17 Festival de Málaga de Cine Español: El triunfo de las Óperas Primas

17 Festival de Málaga de Cine Español: El triunfo de las Óperas Primas
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17 Festival de Málaga de Cine Español: El triunfo de las Óperas Primas

Por · 2 Abril, 2014
17 Festival de Málaga de Cine Español: El triunfo de las Óperas Primas

Dicen que quien mucho abarca, poco aprieta, así que este año hemos decidido invertir nuestros esfuerzos en analizar pormenorizadamente la Sección Oficial de Largometrajes, que dicho sea de paso, resulta ser la más atractiva dentro de las más de 100 actividades programadas durante estos 9 días en los que Málaga se convierte en el punto de referencia del Cine Español.

Los minutos previos a conocer el Palmarés de un Festival de esta magnitud –escaparate de las cintas españolas que darán que hablar y/o nos representarán este año- bien podrían asemejarse a esa sala de espera donde los familiares esperan la noticia de un alumbramiento. ¿Será niño? ¿Será niña? ¿Irá todo bien? Las quinielas -o al menos las nuestras- en esta decimoséptima edición, se cumplieron casi por completo. Y cuando además esta es una opinión compartida y comentada con otros profesionales y medios especializados durante estos días, es seña de que el fallo del jurado ha sido justo.

10.000 Km, de manera indiscutible, merecía arrasar en esta edición, la cual se ha caracterizado, especialmente, por el triunfo de una generación novel que viene pisando muy fuerte. La ópera prima de Carlos Marques-Marcet se ha llevado la siguiente ristra de premios: Biznaga de Oro a la Mejor Película, Biznagas de Plata a la Mejor Dirección, Mejor Actriz para Natalia Tena (compartido con Elena Anaya), Mejor Guionista Novel y Premio Especial del Jurado de la Crítica. La película nos cuenta la historia de Sergi y Alex, una pareja que ve truncados sus planes de futuro cuando a esta última se le ofrece la oportunidad de cumplir su sueño a nivel profesional en Los Ángeles. Desde este instante, la pareja hará todo lo posible por mantener viva esa parte de la relación en la que deben ser un único elemento, a la par que cada uno de ellos procura cumplir sus expectativas y sus propias metas a 10.000 km de distancia.

Poco a poco, observaremos las transformaciones que sufrirán las vidas de estas dos partes, que hasta entonces habían sido un solo ente. De forma casi magistral, teniendo en cuenta que es una ópera prima, Marques-Marcet saca un provecho técnico excelente al combinar de forma natural la narración lógica de la cámara con las grabaciones provenientes de las conexiones por webcam, fotografías, y todo ese material del que hacen uso esas parejas que se ven obligadas a mantener un amor a distancia. No hay pretensiones ni delirios de grandeza: una historia, dos protagonistas, y ninguno de los tres fallan. Es una historia que toca el corazón al comprobar que del amor más puro la distancia puede crear a los mayores desconocidos. Natalia Tena es premiada merecidamente, mientras que David Verdaguer se queda sin reconocimiento, aunque su trabajo sea de categoría. Destacamos, además, que Natalia Tena trabaja por fin en castellano (podemos recordarla, por ejemplo, por sus personajes en Harry Potter y Juego de Tronos), sobre lo cual ella explica haber pasado un miedo terrible en esta primera experiencia.

Cada premio otorgado a esta modesta maravilla arrancaba un aplauso por parte de los asistentes a la lectura del palmarés (y fueron muchos) como síntoma de aprobación, aunque debemos advertir, eso sí, que se trata de un cine para nuevas generaciones, capaces de entender las dificultades que suponen los sentimientos a través del wifi. Absténganse amantes del cine español melodramático o de posguerra de “toda la vida”.

Enrique García sintetizó todas estas sensaciones a la hora de recoger su premio con un tajante y sentido “este premio se queda en Málaga”. 

Emocionantes, aún con más motivo, los premios para la también ópera prima 321 días en Míchigan de Enrique García, primera película malagueña, además, en conseguir hacerse un hueco y concursar en la sección oficial de largometrajes en los 17 años de vida de este festival. Como decíamos, emocionantes, porque dichos premios fueron Biznaga de Plata Premio del Público, y Biznaga de Plata al Mejor Actor de Reparto, ex aequo para Salva Reina y Héctor Medina, y se dio la mágica coincidencia de que tanto  el director como dichos actores se encontraban en la sala, y estallaron abrazados en lágrimas de alegría, regalando a la prensa un photocall completamente improvisado y la posibilidad de recoger sus primeras y más puras sensaciones. Rodada íntegramente en la antigua cárcel de Málaga, no era la primera vez que García se interesaba por mostrar las vidas de aquellas almas que deambulan entre rejas sin gozar del privilegio de la libertad –podríamos entender la cinta como una extensión de su cortometraje 3 Razones-, permitiendo al espectador ser conocedor de esas historias escondidas y los sentimientos que pueden llegar a aguardarse en un lugar tan árido y austero. Meritorio también el trabajo del resto del equipo, tanto a nivel técnico como a nivel artístico (destacando las interpretaciones de Virginia DeMorata y Virginia Muñoz), que han compartido escenario y trabajo diario con presos reales que se han entregado al proyecto como miembros del propio equipo.

