Entrevista a Gastelo: “A veces te parte el corazón ver lo que ponen en las radios”

Entrevista a Gastelo: “A veces te parte el corazón ver lo que ponen en las radios”
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Entrevista a Gastelo: “A veces te parte el corazón ver lo que ponen en las radios”

Por · 25 Marzo, 2014
Entrevista a Gastelo: “A veces te parte el corazón ver lo que ponen en las radios”

Foto: Siempre Mela.

Con el viento de cara es el título del nuevo disco de Vicky Gastelo, una frase que resume a la perfección la situación personal y profesional de la cantautora cántabra. Con él ha regresado tras cuatro años sin poner en circulación material nuevo y ha vuelto a pellizcarnos un poco el corazón y el alma. Sus canciones son las que relatan a la perfección las vivencias que todos tenemos, esas frases con las que nos sentimos plenamente identificados y que parecen hablar de nosotros mismos.

Aprovechamos los días previos al inicio de la gira de presentación de Con el viento de cara (comienza este miércoles 26 en la sala Clamores de Madrid y el resto de fechas se pueden consultar aquí) y que este álbum lleva poco tiempo en la calle, para pasar una tarde en compañía de Vicky, en lo que iba a ser una entrevista y se terminó convirtiendo en una bonita conversación con la música como eje principal. Tan cercana como son sus canciones, honesta y sincera, así se muestra Gastelo en las distancias cortas.

Han pasado cuatro años desde que publicaste En el fondo de los mares y, aunque no has parado de tocar, la espera para un nuevo disco ha sido muy larga, ¿cómo has ido madurando en este tiempo estas canciones?
Han ido fluyendo de manera natural. Quería romper un poco con las anteriores, para no hablar de lo mismo. Quería escribir desde otra parte, escribir de otras cosas, de otras personas… He pasado más tiempo con mi familia y mis amigos, he podido pasear más, ver las ciudades, las calles… han salido otros textos, otras historias.

¿Qué representa este título para ti?
Habla de cómo me siento en mi vida personal y en mi vida musical. Los primeros años han sido de mucho pelear, de mucho lío, de remontar cosas… pero este disco ha sido fácil, no he tenido que discutir con nadie, la banda ha estado animándome a hacerlo continuamente, han sido todo facilidades. A nivel personal, en mi familia hemos pasado un bache debido a una enfermedad y la hemos superado. De ahí el título del disco, así es como me siento ahora.

Después de trabajar con un productor consagrado como Carlos Raya, decides tomar las riendas y producirte tú misma, ¿a qué se ha debido esta decisión?
No es que dijera “este disco lo produzco yo”, de hecho igual en el siguiente no ocurre así, las canciones son las que mandan. Todo empieza porque (José) Barragán (guitarrista de Gastelo durante muchos años) me dice que se va en diez días y decidimos grabar todo lo que habíamos ido montando juntos hasta ese momento. A partir de ahí es cuando me doy cuenta de que los músicos me entienden bien y que puedo explicar bien lo que tengo en la cabeza. Yo quería que las canciones sonaran como suenan en directo, porque yo hago discos para cantarlos. Quería que se oyera el silencio, que se escucharan los golpes de batería, que respiraran las canciones…

Siempre has dicho que tu primer trabajo, el editado por Sony, no lo consideras como tal, que era más de ellos que tuyo. Ahora que tus álbumes son completamente propios, ¿qué supone para ti la autoedición y trabajar de manera independiente?
Con este disco me estoy dando cuenta de que me gusta hacerlo. El otro día fui a llevar unas copias a correos para enviarlas y vi que me gustaba, igual que cuando me piden que mande un CD dedicado. Ahora ya no podría encargar estas cosas a otro. También es verdad que yo empecé con Sony, que les cedí a mis diez “niños” y ellos no hicieron nada con ellos, entonces vi que eso no me gustaba y que no quería que me volviese a ocurrir.

