The Newsroom: la serie que quiso y no pudo

The Newsroom: la serie que quiso y no pudo
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The Newsroom: la serie que quiso y no pudo

Por · 20 Marzo, 2014
The Newsroom: la serie que quiso y no pudo

HBO puede permitirse el lujo de crear todo tipo de productos de ficción, sin importarles audiencia o crítica – entiéndase lógicamente, hasta cierto punto – lo cual ofrece la posibilidad de tener un amplio abanico temático en cuanto a series se refiere, y esto significa poder acercarse a cualquier tipo de público y tantearlo sin miedo: lo mismo realiza una serie de gran envergadura que capta cada vez más adeptos como Juego de Tronos, que crea series de calidad que se caen tras un par de temporadas, como Luck.

The Newsroom, para nuestra desgracia, pertenece a ese segundo grupo. El pasado mes de enero se anunciaba la renovación por una tercera temporada, pero no tardaron en matizar que ésta sería, además, la última. Lo expresamos con tristeza, pues esta serie ha sido (aún es) una bocanada de aire fresco para un público muy definido, a la par que también muy exigente: los periodistas. Sí, aunque parezca mentira, esos “bichos raros de la información” necesitaban una serie que les hiciera justicia y mostrara la dificultad que implica equilibrar la balanza entre desempeñar un ejercicio periodístico honesto y la necesidad de alcanzar un share que les permita seguir en antena, esa obsesión por ser el primero y el mejor a la hora de informar y esa palpitante sensación de que el mundo siempre gira más deprisa que ellos mismos, y deben ser capaces de anticiparse a él.

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Durante toda la primera temporada disfrutaremos de un maravilloso dinamismo en el argumento y un reparto coral secundario que nos hará sentir que formamos parte de esa redacción

El primer episodio de esta serie creada por Aaron Sorkin arranca presentando magistralmente a cada uno de los personajes y nos adelanta cada una de las tramas. Will McAvoy – interpretado por un sorprendente Jeff Daniels, que nos presenta matices hasta ahora desconocidos en él-, un famoso presentador del telediario de ACN en prime time, sufre una pequeña crisis profesional tras la cual es invitado a tomarse unas vacaciones. A la vuelta de su descanso descubrirá que casi todo el equipo humano con el que antes contaba (y a los que trataba de forma déspota) ha sido sustituido por uno nuevo, encabezado por su ex-novia, Mackenzie MacHale (encarnada por una correcta Emily Mortimer). Mackenzie, tomando a Don Quijote de la Mancha como ejemplo a seguir, propondrá a Will que deje de ser un Xavier Sardá en Crónicas Marcianas para convertirse en un Jordi Évole. El propio piloto finaliza dándonos una pequeña dosis como muestra de lo vibrante que promete ser esta serie, en la que todas las emociones y talento profesional deben quedar reflejados en los minutos exactos en que el telediario tiene su duración. Durante toda la primera temporada disfrutaremos de un maravilloso dinamismo en el argumento y un reparto coral secundario que nos hará sentir que formamos parte de esa redacción y de su pasión por este trabajo. Lamentamos el spoiler, pero vais a revivir el anuncio de la muerte de Osama Bin Laden como jamás pensasteis que hubierais podido sentirla en casa.

La segunda temporada, sin embargo, decae de manera estrepitosa. Sin saber ni entender de quién fue la decisión, se cambia la perspectiva, el planteamiento y la narrativa de la misma, haciéndonos rozar, por momentos –aunque haya excepciones- incluso el aburrimiento. Se mantiene en un pasado reciente, donde radica(ba) esa magia de volver a ver esas noticias que cambiaron el mundo desde dentro, desde “el vientre materno”. Pero algo falla, algo no termina de encajar, ha perdido la esencia. Un diamante en bruto se ha acabado convirtiendo en un quiero y no puedo.

Esperamos sinceramente que esta tercera y última temporada retome sus orígenes y permita enamorarse de la profesión periodística televisiva a aquellos que la desconocen y enamorarnos aún más a los que alguna vez hemos tenido la ocasión de estar dentro de esa sala de control donde sucede la magia, “en el aire”.

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