321 días en Míchigan - Premio Público y Actores Reparto - Festival Málaga

Todos están muertos, por su parte, la primera propuesta en largo de la directora Beatriz Sanchís, es una absoluta delicia que nos traslada a una peculiar historia donde convergen la cultura mexicana por un lado, y la nostalgia musical de la década española de los 80 por el otro. Sanchís ha sabido exprimir esta propuesta, y lo ha conseguido. La sensación de “esta mujer sabe lo que se hace” es palpable desde el principio de la cinta hasta su final. No es de extrañar que se alzara con la Biznaga de Plata Premio Especial del Jurado, así como el Premio Especial del Jurado Joven. Esta película no va a pasar desapercibida en este año, créannos. Aunque sea mucho arriesgarnos a afirmar, bien pudiéramos estar ante un nuevo caso de “Stockholm”, la gran sorpresa de la edición anterior.

Una exquisita e impecable Elena Anaya –sin ser su mejor papel- lleva sobre sus hombros la carga psico-emocional de Lupe, quien años atrás saboreó las mieles del éxito como estrella del rock para luego convertirse en un ser que ha decidido esconderse del mundo. Imposible no premiar su trabajo con la Biznaga de Plata a la Mejor Actriz, aunque sea compartido con Natalia Tena. La directora agradece la implicación de la protagonista en la película desde el minuto 1, y Anaya devuelve el agradecimiento a la directora por su buen saber hacer. Asimismo, el resto del reparto está también a la altura, Patrick Criado se está haciendo un interesante hueco en nuestro cine y está sabiendo dirigir muy bien sus pasos. La banda sonora –también premiada- es sencillamente espectacular, y saciará, sin duda alguna, la sed de los ochenteros y noventeros melancólicos cuyas almas quedaron levitando en el limbo de aquellos dorados años, donde todo se vivía con mayor intensidad. La música está presente en toda la película, impregnándola y ocupando también un lugar protagonista.

Misión obligada, realizar un repaso por lo que también ha resultado interesante en esta edición.

Carmina y Amén, que consiguió agotar las entradas para su puesta de largo en tan solo dos horas, se marcha a casa con la Biznaga de Plata al Mejor Guion para Paco León, y con el premio a la Mejor Actriz de Reparto para Yolanda Ramos. Si bien hace dos años Carmina conquistó Málaga, este año se ha presentado con una notable madurez en lo que a realización y guion –evidentemente- se refiere, con la misma o incluso mayor frescura, una actitud arrolladora que conquista al espectador como si fuera la primera vez, y con una historia mucho más rotunda y redonda. Carmina nos sigue pareciendo todo un diamante en bruto, y la “leoncilla” María muestra garra en todo su esplendor.

A Juan Diego no podía arrebatarle nadie la Biznaga al Mejor Actor por Anochece en la India. Este “cabronazo” es demasiado bueno haga lo que haga, aunque le ocurra como a Anaya, y no se enfrente a su papel más complejo, precisamente. Quizás demasiado lineal, la cinta nos plantea el derecho a una muerte digna. Técnicamente correcta, muy bien editada –premio al Mejor Montaje-, y sublime interpretativamente hablando. Podemos afirmar que este ha sido un gran año a nivel actoral.

Juan Diego - Anochece en la India

Parece ser que en este festival ha reinado el tema de la muerte, tal como afirmaba Oona Chaplin en la rueda de prensa de Purgatorio, película en la que derrocha parte de su gran talento, pero que bien podría haberse quedado en formato de cortometraje -de hecho, lo más interesante de este proyecto es su “propiedad distributiva”, en corto para web, en largo para salas, y en capítulos para televisión-. La historia se queda demasiado escasa para realizar un metraje largo, y de no ser por Chaplin, la película se hubiera caído a los treinta minutos, sin duda.

Por último, cómo no, a pesar de que nos estemos extendiendo en esta crónica, debemos recordar que en “todo acontecimiento importante siempre un miembro de la familia acaba dando la nota”. En esta ocasión le ha tocado a Por un puñado de besos, película incomprensible que no hace justicia a la novela de Jordi Sierra i Fabra, “Un poco de abril, algo de mayo y todo septiembre” y que provocó –sin pretenderlo- hasta alguna carcajada en sus momentos más… ¿dramáticos? Las mismas carcajadas que nos produce la organización de este festival en algunas ocasiones, al diferenciar a los distintos medios de comunicación como si de equipos de primera y segunda división se tratase, dando paso preferente a ruedas de prensa a los medios más pudientes, y haciendo esperar “a ver si hay hueco” a aquellos que cuentan con menos recursos, cuando la intención de todos los profesionales es la misma: cubrir y difundir el séptimo arte patrio de la mejor manera posible –eso sí, siempre con educación y respeto-. Caso parecido “sufren” los jóvenes acreditados como Escuelas de Cine, que deben esperar a que todo el mundo acceda a la sala para ver el pase de prensa antes de dejarles entrar (aunque tres cuartas partes del teatro queden vacías, y aunque a las sesiones de las 9 de la mañana asistan cuatro gatos, porque hay que madrugar).

En síntesis, que en cualquier descuido nos sale la vena reivindicativa, ha sido una Sección Oficial en la que hemos podido disfrutar de proyectos muy interesantes, los cuales deseamos hayan encontrado en este festival, como suele ocurrir, el trampolín necesario para darse a conocer y convertirse en germen del porvenir del cine español durante este año 2014. Nos hemos reído, nos hemos emocionado, nos hemos sobresaltado, y hemos temblado hasta saber si era niño, si era niña, y si todo había salido bien. Pero, sobre todo, ha sido una edición que nos ha confirmado que a nuestro cine le queda vida para rato.

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