Hace poco escribiste en tu blog un texto en el que explicabas todo el proceso que ha tenido Con el viento de cara. ¿Qué es lo mejor y lo peor de llevar tú misma el control absoluto de cada una de las etapas?
Lo mejor, sin duda, es escribir las canciones y llegar a diez… Lo peor es el estrés que te provoca todo esto. Está todo muy concentrado en el tiempo, el mismo día que estás terminando las mezclas, te están enviando también las pruebas de fotos, de los diseños del libreto, el presupuesto de la fábrica… y a la vez estás cerrando un bolo en Málaga. La verdad es que es demasiado.

¿Llegas a diez canciones o haces más y luego eliges?
Es que yo lo que no vea que es bueno, no lo continúo. Yo no hago 35 temas para el disco, voy haciendo lo que realmente veo que merece la pena. Además muchas veces busco yo las canciones, sé de lo que quiero hablar y me fuerzo a escribir sobre ello. Creo que también hay que hacer un poco de ejercicio al escribir, ya no vale lo que te salga. Si me salen cosas parecidas a algo que ya había hecho, las dejo a un lado directamente.

¿A qué suena Con el viento de cara?
Suena a mar, a salitre, a energía positiva, a esperanza. Intento dar mensajes positivos, como cuando digo “Cuántas noches hice un drama y al llegar por la mañana todo parecía mejor”. Yo leí una vez que el 90% de las cosas malas que crees que te van a ocurrir, al final no ocurren. Osea, que es casi más realista ser positivo que negativo.

Tras la primera escucha, quizás lo que más llama la atención es la pequeña dosis de “crítica” que has metido en algunas canciones. Hablo de “La calle es un ring” o “Qué diría Dylan”, por ejemplo. ¿Por qué de esa necesidad de hacer letras más sociales?.
La calle es un ring es un reflejo de lo que me he ido encontrando mientras paseaba. Los negocios cierran y se venden, igual que los cines, o veo que en Cantabria están más preocupados por que llegue un ferry y la gente compre souvenirs, que por el problema de los astilleros. Y te das cuenta de que este tipo de cosas pasan en todas las ciudades. He intentado no ser pesimista, pero me ha sido imposible no contar todo esto.

En cuanto a Qué diría Dylan, a veces se te parte el corazón al ver las mamarrachadas que te ponen en las radios. La canción surge después de una comida que tuvimos en Cantabria con Rebeca (Jiménez) y Quique (González). La comida empezó a las 12 y terminó a las 3 de la mañana, hablando de todo esto. Luego llegué a casa y me puse a escribir de lo que no me gusta, como la gente fanática o que no haya respeto por la profesión. Que venga gente que hace 20 años que no hace una canción y vuelva con las mismas que tenía entonces para intentar aprovecharse… Ya hablo como aficionada a la música, a mí me encanta cuando mi artista favorito llega con un disco nuevo. ¿A que nadie se imagina que Dolce & Gabbana saquen de nuevo la misma colección que hicieron en el 2000? Pues no sé por qué en la música sí pasan estas cosas.

Las letras de tus canciones no son excesivamente metafóricas o complejas, lo que hace que tus seguidores se identifiquen enormemente con las letras y frases que escribes. ¿Sientes que al hablar de ti misma, de alguna manera pones voz a sentimientos ajenos?
No es que yo represente a nadie, simplemente creo que todos somos muy parecidos. Nos importan y nos duelen las mismas cosas, nos afectan de manera muy similar. A mí me gusta mucho el teatro y si veo una obra que es muy difícil, no me llega. Soy muy concreta, no me ando por las ramas, no creo que algo bonito tenga que ser churrigueresco. Es tan bonito el Barroco como el Románico. Por eso yo escribo de manera muy sencilla.

¿Te cuesta escribir las canciones a corazón abierto?, ¿sientes que te muestras demasiado en las letras?
Yo las voy escribiendo y no me doy cuenta demasiado de eso. Luego pasan meses, se graba el disco y cuando lo tengo terminado en casa me entra la “canguela” y pienso que igual me he pasado un poco. Soy muy visceral, escribo lo que me sale de dentro.

