[Crítica] Ángel Stanich – Camino ácido. Un soplo de aire fresco y lisérgico

[Crítica] Ángel Stanich – Camino ácido. Un soplo de aire fresco y lisérgico
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[Crítica] Ángel Stanich – Camino ácido. Un soplo de aire fresco y lisérgico

Ángel stanich

Camino ácido

Discográfica:

Sony Music

Año:

2014

8.5

· 13 Marzo, 2014

Es original, atrevido y canalla, pero también le persiguen ciertas etiquetas de personaje misterioso (no le gusta demasiado conceder entrevistas) y, de alguna manera, huidizo. Viene de Valladolid, se llama Ángel Stanich y, como bien explican los videos promocionales que han circulado por la red, poco sabemos de él.

Pero sí tenemos clara una cosa y es que su particular manera de cantar y sus personales y, en ocasiones, surrealistas (o hiperrealistas) letras, le convierten en una de las sensaciones del momento. No se ha tardado en hablar de él como una de las grandes esperanzas de la canción de autor  de nuestro país (en su perfil de twitter se autodenomina “Lysergic songwriter”) y a tenor de lo escuchado en su disco debut Camino ácido, estas afirmaciones no andan desencaminadas en absoluto.

Su primer single, Metralleta Joe es un auténtico petardazo, suena como un tiro (valga la metáfora con el personaje protagonista), es tremendamente adictivo y, junto con El “Outsider” y El cruce quizás formen la terna estrella de este álbum, sin desmerecer al resto de composiciones que hacen que el conjunto sea acertadamente homogéneo (incluso el instrumental Día del apaleamiento funciona perfectamente aportando equilibrio en una suerte de interludio). Ángel Stanich recuerda por diferentes motivos a Quique González, a Santiago Auserón, a Kiko Veneno, a Burning o incluso al Coque Malla más desenfadado de la época de Los Ronaldos. Comparaciones todas ellas muy directas, pero que se quedan cortas ante lo imprevisible de la propuesta que nos ocupa.

En Camino ácido descubrimos imágenes cinematográficas, sonidos fronterizos y referencias a unos Estados Unidos áridos, de sombrero y whisky, pero todo ello asumido en pleno corazón de Castilla y León. La relación del artista santanderino (es originario de la capital cántabra) con Javier Vielba, el carismático cantante de Arizona Baby y Corizonas, les ha llevado a un punto en el que confluyen esas dos tradiciones tan arraigadas de las que hablábamos antes. El propio Vielba ha sido el encargado de producir el disco y su querencia por el country, el folk-rock y lo acústico se deja ver en cada uno de los once cortes que lo componen.

Que la voz de Stanich es verdaderamente personal no es ningún secreto, puede sonar algo paródica o incluso chirriante al principio, pero tiene una frescura y autenticidad exentas de toda duda, llegando a atrapar al oyente y, de alguna manera, llevándole a ese lugar lisérgico en el que tienen sentido sus composiciones, en las que figuras literarias como Bukowski son claras influencias (el corte número cuatro se titula, de hecho, Chinaski).

En estos tiempos, inmersos en tanta actitud rock manida y tanta impostura indie, un personaje como Ángel Stanich es una grandísima noticia para nuestra música, necesitada de nuevos y originales referentes. Camino ácido es su presentación en sociedad, un disco que engancha, sorprende y atrapa. Adentrémonos en él.

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