Si aceptamos este inverosímil, la serie mantiene su fuerza. No podemos obviar la desaparición (temporal, esperemos) de la magnifica Gillian Anderson, que resolvió sobria y elegantemente la difícil tarea de encarnar a la terapeuta del terapeuta mas temible. Su arco argumental se cierra con efectividad, pero sospecho que mas de uno vamos a echarla de menos.

En definitiva, Hannibal planta cara y supera las expectativas iniciales. Avanza firme y valiente, manteniendo sus elegantes valores de producción y llevando a sus personajes a nuevos territorios. Su continuidad, a tenor de las bajas audiencias, es un misterio. Pero esperemos que alguna cadena de pago se apiade de ella si llegase la sangre al río. Como todo lo que Bryan Fuller saca de su estremecedora chistera, merece toda nuestra atención.

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