¿Qué reacciones estás teniendo en estas primeras semanas en las que el disco está en la calle?
La acogida está siendo buenísima. Parece que está gustando mucho y lo comparan con cosas que yo he escuchado siempre. A mí eso me encanta.

Justo antes de salir a la venta Con el viento de cara te fuiste a Miami a trabajar con otros compositores. ¿En qué consistía aquella experiencia?
La editorial Warner de Miami organiza cada año lo que llaman “Song Camp”. Este era el cuarto año que lo hacía y a mí alguna vez ya me habían invitado pero no había podido asistir por diferentes motivos. De hecho, al principio también había dicho que no esta vez, porque justo coincidía con la salida del disco, pero todo el mundo me animó a ir. La cosa consistía en que nos juntábamos algunos autores que hemos tenido ciertos éxitos con artistas más mainstream y cada día hacíamos una canción entera, letra y música, dejándola ya producida y maquetada. Luego esos temas se presentarán a diferentes artistas.

¿Qué sientes cuándo escuchas una composición tuya en la voz de otra persona?
La verdad es que normalmente la respetan mucho, incluso los arreglos. Nunca han destrozado una canción mía. Ha cantado temas míos gente como Marta Sánchez, Malú, Mónica Molina, Ednita Nazario. Seguiré haciéndolo, porque esto es lo que me permite luego hacer mis discos.

En cuanto a los músicos que han participado en la grabación del álbum, ¿cómo ha sido el proceso de grabación?
Ha sido muy fácil. Yo quería hacer un disco que no sonara con demasiada producción, sino que buscaba sólo una guitarra que funcionara a lo largo de todo el tema, evitando que la canción estuviera cargadísima. Como han hecho siempre los grandes, como Dylan. Los músicos son mi banda y, además, son mis amigos. Saben lo que me gusta y lo que busco, de ahí que me haya resultado todo tan fácil. Ha sido, sobre todo, divertido y productivo.

Estoy segura de que si no tuviera la familia que tengo, habría tirado la toalla hace tiempo. Han sido muy difíciles mis comienzos…

Siempre has remarcado la importancia que tiene tu familia en tu vida. ¿de qué manera influye en tu trabajo y en tu carrera?
Soy muy familiar, la verdad. Estoy segura de que si no tuviera la familia que tengo, habría tirado la toalla hace tiempo. Han sido muy difíciles mis comienzos, pero tengo un padre que me dice “lo tuyo es hacer canciones, porque te hace feliz y haces felices a los demás”. Mi madre lleva mi sufrimiento peor, como todas las madres. Me apoya en todo, pero si un día le digo que vuelvo a ser profe, estaría encantada (risas).

¿Te da algo de “rabia” ser tan respetada y admirada en el panorama musical y en cambio no haber podido dar un salto mayor en cuanto a público hasta ahora?
La verdad es que no. De hecho, en cada disco se va sumando más gente y la responsabilidad que voy sintiendo es mayor. Un día me dijo Carlos Raya “¿crees que Fito no tiene problemas? Tiene otros”. Yo estoy muy feliz como estoy, tengo un público guay, son cariñosos, respetuosos, escuchan lo que les cuentas, valoran todo lo que haces…

¿Qué meta o “ambición” tienes con todo esto?
Mi única meta es que esto sea mi oficio siempre. Me encantaría seguir cantando hasta que me jubile cuando me tenga que jubilar, como Rickie Lee Jones o Leonard Cohen.

Para terminar, cuéntanos cuáles han sido los últimos discos que te han enganchado de verdad.
Me gustan mucho las chicas como Rachel Yamagata o Brandi Carlile, pero últimamente estoy recuperando mucho los clásicos como Emmylou Harris, Dolly Parton… Mira te voy a enseñar mis playlists…

Y aquí se alarga la conversación, mientras Vicky saca su teléfono, hablando de todo lo que ella escucha a menudo. Gente como ZZ Top, Patty Grifin, The Allman Brothers, Tom Petty, Van Morrison, Creedence Clearwater Revival, Ray LaMontagne, Josh Ritter, Ryan Adams, Amy McDonald, KT Tunstall…

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