Aquí y ahora, ¿por qué seguimos hablando de Kurt Cobain?

Aquí y ahora, ¿por qué seguimos hablando de Kurt Cobain?
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Aquí y ahora, ¿por qué seguimos hablando de Kurt Cobain?

Por · 22 Abril, 2014

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Collage: Gonza Gallego

El pasado día 5 de abril se cumplieron 20 años de la muerte de Kurt Cobain, el ultimo joven atormentado, el penúltimo miembro de la maldición de los 27… En definitiva, el último gran referente del Grunge. A día de hoy, es prácticamente imposible imaginar qué sería de la música si el señor Cobain no hubiese pasado esa joven edad con nosotros…

Mucho se ha hablado a nivel de influencia, de legado y de estilo. Kurt Cobain y todo el grunge, como antes los Sex Pistols y el punk, nos enseñaron que no hace falta ser un un Santana para vender discos como churros (aunque inevitablemente ayuda), con tomarse un poco en serio basta, pero ¡ojo! Tampoco demasiado, todos conocemos las consecuencias. Por lo tanto, hoy no trataremos de esto, ni de los que vinieron antes, ni mucho menos de los que vinieron después. El otro día, viendo un capitulo cualquiera de Como Conocí a Vuestra Madre, un gag me llamó la atención: decía que Robin Daggers (noventero seudónimo de Robin Sparkles) creó el grunge, en Canadá, y nada más y nada menos que en 1996. Nuestro protagonista llevaba 2 años muerto. ¿Cómo es esto posible? La cosa se vuelve grave cuando el líder de Rush corrobora esta versión. ¡Esta peña no se entera de nada! El grunge sólo podía nacer en un sitio, con unas características concretas y de la mano de un colectivo concreto, la llamada Generación X.

La excesiva década de los 80 estaba en sus últimos estertores, los Patrick Bateman y Jordan Belfort de turno habían demostrado a toda una generación lo que había que hacer, ganar dinero, consumir como locos, estafar, consumir, ambicionar, más… un poco más. Sin embargo, las generaciones posteriores a los babyboomers de los 50 y los 60 no tuvieron tanta suerte, se vieron atrapados en una especie de crisis a nivel general. Los sistemas de creencias se desmoronaban, la tele se erigía como el máximo exponente de dominación, el muro de Berlin cayó, la guerra frío terminó y en general, todo estaba cambiando. No en vano, en estos años se empieza a hablar del fin de la historia. El postmodernismo irrumpe con fuerza y amenaza con llevárselo todo por delante.

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En medio de todo este caos, algunos jóvenes empezaron poco a poco a abandonar y romper los clichés de la anterior década. Sí, a todos nos mola Black Sabbath y Pink Floyd, pero nunca vamos a sonar como ellos, porque no tenemos nada que ver con ellos. Así, Pixies, Sonic Youth, Melvins o Husker Dü, empiezan poco a poco a experimentar y crear sonidos, música que de una u otra manera expresen sus problemas, sus sentimientos y sus formas de entender el mundo. Se genera una especie de efervescencia popurrí en la que todo da igual. Y mezclan, y mezclarn… cuanto más ruido y más distorsión se produzca, mejor.

El nihilismo, sumado a la esencia intimista y naïve de toda una generación perdidísima, que pasó del anonimato a convertirse en producto comercial, explica el devenir del líder de Nirvana

Se va generando un mundillo alternativo y sobre todo underground, en que los jóvenes Cobain, Vedder, Grohl o Love van creciendo y experimentando tanto con la música como con las drogas. Un buen día forman un grupo, Fecal Matters y, posteriormente, Nirvana, que tiene la suerte de llamar la atención de una de las discográficas mas importantes de la época. De repente, el Grunge deja los cuchitriles y las salas de poca monta para llenar la parrilla de la MTV y estadios por todo el mundo. Fue la ultima gran asimilación de un movimiento de contracultura hasta el punto de ser una de las últimas bandas en entrar en el Rock & Roll Hall of Fame (10 de abril 2014).

Es muy difícil, a día de hoy, pensar qué hubiese sido del mundo sin el grunge. Sin embargo, como decíamos al principio, lo que es verdaderamente imposible es que el grunge hubiese surgido en otro lugar y otro momento que los años 90 y Estados Unidos. El nihilismo, sumado a la esencia intimista y el aspecto naïve de toda una generación perdidísima en la vida, que pasó del anonimato a convertirse en producto comercial, explica el devenir del líder de Nirvana, pero también el de los demás grupos de la época y su relación con una industria cultural que si bien los exprimió hasta las ultimas consecuencias, supo aprovechar el empuje de todas estas bandas.

En estos días que corren, no es de extrañar que estemos viviendo una especie de revival de todo este proceso, ya que las circunstancias en las que surgieron se parecen mucho a las actuales. No obstante, y aquí es donde radica el triunfo de la industria cultural, lejos de suponer una puesta en cuestión del sistema es mas bien un leitmotiv.

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