[Crítica] Pelo Malo, los rizos rebeldes de Junior

[Crítica] Pelo Malo, los rizos rebeldes de Junior
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[Crítica] Pelo Malo, los rizos rebeldes de Junior

Pelo Malo

Director:

Mariana Rondón

Reparto:

Samuel Lange Zambrano, Samantha Castillo, Beto Benites, Nelly Ramos…

Año:

2013

Duración:

93 min.

8.0

· 21 Marzo, 2014

Mariana Rondón se llevó la primera Concha de Oro para Venezuela con su Pelo Malo, una película llena de simbolismo en la que un niño intentará liberarse de su pelo rizado enfrentándose a los prejuicios de su propia madre.

En una Venezuela que afronta con incertidumbre la cercana muerte del omnipresente Hugo Chávez, Junior y su madre sobreviven en una colmena de pisos de un barrio en los suburbios de Caracas. Ella busca trabajo desesperadamente para alimentar a sus dos hijos  en una ciudad inundada por el ruido y el caos, y en la que las balas acompañan al sol en su viaje hacia la noche.  Ajeno a todo lo que le rodea, por la cabeza de Junior, coronada por una rebelde mata de pelo rizado, sólo hay una cosa que parece importar: a pocas semanas de comenzar el colegio, sólo quiere librarse de los rizos y alisarse el pelo para la foto del anuario, y parecerse por fin a uno de esos cantantes que tanto le gustan. Pero tendrá que luchar contra los férreos prejuicios de su madre, una intransigente mujer que intenta aplacar los evidentes signos de homosexualidad de su hijo.

Pelo Malo es, al fin y al cabo, una película que habla de la transgresión, o del miedo a ella, y es extrapolable a la sociedad venezolana

El principal logro de Mariana Rondón en Pelo Malo es que logra plantear un maravilloso duelo simbólico en el que el pelo de Junior no es más que el pretexto para presentarnos un discurso que mira mucho más allá. Pelo Malo es, al fin y al cabo, una película que habla de la transgresión, o del miedo a ella, y es extrapolable a la sociedad venezolana. El pelo rizado de Junior, un pelo rebelde y difícil de domesticar, habla tanto o más de él que sus propios actos. Desde la inocencia de la niñez, que no entiende de prejuicios ni de prohibiciones, Junior actúa libremente provocando una colisión frontal con todo lo establecido. Junior y su madre son lo nuevo contra lo viejo, la quimérica libertad frente al rígido estoicismo. La libertad frente a la opresión en una sociedad, la venezolana, en la que reina la servidumbre y en la que se necesita más valor que fuerza para remar a contracorriente.

No hace falta más que una historia sólida y unos actores a la altura para película cobre forma, y Pelo Malo cumple con todo ello. Samantha Castillo nos ofrece un personaje tan rico en matices como el de Junior, al que da vida un jovencísimo Samuel Lange que abruma con su interpretación. Con Pelo Malo, Mariana Rondón firma una película comprometida y valiente, que bebe del mejor cine social y del neorrealismo más agridulce. Una película que busca despertar conciencias en muchos ámbitos. El pelo es la excusa, lo importante está detrás.

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