SuperMicroteatro, el nuevo héroe de las artes escénicas

SuperMicroteatro, el nuevo héroe de las artes escénicas
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SuperMicroteatro, el nuevo héroe de las artes escénicas

Por · 5 febrero, 2014
SuperMicroteatro, el nuevo héroe de las artes escénicas

Foto: Ana del Arco y Samuel Señas en Angustias Culturales del telemarketing.

Con el permiso de nuestros lectores, paso a recrear una conversación a la que últimamente me he enfrentado en varias ocasiones y que, por desgracia, seguramente les resulte familiar a muchos:

Servidora: Oye, ¿te apetece que vayamos al teatro?
Individuo Anónimo: ¿Al teatro? Paso, que es muy caro.
S: Pero si hay mogollón de alternativas. Hay compañías jóvenes, salas nuevas… y a precios muy apañados.
I.A.: Puff, es que paso de tirarme dos horas viendo a unos cuantos frikies recitando a Shakespeare.

En este momento, tú inspiras y espiras hondo, como si estuvieras haciendo las prácticas para el parto. Piensas en el cariño (o no) que le tienes a esa persona, te armas de valor, y le dices:

S: Pero a ver, ¿tú has ido alguna vez al teatro?
I.A.: No.

Señoría, no hay más preguntas. Te santiguas, te acoges a todos los santos, a las Atalayas del Norte y al Trono de Hierro, hasta que de pronto ves la luz:

S: Ya está. Vámonos al microteatro, y si no te gusta, la entrada te la pago yo.

Pero, ¿por qué microteatro? Bueno, más bien, ¿qué es eso de microteatro? El Microteatro es un “nuevo” concepto en el que por un módico precio (3-4 euros) puedes ver una pequeña representación, de entre 15 y 20 minutos de duración. Los más avispados (o retorcidos, según el cariño que les tengáis, insisto) harán cálculos y te dirán que al final, las cuentas son las mismas. Pero no, y he aquí las características que hacen que esto del microteatro sea una gran opción tanto para principiantes, como para experimentados enamorados del teatro. Es LA súper-opción:

1. El Precio.

Querido amigo. Sé que es un tópico, pero 3 o 4 euros es más barato que un paquete de tabaco, que una copa que no sea de garrafón, y no quiero tener que sacar a relucir que fuiste al cine a ver las cuatro partes de Crepúsculo (y que compraste palomitas). Además, si la obra te gusta, habrás hecho un gran negocio; y si no, no vas a tener la sensación de que te han estafado, por lo que has pagado nadie sale de pobre. Hay salas que incluso hacen ofertas, packs o que incluyen una cervecita, como en El Esconditeatro, en La Latina-Madrid.

2. La Duración.

Si la excusa es que eres un culo de mal asiento, ningún problema. 20 minutos es el tiempo que tardas en decidir qué ponerte (siendo optimistas). Es más, ¡20 minutos es lo que duran los anuncios de Antena3! Te da tiempo a salir de casa, verte una obra, volver, y seguir disfrutando de El Peliculón.

3. La Diversidad.

El concepto de Microteatro está creciendo a pasos agigantados. Ejemplo de ello es Microteatro por Dinero, que tras arrancar en Madrid y abrir tiempo después en Valencia con gran aceptación, acaba de estrenar un espacio en el centro de Málaga (con Murcia y Almería también previstas) además de contar ya con dimensión internacional. Hay varias obras para que escojas la que más te guste, gran número de sesiones (gracias a la duración de las obras), e incluso sesión golfa, para los más trasnochadores. Asimismo, cada cierto tiempo -aproximadamente un mes- las carteleras van cambiando, lo que permite que el espectador pueda administrar su tiempo y su solvencia.

4. La Oportunidad.

Por Microteatro Por Dinero han pasado textos de autores ya reconocidos como Borja Cobeaga o Juanma Cifuentes, directores muy prometedores como Sergio Peris-Mecheta o Inés de León y actores de la talla de Fátima Baeza, Antonio Zabalburu o Bárbara Santa-Cruz. No obstante, y he aquí una de las claves más importantes, la veda está completamente abierta. Nuevos autores, directores, actores y equipos que estén empezando a montar representaciones, pueden presentar su proyectos a las distintas salas. Es decir, dar vida y movimiento a una nueva modalidad de teatro, escapando al manido y manipulador circuito habitual, donde solo se accede por la Teoría del “de”: ser pareja “de”, ser amigo “de”, conocer a un amigo de un amigo “de”, formar parte “de” X partido, etc. Resumiendo, oportunidad de trabajar, ya que parece ser que toda esta gente que se dedica a la farándula tiene un vicio muy grave y preocupante: alimentarse. Y por más que el Gobierno se empeñe, nada, no se les quita la manía de pensar que dedicarse al arte es un trabajo…

5. Nueva forma de vivir la interpretación.

Aunque la comparación sea muy exagerada, la idea de estar al lado de un cirujano mientras opera, de sentarnos junto a un juez en el estrado, de perseguir a un cartero mientras hace su reparto, es absolutamente imposible. El microteatro rompe estas barreras: apenas 15 metros cuadrados y sesiones pensadas para un máximo de quince personas. Se elimina el “pedestal” que supone el escenario, no hay telón que valga, ni luces apagadas que nos escondan. Actor y público se enfrentan en un tú a tú, compartiendo el mismo espacio vital y el mismo oxígeno. Menos de un metro de distancia nos separa de la magia con la que el actor se mete en la piel de otra persona y nos cuenta su historia, con la dificultad de tener que “soportar nuestra invasión”. Interpretación en estado puro.

Sintetizando, esta nueva modalidad de dramaturgia es lo que viene a ser un auténtico superhéroe. Salvador de las almas perdidas que no encontraban forma de saciar su sed de teatro y hacían encaje de bolillos para ir (con suerte) una vez cada par de meses; de las almas cándidas y recelosas que aún no se han atrevido a tomar contacto con las artes escénicas; y por supuesto, de aquellas almas mártires que viven por y para el teatro y hacen de cada día una lucha por poder dedicarse a ello.

¿El amigo? Saldrá tan encantado que después te invitará a una copa. Y tú, le cogerás un poco más de cariño e incluso algún día te plantearás perdonarle lo de Crepúsculo.

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